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Opinión

A las pruebas se remitan

Marco Cortés vino a Chihuahua a darle mantenimiento político a la militancia panista

Manuel Narváez
Analista

lunes, 09 mayo 2022 | 06:00

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Marco Cortés vino a Chihuahua a darle mantenimiento político a la militancia panista.

En el marco del Encuentro Humanista en Acción (EHA), el dirigente del blanquiazul tomó protesta a 4 mil empleados gubernamentales que guardarán el código de ética de Acción Nacional.

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En su mensaje, Cortés Mendoza hizo un recuento de los resultados electorales del 2021, le dio una repasada a la 4T e insistió en que Maru Campos es una carta fuerte del partido para contender por la presidencia de México en el 2024.

El PAN mostró músculo para convocar y llenar el gimnasio Rodrigo M. Quevedo de la capital del estado, con militancia y empleados de diversos municipios. Vaya, con la nómina.

Indiscutiblemente, el partido que encuentra Marco Cortés goza de cabal salud, lo cual suele suceder cuando se está en el gobierno y existe afinidad con el grupo dominante.

El evento del sábado contrastó con el quinquenio oscuro de Javier Corral en el gobierno. Ahora se hizo visible el partido.

El código de ética impulsado es algo parecido a lo implementado por el “CJ” (Corral Jurado) durante su mandato. Con él se busca concientizar a funcionarios y servidores públicos ceñirse a un estándar de valores y principios en el servicio público.

Ciertamente esta administración, a diferencia de la anterior, del mismo signo político, muestra apertura al diálogo y ánimo de resolver las broncas que se le presentan.

Maru Campos incorporó a panistas con décadas de militancia; ella misma lo es, César Jáuregui, Óscar Ibañez, entre muchos más. 

Igualmente fueron invitados familiares del panismo de la vieja guardia y una buena cuota de la nueva generación.

El PAN pretende con el código de ética de servicio público hacer notar la diferencia con los demás partidos, apelando a sus principios rectores de doctrina.

El deseo es encomiable, pero más allá de aprenderse de memoria la doctrina y las ideas fuerza, indudablemente arrastran más los legados de militantes con mística desde los años 50 hasta los 80, quizás 90, antes de que el gobierno los sedujera con su poder.

Baste recordar a Guillermo Prieto Luján, Luis Álvarez, a la señorita Mar, Beto Torres, Francisco Villarreal, Félix Bueno, Florentina Villalobos, Carlos Águilar, Horacio González y una larga lista de miembros muy activos que desde Janos hasta Ojinaga, de Juárez a Jiménez, de Cuauhtémoc a Madera y de Parral hasta Urique dieron prestigio al partido.

Obviamente que no todos han sido dechados de ética, hay casos que arrastraron al fango al PAN, tales como el ‘batopilazo’ (tierra del fundador), el narcoalcalde de Chínipas, el peculado de un alcalde en Nuevo Casas Grandes y el sospechosismo de enriquecimiento inexplicable de una larga lista de exfuncionarios gubernamentales.

La ética en el servicio público y el humanismo gubernamental con el que quiere ser reconocido el PAN requiere, sí, la capacitación y la introducción al pensamiento político, pero exige de la persona una conducta intachable para servir.

El gobernado sólo pide que los buenos deseos, las ganas de hacer mejor las cosas y la mano izquierda de la gobernadora se traduzcan en excelente trato y solución de problemas por parte de los funcionarios y servidores públicos del ejecutivo estatal.

Espera también que los otros poderes y organismos públicos autónomos abracen con honestidad y atención el servicio público, porque resulta inútil colgar en la pared los cuadritos con el código de ética, valores, principios, visión y misión si no hay trato digno al populo.

Yo me sostengo en la máxima: “las palabras educan, pero los ejemplos arrastran”.

Es cuanto.

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