Opinión
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Abono incumplido revela el fraude que hay

Elementos como los de Ricardo Yáñez y Javier Garfio demuestran el fraude que ha sido la afamada “Operación Justicia para Chihuahua” con sus ‘Expedientes X’

LA COLUMNA
de El Diario

domingo, 08 diciembre 2019 | 06:00

Elementos como los de Ricardo Yáñez y Javier Garfio demuestran el fraude que ha sido la afamada “Operación Justicia para Chihuahua” con sus ‘Expedientes X’. Ha sido poca, si no es que nula, la recuperación, y mucha la intencionalidad electoral, usufructuando reflectores en escenarios que no tienen fin.

Hay una sobreactuación desesperada, en un cálculo preciso que tiene como trasfondo desviar la atención pública del actual y desordenado estado de la administración en sus evidentes deficiencias.

Son los espejitos de un gobernador superficial y desordenado, que trata de presentar a la opinión pública todos los días una nueva mentirilla con disfraz de verdad.

El pasado sábado 30 de noviembre, mientras Corral jugaba tenis y hacía el berrinche con un reportero que cometió el pecado de fotografiarlo, se cumplía el plazo para que el exsecretario de Educación pasara a las cajas gubernamentales a pagar el primer abono de la reparación del daño ordenado por jueces que le concedieron la libertad “condicional”. 

Era día inhábil, pensamos que por ello no hubo festín con declaración y comunicado acerca del pago. Pero pasó el lunes, luego el martes, llegó el viernes, y nada.

Ni Hacienda ni el Ministerio Público se dignaron a informar acerca de la visita de Yáñez y su pago, que es condición ineludible para evitar de nuevo su arresto y reclusión.

Pero no es el único sobre el cual se ha tendido un manto de protección en reciprocidad por la información proporcionada para culpar a Duarte como pago a la traición.

Ocurre lo mismo con el expresidente municipal de Chihuahua, Javier Garfio, cuyos números millonarios de desfalco fueron cacaraqueados por cielo, mar y tierra, pero sin sustento real en el sonido que hace de perdido la morralla cuando cae.

Si mucho pagó la multa que no llega al medio millón de pesos y hasta ahí. Con los terrenos devueltos, las cantidades estratosféricas se hicieron un montón de tierra que se encuentra ociosa bajo las manos de la Comisión Estatal de Vivienda esperando nuevo destino.

Entre ambos exfuncionarios estatales se sumarían más de 700 millones de pesos de recuperación para el fondo de la “Operación Justicia para Chihuahua” que se volvieron polvo, y que sumados a los más de 200 millones atribuidos a “La Coneja” Gutiérrez, hacen casi los mil millones que de pesos se transformaron en promesas vacías de un resarcimiento de un daño que no llega.

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El 23 de octubre del 2017 el Gobierno del Estado de Chihuahua envió comunicado de prensa dando la versión oficial de la liberación de Javier Garfio, mediante un acuerdo de reparación del daño con el Ministerio Público a cambio de información que hundía aún más al exgobernador César Duarte. Así pagaba el exalcalde a su padrino y protector.

El cabezal del comunicado anunció con gran entusiasmo que “por primera vez se logra reparación del daño de 328 millones de pesos causado en delito de peculado”. 

“En un hecho histórico –se lee textual– y como parte de la primer condena dentro de la Operación Justicia para Chihuahua, se logró el resarcimiento del daño ocasionado por el delito de peculado, cometido por Javier Garfio Pacheco, para regresar a los chihuahuenses 328 millones 689 mil 665 pesos”.

Demagogia pura. De ese dinero no ha caído ni un centavo a las arcas estatales. La cuenta bancaria del “Fondo de Reparación del Daño Justicia para Chihuahua” se encuentra vacía, con excepción de algunos créditos fiscales y multas insignificantes frente al monto pretendido que sería superior a los tres mil millones de pesos.

Propiedades, cuentas bancarias, y los montos fijados como condición para la liberación de Garfio y Yáñez son aún meros sueños, arreglos en lo oscuro, todo con el objetivo único de conseguir puntos hacia el futuro político-electoral.

El punto clave lo puso Maclovio Murillo, el entonces consejero jurídico estatal del nuevo amanecer, al mismo tiempo que se liberaba a Garfio, en el sentido de que el expresidente no tendría que pagar el monto señalado como reparación del daño, porque su parte la hizo al recuperar los terrenos devueltos al Gobierno del Estado.

¿Entonces? La afirmación del exconsejero pasó desapercibida. Hasta hoy en que con el paso del tiempo se confirma la gran mentira construida por el Estado para la recuperación de dinero que jamás recibirá la Secretaría de Hacienda.

Cae como pesado hierro la fanfarria de aquel lejano 2017. Pero no es un hecho aislado. Lo mismo ocurre con Ricardo Yáñez, otro de los peces gordos de la “Operación Justicia para Chihuahua”.

Yáñez firmó para obtener su liberación un compromiso de pagar 246 millones, en abonos chiquititos el 30 de noviembre del 2019, 28 de febrero, 30 de mayo, 28 de agosto y 28 de noviembre del 2020, 15 de enero y 26 de marzo del 2021.

Ya se llegó la primero letra firmada y no llegó el dinero. El recibo se quedó en blanco esperando en el séptimo piso del edificio Héroes de Reforma. Y por las vísperas así ocurrirá con los vencimientos próximos.

Con Garfio al menos se recuperó presumiblemente el terreno objeto del peculado –lo demás son mentiras con fines de manipulación mediática–, pero con Yáñez no hay resarcimiento alguno, por los contratos falsos pagados a varias empresas por servicios no prestados.

Prácticamente el exsecretario de Educación salió libre a la palabra en busca del bien mayor perseguido por el nuevo amanecer, que es la detención de Duarte.

Así, más que con unos pesos y centavos en la bolsa del Fondo de Reparación Operación Justicia para Chihuahua, pero armado hasta los dientes de falsa retórica –que es el poco capital que le queda–, salió el jefe del Ejecutivo estatal a realizar faraónicos eventos en Chihuahua, Juárez e incluso la Ciudad de México.

Las maravillosas cuentas presentadas a los chihuahuenses son una ilusión que poco a poco cae a pedazos. Al cobre le rodó por los suelos el baño de metal barato que presentó como deslumbrante oro al inicio del gobierno.

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Esta faramalla retrata en toda la extensión de la palabra el rotundo fracaso de los ‘Expedientes X’, estrategia hueca y superficial que ha agotado la acción gubernamental los últimos tres años, en descuido de las tareas sustantivas, con fines irresponsablemente de franca mercadotecnia electoral.

La cuestión es que es un camino que no tiene retroceso y que ha marcado la gestión del nuevo amanecer. En estas últimas semanas hubo audiencias relacionadas con los testigos protegidos y la ruta discrecional del otorgamiento de criterios de oportunidad.

Particularmente estuvo en ellas Mario Trevizo, el exsecretario general de Gobierno, exdirigente del PRI en el estado y exconsejero jurídico en la administración de Duarte. 

La presión es para que suelte más información, en una estrategia de exprimir a los beneficiados con dichos criterios. 

Requieren los sabuesos cerrar el círculo en las últimas trincheras, no sólo contra el exgobernador, sino particularmente sobre Antonio Tarín y Gerardo Villegas, que con frialdad disputan palmo a palmo el campo de la reyerta jurídica. Trevizo no ha dejado hueso sano contra ellos y sus familias.

Para complicar más el escenario, contrario a ellos, Marcelo González Tachiquín ha preferido el argumento mediático, a través del cual sacó a la luz la pestilencia de negociaciones en tinieblas aderezadas con corrupción en el corazón de los ‘Expedientes X’, con fajos de billetes y relojes a cambio de una libertad que sólo duró un tiempo.

Será por ello que Francisco “Paquito” González sostuvo hace días una agria discusión con el fiscal general del Estado, César Peniche. Sigue operando Francisco bajo la sombra de los derechos humanos en los manoseados ‘Expedientes X’, con todo lo que ello implica de dinero en la cloaca destapada, hábil negocio de segundo nivel, que termina por sepultar no sólo la insigne “Operación Justicia para Chihuahua”, sino el multipresentado y embustero Fondo de Reparación.

A la vista las pruebas irrefutables.