Exhiben ‘mugrosos’ la frágil paz juarense

'¡Bien pendientes señores, acaban de atacar Oriente (distrito policiaco). Le pegaron a los compañeros'

LA COLUMNA
de El Diario
sábado, 19 enero 2019 | 23:47

De golpe ubicaron en la realidad a los juarenses las imágenes de una rutera en llamas durante la tarde del jueves y los graneados ataques de la delincuencia organizada durante todo ese mismo día contra policías municipales y sus cuarteles. Frágil como un delgado cabello la relativa paz de la que venía gozando la ciudad.

Sólo en fechas es la diferencia de ese camión del servicio público ardiendo con las patrullas de la Policía Federal también en llamas, impactadas por un carro bomba la mañana del 16 de junio del 2010, penúltimo año de los más sangrientos sufridos por esta frontera y todo el estado entre el 2007 y el 2011.

Estamos seguros que en la etapa actual de la Policía Municipal existen protocolos rigurosos de conducta y de comunicación pero el jueves inclusive hasta eso quedó a un lado frente al desafío contundente y sin temor presentado por los delincuentes.

Así fue lanzado el ‘código rojo’ por un alto mando de la corporación:

 “¡Bien pendientes señores, acaban de atacar Oriente (distrito policiaco). Le pegaron a los compañeros”.

“Salgan al pinche exterior porque adentro créanme que les van a partir su madre compañeros; salgan al pinche exterior y bien pendientes señores... Pinche tiro arriba y bien pendientes de esos pinches mugrosos, pártanles su madre parejas...!”.

Así fue dirigida la operación para contrarrestar el sorpresivo ataque que llegó por diversos puntos geográficos de la ciudad y dejó a ocho elementos heridos, varios de gravedad. El tono exhibe la sorpresa por las balaceras. Ni el ánimo estaba preparado para situación semejante. Revelaron el viernes el fiscal Jorge Nava y el alcalde Armando Cabada que los agresores son de las pandillas “Mexicles” y “La Empresa-La Línea”, afectados por decomisos multimillonarios de cristal.

Esa y otras grabaciones de los policías lanzando alertas e informando de los incidentes fueron subidas a redes sociales por manos anónimas y que retratan con claridad y genuinamente los instantes de adrenalina, miedo, coraje y estrés al máximo. Salió sobrando eso de pensar dos veces lo que se habla.

Con poca fortuna se enganchó por igual desde algún lugar en la República Mexicana el exjefe de la municipal juarense, el militar Julián Leyzaola. Recibió poca y mala información sobre sus amigos y exsubordinados agredidos. Colocó en su Face un largo réquiem por un exescolta suyo al que dio por muerto pero fue sólo herido y dado de alta el viernes: “Ayer fue asesinado un gran hombre y oficial incomparable... me pesa mucho su fallecimiento; y lo peor, que perdió la vida inútilmente cuidando a alguien que no merece ser cuidado... Descanse en paz y guardián Robocop”. Fuera de peligro este agente.

Produce escalofríos a cualquiera sólo recordar aquellos escenarios dantescos que ubicaron a Ciudad Juárez como la Ciudad más violenta del mundo. Las calles vacías, los negocios cerrados, los restaurantes desiertos... cuerpos colgando de mallas ciclónicas y puentes; corporaciones policiacas prácticamente inexistentes, decenas de empresas maquiladoras retirándose, miles de trabajadores jarochos y torreonenses de vuelta a sus lugares de origen.

Del 2012 al 2016 hubo paz en Juárez y en el resto del estado. Esta frontera floreció de nuevo inclusive con una Policía municipal por completo distinta; diferente mentalidad, distinta actitud y abismalmente mejor equipada. La actual, sin embargo, es todavía etapa de recuperación...

Esperemos no regresar al lenguaje en tiempo pasado.

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Quienes hoy gobiernan el estado y el municipio deben tener muy claros los antecedentes entre los últimos dos meses de diciembre y todo el 2018. Las nuevas autoridades federales están obligadas también a revisar con seriedad los sucesos ocurridos en Chihuahua y Juárez en esas fechas.

Puede dar la impresión de que los ataques del jueves no guardan conexión alguna con lo ocurrido el año pasado pero no tomarlos en cuenta con todo y prevenciones es abrir la puerta a otra caja de pandora. El propio consulado de Estados Unidos aquí ha advertido a sus ciudadanos que ni cerca se aproximen a las estaciones de Policía.

Posiblemente en sus características particulares no haya datos para unir tales acontecimientos pero esta vez hubo una demostración indiscutible de fuerza, de organización, de contundencia y de temeridad al agredir a los policías, así como emplear el terror contra la población incendiando el camión en una vía muy transitada, igual que en julio del 2010.


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Las descargas de múltiples calibres y perfectamente sincronizados alcanzaron hoy varios objetivos en la Policía municipal. Lo mismo ocurrió el año pasado pero contra la Policía Estatal con resultados cuantitativamente más fatales, medio centenar de elementos ejecutados.

No solamente eso, al mismo tiempo que eran acribillados los policías de la Fiscalía General del Estado, la principal pandilla de Juárez-El Paso-Chihuahua, “Los Aztecas”, sufría una histórica división que acabó con la vida de casi 700 de sus miembros, decenas de ellos en evidente pobreza extrema. Apenas microvendedores de droga.

“Los Aztecas” quedaron fragmentados en la “Vieja Escuela”, “La Empresa” y algunos quedaron como “La Línea” (cuyo origen se remonta a 15 años, desprendida de agentes policiacos bajo el mando del Cártel de Juárez”). Muy cerca de esa pelea estuvieron otras dos pandillas aliadas coyunturales de uno u otro cártel pero bastante activas en el mundo delictivo local: “Artistas Asesinos” y “Mexicles”.

Seguramente la confrontación continúa a la fecha pero muy lejos de los saldos tremendos registrados el año pasado. Cayeron muertas o presas las figuras de toda la subdivisión “Azteca”, desde los viejos hasta los nuevos. Fueron llamados los “generadores de violencia” y “objetivos prioritarios”. De los sucesores no se dijo más.

Amainaron los ataques entre todos ellos y contra la Policía Estatal.

Ahora queda claro que si bien murieron por centenas durante esas refriegas, la actividad delictiva no ha disminuido. El fiscal Nava y el alcalde Cabada han confirmado que la reacción sangrienta contra la autoridad municipal ha sido esencialmente por el decomiso de importantes cantidades de cristal durante las últimas semanas. Siguen ‘trabajando’ los relevos, utilizando inclusive bares conocidos y bien ubicados también como fábricas de droga. Hubo cateos todo el fin de semana.

Representaciones militares, de la Policía Federal, de la Procuraduría General de la República, etc., se han integrado en la llamada coordinación de seguridad que tiene como principal fuerza a la Policía municipal, efectivamente con una importante capacidad operativa y de inteligencia pero comprobadamente insuficiente para enfrentar no sólo al narcomenudeo, sino a los cuantiosos delitos que se derivan del consumo de drogas, en particular los robos a casas, asaltos, robos de vehículos y las aterradoras extorsiones.

Esa coordinación institucional entre corporaciones policiacas empezó desde la primera semana del presente año, ya sumada con representantes del nuevo régimen lopezobradorista en la Presidencia de la República. No han bajado los delitos de bajo ni de alto impacto. Fueron 100 asesinatos en diciembre; 70 en lo que va de enero.

Y con el remate de un ataque inesperado que por rotundo habla de que hay suficiente delincuencia para repetir los escenarios que realistamente no creímos pasados a la historia pero con la esperanza de que no vuelvan. Que ello ocurra depende en gran medida de las acciones policiacas preventivas. Quedó en el aire la recomposición del “tejido social” tanto en Juárez como en el resto del estado.