Agua sin fronteras

Cuando hay precipitaciones de agua en la región Paso del Norte, a la lluvia o a la nieve no las detiene la migra...

Óscar Ibáñez Hernández
Académico
sábado, 16 marzo 2019 | 06:00

Cuando hay precipitaciones de agua en la región Paso del Norte, a la lluvia o a la nieve no las detiene la migra, simplemente vemos la Sierra de Juárez o la montaña Franklin colorearse por todos lados o por donde llegó el temporal, y lo mismo el agua que escurre, no se detiene en la frontera, simplemente cruza o llega al río, no por ser frontera, sino por ser cauce natural.

La gestión del agua asociada a las distintas comunidades fronterizas enfrenta problemas similares, lo que se modifica son los marcos legales e institucionales, y la cantidad de recursos económicos y tecnológicos, sin embargo, la capacidad humana para resolver dichos problemas también puede fluir a través de las fronteras con relativa sencillez.

La semana pasada tuve la oportunidad de visitar a varios colegas investigadores de la Universidad de Texas en El Paso junto con compañeros de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, para comentar sobre diversas problemáticas de gestión de recursos hídricos en el estado de Chihuahua, y algunas iniciativas académicas en ambos lados de la frontera orientadas a resolverlas.

Participaron algunos mexicanos que han desarrollado su potencial académico en Estados Unidos a lo largo de muchos años en diversos campos, además de los profesores norteamericanos y de otros países, expertos en geología, hidrología e ingeniería civil, así como en gestión política, administrativa y social del recurso en ambos lados de la frontera.

Las interacciones entre expertos del agua en proyectos binacionales existen desde hace mucho tiempo, y a lo largo de los años, los temas, los énfasis y algunos proyectos y participantes se van actualizando. El proceso de mantener la colaboración y la pertinencia de los temas es el reto constante que las instituciones deben asumir, para que haya resultados para los involucrados en ambos países.

Algunos de los temas abordados incluyeron la caracterización y la evolución de la explotación de los acuíferos, con sus impactos en la calidad del agua en los mismos, y sus posibles efectos en su uso; ejercicios de planeación regional binacional que muestran la importancia del recurso hídrico en las distintas actividades económicas, ambientales y políticas, así como los posibles escenarios frente al aumento de la demanda del recurso y la incertidumbre derivada del cambio climático.

Tecnología y procesos de tratamiento de aguas con altos contenidos de sales, sólidos disueltos, arsénico, flúor y manganeso que son elementos naturales que existen en los acuíferos de la región y que plantean retos para el uso público urbano del agua de pozos. Dado que en ambos lados de la frontera se utiliza el mismo acuífero, las lecciones aprendidas en Estados Unidos permiten que en el lado mexicano se pueda experimentar utilizando experiencias previas.

Las tecnologías de gestión para reducir contaminantes naturales en pozos, potencial de proyectos binacionales de desalación, y la construcción institucional de entidades de gestión, construcción, operación y mantenimiento de infraestructura pluvial.

Se exploraron a lo largo del día diferentes propuestas de colaboración entre los investigadores y profesionales, algunas de proyectos en proceso que requieren mayor intercambio de información y acceso a datos, otras que apuntan a dirigir más investigaciones a la solución de problemas concretos ya detectados, como el grave deterioro en la calidad del agua en los acuíferos regionales.

Una propuesta que generó consenso es la realización de un foro académico y de profesionales en la gestión del agua abierto a la comunidad, que sea el espacio donde se puedan presentar los avances tanto en gestión como en nuevas tecnologías y estudios de agua en el estado a través de un consorcio de universidades de México y Estados Unidos que se encarguen de organizarlo anualmente.

Así como el agua no reconoce fronteras, el conocimiento y la tecnología disponible para su gestión puede asumir esta realidad y adaptarse, de tal manera que se borren las fronteras a través de intercambios científicos y profesionales que nos ayuden a mejorar la gestión integral del recurso.