OPINIÓN

A merced de los migrantes la política comercial

La lección que dejó la amenaza arancelaria de Donald Trump y la actuación del Gobierno mexicano es que a partir de ahora la política comercial y de negocios de Estados Unidos estará basada en la migración

LA COLUMNA
de El Diario
lunes, 10 junio 2019 | 06:00
Gabriel Cardona / El Diario de Juárez

• A merced de los migrantes la política comercial


• Aprovecha Maru Campos descuidos en Juárez


• Manda su avanzada candidato morenista


• A toro pasado el IEE da explicaciones


La lección que dejó la amenaza arancelaria de Donald Trump y la actuación del Gobierno mexicano es que a partir de ahora la política comercial y de negocios de Estados Unidos estará basada en la migración.

Las interpretaciones sobran en este episodio de la relación de México con el vecino del norte.

Unos dirán que fue un fracaso de Andrés Manuel López Obrador, otros que fue acto de campaña de Trump; otros tantos, los menos, que fue un éxito conjunto el acuerdo final tras las amenazas de imponer aranceles.

Pero fuera de eso debe quedar algo bien claro: los negocios entre países, que antes no se definían con puros criterios políticos o sociales, van a cambiar.

Negocios son negocios, pero ahora estarán a merced de los migrantes.

Chihuahua está inundado de centroamericanos que llegaron al país de forma ilegal por una flexible política migratoria, relajada aun más con la llegada de López Obrador. Juárez en particular ni se diga.

Han fallado en la atención del fenómeno los gobiernos federal y estatal, cuyos discursos se han enfocado en el respeto a los derechos humanos, pero se han olvidado olímpicamente de los presupuestos públicos y de la población general que sufre las consecuencias.

Se reciben migrantes con los brazos abiertos de los discursos populistas, sin plan ni estrategia para administrar el problema que representan.

El Gobierno estatal hasta presumió que Chihuahua sería un estado santuario para la migración; todo un dislate.

La presión para frenar el flujo hacia Estados Unidos, condición para mantener la relación comercial sin cambios ni mayores aranceles, podría acrecentar la problemática que genera la migración desbordada a México y en especial a los estados del norte.

Si esto no se contempla como tarea de urgente atención, en unos meses estaremos hablando de problemas aun más graves de los que ya se han vivido.


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Mientras los diputados de Morena se duermen en sus laureles –o se van a Tijuana a mítines antiyanquis– los operadores de la alcaldesa de Chihuahua no pierden el tiempo.

La gente de Maru Campos anda con todo haciendo estudios y sondeos en los distritos electorales federales 1, 2, 3 y 4, que corresponden a Teresita de Jesús Vargas de Nuevo Casas Grandes, y a los juarenses Ulises García Soto, Esther Mejía Cruz y Claudia Elena Lastra, ésta última del PT.

Discretamente fue puesta en marcha una estrategia para recuperar Juárez para el PAN, al menos las zonas que antes del tsunami moreno de 2018 se consideraban bastiones albiazules.

La labor se realiza con el respaldo de un buen grupo panista que la ve como su mejor opción.

Es obvio que no andan en campaña todavía. Apenas van en la etapa de diagnóstico, con la clara intención de apuntalar las aspiraciones de la presidenta municipal capitalina.

Pero la constante, por demás interesante, es la ausencia de los legisladores –sobre todo los federales, aunque también de los locales– en los distritos que ganaron el año pasado, por obra del fenómeno electoral que fue Andrés Manuel López Obrador.

Para los operadores de la alcaldesa es una excelente oportunidad de penetrar en amplias zonas de la frontera donde es desconocida, pues su nombre suena para el 2021 pero sólo en círculos reducidos.

Mientras tanto los legisladores siguen sin reaccionar. Es entendible, pues en la elección pasada tampoco sembraron ellos mismos, sólo cosecharon los frutos de su candidato, estratega y cabeza de todas las campañas del país.

Mal harían los panistas si no aprovecharan los descuidos morenistas en la frontera.

Desde luego, la estrategia no contempla ni por asomo al gobernador, Javier Corral. Es enemigo del equipo.

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El senador suplente de Ricardo Monreal, Alejandro Rojas Díaz, mandó una avanzada a Chihuahua desde la semana pasada para medir las preferencias de los militantes de Morena hacia una elección de dirigente nacional, ahora que se aproxima el fin del período de Yeidckol Polevsnky.

La gente de Rojas anduvo por la ciudad de Chihuahua y Juárez en estos días, nomás para darse cuenta de que los dados están cargados a favor de la chihuahuense autoexiliada Bertha Luján, cercanísima al presidente Andrés Manuel López Obrador.

El aspirante ha sido diputado federal, asambleísta y diputado local de la Ciudad de México. Gente del coordinador de la bancada de Morena en el Senado de la República tiene con qué dar la pelea a Luján y a cualquiera que le salte. A Polevnsky en especial la tiene en la mira.

Por algo trataron de inhabilitarlo recientemente en el partido, bajo la acusación de dividir a la militancia; y como no hay resolución en firme, puede considerarse en la puja.

Como sea va a la contienda, nos aseguran.

Hoy por la noche se espera que arribe a Chihuahua y tenga reuniones en la capital y Delicias, en ésta que es su primera gira por la entidad.


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Para la dirigencia estatal de Morena, por otra parte, se había dicho que el profesor Martín Chaparro le mide el agua a los camotes para ver si busca la reelección o no. La tarea es muy difícil, sin duda.

También la quieren Helena Rojo, de Parral; Fernando Tiscareño, Zyania Sandoval y Hugo González, de Chihuahua; además, Pedro Torres, de Juárez, a quien le opera el tío favorito de la superdelegacion federal en Chihuahua, “El Pichú” de la Rosa.  Son los mencionados hasta el momento, al menos.

Quien va por el control del partido es justo Juan Carlos Loera, como es previsible. Su jugada apunta a apoyar supuestamente a Rojo, por un lado, pero ganar con el exdiputado Torres.

El candado para competir por la dirigencia será el tiempo de militancia de los aspirantes. En concreto que estén desde antes de noviembre de 2017, fecha de la primera encuesta que posicionó a Morena como puntero en la contienda presidencial.

Quienes cumplan el requisito tienen posibilidades.

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A toro pasado los consejeros del Instituto Estatal Electoral, con Arturo Meraz a la cabeza, comenzaron a dar explicaciones indirectas de por qué no se aprobó la petición para la revocación de mandato al gobernador Javier Corral.

Durante todo este mes el IEE planeó un curso de capacitación abierto a todo público para explicar los mecanismos y el contenido de la Ley de Participación Ciudadana.

La medida llegó después, no antes, de la iniciativa de Óscar Humberto González, para revocar el mandato de Corral, la cual debió rechazar el organismo con el argumento de que no podía aplicarse de forma retroactiva, al haber comenzado su vigencia en 2018 y el período de gobierno en 2016.

Por eso, al parecer, la determinación de capacitar a la ciudadanía sobre los nuevos instrumentos legales como el referéndum, plebiscito, revocación de mandato e iniciativa ciudadana.

Hasta la fecha los mecanismos son desconocidos y en buena medida inutilizables por pequeñas trampas incluidas en la legislación.

No propiamente la retroactividad, pero sí las cifras de firmas que se piden, los trámites para la admisión de dichas herramientas en un proceso formal y los complejos mecanismo de aplicación, son candados importantes que aunque se entiendan, resultan difíciles de utilizar.

Además de capacitación hace falta análisis y acciones para corregir las deficiencias de la norma, si no de poco va a servir tan pomposa ley, letra muerta aunque esté recién nacida.