Opinión

Adiós 2020, bienvenido 2021

Como cada fin de período, es importante desear los mejores logros para el año venidero

Víctor Guzmán
Académico

miércoles, 30 diciembre 2020 | 06:00

Como cada fin de período, es importante desear los mejores logros para el año venidero. La vida es la mejor escuela que nos muestra y enseña la manera de llevar y sobrellevar lo que nos corresponde como personas, independientemente de la edad. Por ello la importancia de escuchar a los mayores, aunque nadie aprende en cabeza ajena, nos gustan los golpes directos de la vida. Dicen los que saben que es naturaleza humana.

Independientemente de los altibajos como parte del aprendizaje diario y continuo, un año nuevo, es el comienzo de una etapa que nos depara lo que nosotros estemos dispuestos a realizar y aportar, para bien o para mal. Dependiendo de la perspectiva que cada persona le demos. Aunque, hay cosas buenas que parecen malas y viceversa, sabiendo de antemano, por el hecho de tener conciencia, lo que está bien y lo que no.

Para aquellos que tienen metas y retos a corto, mediano y largo plazo, jamás se detendrán al obtener esos logros cuando son alcanzados, ya que en automático surgirán otros y así sucesivamente en el transcurso de su existencia. Personas que han obtenido todo lo propuesto, porque mantuvieron la visión y la consistencia a pesar de los descalabros. Sujetos positivos que a pesar de las críticas y los frenos que los envidiosos y disuasivos les ponen, no los detendrán, al contrario, les resultará un estímulo para continuar con sus éxitos. 

Mientras para otros, la envidia les resulta tan dañina, que les llega a doler en el corazón el logro de algún amigo, inclusive de un familiar, qué decir de los demás, cualquiera que los llegue a superar, en lo que sea. Mientras que los exitosos admiran y disfrutan de los triunfos de sus allegados.

Por ello es necesario reiterar, el trabajo da vida, fortalece el cuerpo y anima el espíritu para vivir por algo, por alguien, por aquello que provoca el continuar en la batalla de la vida sin desistir. Pobre de aquel que está esperando que del cielo le caiga lo que pide sin hacer un mínimo esfuerzo. Bien se ha dicho, quien no trabaje, que no coma. Claro, refiriéndonos aquellos que en plenitud de fortaleza rehúyen a los placeres de las jornadas laborales y quieren todo sin batalla alguna.  

Cada uno tenemos nuestro ciclo de existencia, no sabemos cuánto vaya a durar, pero qué satisfactorio es terminar con una vida llena de logros, y no solo materiales, sino espirituales, de actitud y como personas empáticas para bien propio, de los nuestros y de los demás que podamos apoyar. Las oportunidades se buscan, no llegan solas, a veces vienen de inmediato, otras tardan demasiado, pero la consistencia es lo que va a determinar lo que deseamos lograr.

Todas las metas son posibles, se hará imposible cuando no se busque o se desista al primer tropiezo, persistencia es la clave. Cuando alguien diga que es difícil, que no se puede llegar a determinado objetivo, aun sea una persona experimentada, no se debe tomar todo por cierto, hay que continuar insistiendo hasta ver los buenos resultados.

Lo anterior lo señalo por los tiempos tan difíciles nos ha tocado vivir, y que debemos prepararnos para mejorar a nuestra nación. Según los analistas nos dicen que viene lo peor, sobre todo por el pésimo manejo de la pandemia a nivel nacional, la inseguridad que se ha desatado nuevamente y la economía que sigue cayendo. El vivir al filo de una lengua desenvainada todas las mañanas nos ha costado demasiado. Pero al final del túnel se ve la luz. Y es el 2021. 

Feliz Año Nuevo.