Opinión

A, b, c, deuda pública

Si algo ha revelado la crisis sanitaria que padecemos en México a causa del Covid-19 es el enorme rezago que arrastramos en nuestra infraestructura de cuidados a las personas

Víctor M. Quintana S.
Analista

viernes, 13 noviembre 2020 | 06:00

Si algo ha revelado la crisis sanitaria que padecemos en México a causa del Covid-19 es el enorme rezago que arrastramos en nuestra infraestructura de cuidados a las personas, sobre todo la infraestructura de salud y los servicios que se proporcionan a través de ella. Desde 1982, las políticas neoliberales comenzaron un proceso sistemático de desmantelamiento del sistema público de salud y, consecuentemente, del derecho a la salud.

Algo parecido sucede con la cobertura a otros derechos humanos básicos: alimentación, educación, seguridad social, vivienda, servicios en la vivienda. El rezago o de plano la no atención a estos derechos humanos consagrados en nuestra Carta Magna constituye una enorme deuda social que el Estado tiene con el Pueblo de México.

Por esto cobra gran relevancia la iniciativa de un nutrido grupo de activistas e intelectuales de todo el país, y de otros colectivos de diversas partes del mundo, para declarar una moratoria a la deuda pública.

¿Qué comprende la deuda pública de México? Incluye toda la deuda pública interna y externa, más el IPAB (el Instituto de Protección al Ahorro Bancario que sustituye al Fobaproa), el rescate carretero y los PIDIREGAS (Proyectos de Inversión de Infraestructura con Registro Diferido en el Gasto).

¿A cuánto asciende? Rebasa los 500 mil millones de dólares: el 50 por ciento del PIB. Y hoy aún sin pedir nuevos créditos, debido a la devaluación de la moneda la deuda pública aumentará, de 10.5 billones de pesos en diciembre de 2018, a 12.6 billones de pesos en 2020 (de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, SHCP). Si agregamos el endeudamiento que se propone como límite en el Proyecto de Presupuesto para 2021, la deuda pública total aumentará hasta 13.4 billones de pesos, un aumento del 27 por ciento desde 2018, según el economista Héctor Torres.

¿Cuánto nos cuesta esa deuda? Sale muy cara: este año se pagarán alrededor de 724 mil millones de pesos por el servicio de la deuda. O sea, más de 35 mil millones de dólares, de los cuales el servicio de la deuda pública externa es de alrededor de 12 mil millones de dólares. Los otros 23 mil millones van al pago de la deuda interna pus los gobiernos del PRI y del PAN prefirieron hacer crecer esta que la externa. Cada año pagamos más, pero los pasivos se han triplicado de 2006 a 2020. O sea que pagamos y pagamos y la deuda pública en lugar de disminuir, aumenta. 

¿A quién se le debe? La deuda por el rescate a los deudores: el rescate de los bancos (IPAB) y el rescate carretero, sobre todo, llega a un billón 230 mil millones de pesos, el rescate a los bancos representa actualmente el 76 por ciento de ella. Hay que decir que 25 años después del rescate del entonces Fobaproa a pesar de que hemos pagado cada año, ahora debemos el doble. Por otro lado, en valores que ha expedido el gobierno (valores gubernamentales) le debemos a las SIEFORES casi dos billones de pesos; a los inversionistas extranjeros, casi 1.9 billones, a otros inversionistas nacionales 1.4 billones, a las sociedades de inversión, un billón, aproximadamente, a los bancos alrededor de 870 mil millones y a las aseguradoras, 519 mil millones de pesos.

¿A cuánto equivale lo que pagaremos en intereses de la deuda en 2021? Al gasto total combinado para 2021 de la SEP, la Secretaría de Salud, la Secretaría de Bienestar, la de Agricultura y la del Trabajo. O al doble del gasto de todos los programas sociales de bienestar, como adultos mayores o las becas Benito Juárez, etc.

¿Se plantea que dejemos de pagar? El colectivo que propone la moratoria no plantea que se deje de pagar lo que se debe, sino que se posponga el pago de intereses, (costo financiero) por varios años y que haya quitas en el capital. Todo esto para que, ante la pandemia, los países deudores puedan dedicar los recursos a atender la emergencia sanitaria y económica, a aumentar y fortalecer los programas sociales, los apoyos a pequeñas y medianas empresas, etc.

¿Quiénes plantean la renegociación de la deuda pública? Numerosos grupos ciudadanos, sobre todo de países pobres y en vías de desarrollo. La propia Organización de las Naciones Unidas, incluso el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. 

¿Cuál es el fundamento ético de la renegociación de la deuda? La economía debe estar al servicio de las personas y no a la inversa. El Papa Francisco nos dice en su encíclica Tutti Fratelli: “El pago de la deuda en muchas ocasiones no sólo no favorece el desarrollo, sino que lo limita y lo condiciona fuertemente. Si bien se mantiene el principio de que toda deuda legítimamente adquirida debe ser saldada, el modo de cumplir este deber que muchos países pobres tienen con los países ricos no debe llegar a comprometer su subsistencia y su crecimiento.” (No. 126)

¿Qué podemos hacer al respecto? Como ciudadanas y ciudadanos sumarnos al movimiento nacional y al internacional demandando a nuestras autoridades se haga un frente común con otros países del mundo para declarar una moratoria al pago de los intereses de la deuda pública. Difundir esta información, hacer conciencia en nuestro entorno. Participar en foros y movilizaciones. 

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