Adicciones y justicia para adolescentes en Juárez

En el Tribunal Especializado de Justicia para Adolescentes (TEJE), la gran mayoría de los justiciables es acusada de cometer...

Carlos Murillo
Abogado
domingo, 12 mayo 2019 | 06:00

En el Tribunal Especializado de Justicia para Adolescentes (TEJE), la gran mayoría de los justiciables es acusada de cometer un delito relacionado con el consumo de drogas. Este dato, es una muestra de lo que pasa en nuestras calles.

En Ciudad Juárez hay una crisis por el alto consumo de drogas, según datos del Ficosec hay 60 mil usuarios de drogas, en contraste la Secretaría de Salud estatal atendió apenas a 1,711 personas por manejo de sustancias adictivas en Ciudad Juárez en 2018. El tratamiento es todavía desproporcionado y genera un rezago cada vez mayor.

En los cálculos de Ficosec, Juárez necesita 74 centros de tratamiento de adicciones y ahora solamente existen 29; para esta organización de la sociedad civil, la meta es disminuir en 15% la prevalencia de adicciones en los siguientes tres años, pero esto requiere de la participación de los tres órdenes de gobierno y de la sociedad.

Por el contrario, para el Estado hasta ahora la prioridad es el combate al narcotráfico –ahí se va la mayor parte del presupuesto–, pero es evidente que la fórmula no funciona, el consumo de drogas va en aumento y el tratamiento de adicciones cada día se va rezagando más. 

Estamos sentados en una bomba de tiempo. La razón es simple lógica: más consumo de drogas implica más tráfico y más tráfico genera más violencia en las calles por la pelea de los grupos criminales que quieren controlar el negocio que representa un mercado altamente rentable. 

En el mismo sentido, la cifra de consumidores de drogas ha mantenido un crecimiento constante, eso indica que las políticas públicas implementadas no han sido suficientes; pero no se trata solamente del daño a la salud que ocasionan las drogas –principalmente las llamadas drogas de diseño como el cristal–, el problema se extiende a otras consecuencias.

Existe un alto riesgo de que un consumidor de drogas ocasione mayor daño en su persona y en su entorno; por un lado está el deterioro de la salud y los accidentes, por ejemplo cuando alguien maneja un auto bajo el influjo de drogas o alcohol; por otro lado, algo más dañino para la sociedad y peligroso, que es el riesgo de cometer algún delito para satisfacer la necesidad del consumo de drogas, como el robo, los asaltos y, finalmente, el riesgo que existe por estrecha relación con los delitos relacionados con el crimen organizado como el tráfico de drogas, secuestros, homicidios y extorsión, entre otros.

Entonces, además del alto riesgo de cometer delitos –que provoca el consumo de drogas–, está otra consecuencia, que es la desintegración familiar que provoca una adicción y la herencia que los padres adictos suelen dejar a sus hijos en un efecto multiplicador, esto genera mayor vulnerabilidad en la sociedad. 

Es por lo anterior que las organizaciones criminales suelen reclutar a sus miembros desde muy jóvenes y ofrecerles participar vendiendo droga o en alguna otra actividad ilegal. De ahí que existe un vinculo entre la comisión de los delitos de alto impacto y el consumo de drogas, y aunque esto no quiere decir que todos los consumidores de drogas sean delincuentes, sí existe una gran cantidad de delincuentes son consumidores de drogas. 

Según datos del Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua (STJ), durante el año 2018 se atendió a 515 imputados en el Tribunal Especializado en Justicia para Adolescentes, de los cuales se vincularon a proceso 470 hombres y 27 mujeres; una mínima parte no reunió los elementos para ser vinculados y fueron puestos en libertad, aquí en Ciudad Juárez –que en el Poder Judicial se identifica como el Distrito Judicial Bravos–. 

Sin embargo, de los 497 vinculados adolescentes, se suspendió el proceso en 409 casos, en que se otorgó la suspensión condicional del proceso, algo que es posible, en caso de que se cubran dos requisitos: que se haya dictado vinculación a proceso por hechos previstos como delitos en los que no procede el internamiento y que no exista oposición fundada de la víctima u ofendido, según el artículo 100 de la Ley Nacional del Sistema Integral Penal para Adolescentes (LNSIPA).

Esta cifra nos muestra que casi el 80% de los adolescentes siguieron el proceso en libertad y el juez les ordenó cumplir con condiciones para la suspensión condicional del proceso, que van desde el plan de reparación del daño, estudiar, prestar servicio social, tener un trabajo, no consumir drogas o abusar de las bebidas alcohólicas, participar en el tratamiento de adicciones, entre otros.

Aunque no existen datos en los informes, hay una presunción de que la gran mayoría de estos casos fueron relacionados con el consumo de drogas, ya que, por su parte, la Unidad de Estudios Psicológicos del STJ, reporta 252 comparecencias de imputados para realizar un estudio en el Distrito Judicial Bravos, relacionados con narcomenudeo, únicamente 6 se registraron en relación a otros delitos, principalmente relacionados con los delitos de robo con violencia, portación de arma de fuego, lesiones, homicidio y abuso sexual. Este mismo dato, a nivel estatal es un 40% de estudios relacionados con delitos contra la salud y en Juárez es más del 95%.  

Finalmente, existe otro dato que permite contrastar los datos, ya que mientras que en todo el Estado de Chihuahua en la justicia para adultos los delitos de alto impacto que llegaron a los juzgados de control fueron 2 mil robos, que equivalen a un 64%, homicidio con 13%, violación con 12% y robo de auto con violencia 7%, principalmente, mientras que, en los casos relativos a los adolescentes, el delito más recurrente es el narcomenudeo.

Esto permite hacer un análisis inicial de la criminalidad en Juárez y establecer como prioridad las políticas públicas de prevención en los adolescentes para disminuir el uso y abuso de drogas y alcohol, que se han convertido en una práctica de alto riesgo, por las consecuencias que produce en nuestra ciudad y es el detonante de los altos índices de violencia.