Opinión

A mí las cuentas claras y el chocolate espeso

Se ha desatado otra fuerte discusión entre la oposición y Morena

Manuel Narváez
Analista

lunes, 05 octubre 2020 | 06:00

Se ha desatado otra fuerte discusión entre la oposición y Morena, versión legisladores, por la intención del partido en el gobierno de desaparecer más de un centenar de fideicomisos, que le darían manga ancha al Poder Ejecutivo federal para utilizar más de 100 mil millones de pesos, de manera discrecional, acusan PAN, PRI, MC y PRD.

Esta misma semana es muy posible que se desaparezcan los mentados fideicomisos de los que se dice, en caso de extinguirlos, afectaría la salud de niños con cáncer, al deporte, a los intelectuales, al cine, a los exbraceros y muchos etcéteras.

Hasta el momento es incierto el número real de cuántos fideicomisos existen, el monto exacto que representan y a quienes benefician exactamente. Sin embargo, como ya inició el proceso electoral legalmente, aunque formalmente las campañas inician por allá de marzo del próximo año, morenos y opositores se dan con todo, pero nadie ha sido capaz de demostrar sus argumentos sobre el particular.

Estos fideicomisos se fueron creando a lo largo de administraciones pasadas con el fin de etiquetar recursos públicos para impulsar actividades específicas, apoyar el talento nacional en diversas disciplinas, responder a los desastres naturales, adquirir medicamentos para suministrarlos a pacientes con enfermedades crónico-degenerativas y terminales, entre muchos otros.

El dinero etiquetado no se conoce con exactitud, pero se habla de hasta de 700 mil millones de pesos repartidos entre centenar y medio de fideicomisos que, dicho sea de paso, incluye el pago de una nómina de la que tampoco se conoce el porcentaje de impacto.

Son más las acusaciones y descalificaciones entre ambos bandos, que lo poco que se puede rescatar es que desaparecen apoyos para deportistas de alto rendimiento. Por mencionar uno, se ha dicho que Raúl Jiménez, el exitoso futbolista mexicano que triunfa en la Liga Premier (Inglaterra), dejará de percibir algo más de 15 mil pesos mensuales. 

Dejar de entregarle ese recurso a un futbolista profesional cuya carta de traspaso está cotizada en 70 millones de euros, de los cuales él obtendría el 30% de la operación, sin contar el bien ganado salario multimillonario que tiene, me parece justificada la determinación de reorientar el dinero del fideicomiso en específico.

Otro de los argumentos de la mayoría morenista que controla el Congreso de la Unión, es que el Fonden, fideicomiso cuyos recursos son utilizados para paliar los daños y los estragos que ocasionan los desastres naturales, casi siempre van a parar a los bolsillos de agrupaciones políticas, terratenientes o amigos del gobernador de la entidad donde haya pegado un huracán, la inundación, la sequía, la nevada o la helada.

Muchas veces hemos visto en los noticiarios que el personal que acude en poyo para el rescate de víctimas, mantener el orden y restablecer los servicios, son elementos de las Fuerzas Armadas. El dinero, si es que lo autorizan, llega a cuentagotas, mucho tiempo después y nunca es suficiente.

En lo personal, considero que las entidades federativas deberían tener su propio fondo estatal para hacer frente a desastres naturales. En el caso de Chihuahua, ahí les dejé hace 15 años una iniciativa para crear un Fonden estatal, de tal suerte que, en caso de inundaciones, como la del 30 de septiembre de 1990 en la capital del estado, las recurrentes sequías y heladas, no debamos andar de pedinches con la Federación, ni esperar su consentimiento para recibir dádivas.

Y un tercer caso concreto es el fideicomiso de apoyo al cine mexicano (Fidecine). Siendo este servidor un cinéfilo empedernido puedo constatar que gracias a ese fondo se han realizado extraordinarias cintas, que han sido plataforma de lanzamiento para decenas de leyendas de las que estamos orgullosos, pero también es cierto que muchas estrellitas de las dos principales televisoras se apalancan de dinero público para grabar verdaderos churros, que les dejan muy buena plata en entradas, sin embargo pura madre que reintegran la inversión, porque prefieren una vida loca aunque muchas veces terminen en la porca miseria.

De ninguna manera pretendo ignorar aquellos fondos creados para apoyar a niños con cáncer, cuyo viacrucis se ha acentuado en estos dos últimos años, en gran medida porque este Gobierno ha sido pésimo para atender la emergencia sanitaria, indolente para abastecer de medicamento a los enfermos y muy oscuro con las adquisiciones de medicamentos e insumos médicos.

Para ya no hacerla más de cardiaca, exigimos que cada legislador federal, de los 14 o 15 que tiene Chihuahua, tengan la vergüenza de venir a explicarnos a lujo de detalle qué tan eficaces son los fideicomisos, cuán necesarios son, de qué tamaño es y cuánto cuesta la nómina para operarlos, y hacia dónde se reorientarían los recursos públicos. 

No hay de otra, si quieren seguir rompiéndose las medias, su gusto es, pero que no nos quieran ver la cara, porque la verdad de las cosas, casi nadie les cree.

Por mis orígenes maternos de choco (tabasqueño) me gusta mucho el chocolate, entre más espeso, mejor, y como buen chihuahuense por adopción, me entonan las cuentas claras. Así de simple.

Es cuanto.