Educación, ¿para qué?

Esta semana durante una clase de maestría en la universidad hicimos un ejercicio sobre las diferentes actitudes frente...

Óscar Ibáñez Hernández
Académico
viernes, 18 enero 2019 | 21:27

Esta semana durante una clase de maestría en la universidad hicimos un ejercicio sobre las diferentes actitudes frente al reto de desarrollar un proyecto.

En un primer momento discutimos la necesidad de generar un prototipo de innovación ambiental que pudiera obtener recursos para su producción, como requisito de aprobación de la materia. El ambiente era de incertidumbre y quizá miedo.

Posteriormente discutimos la posibilidad de que ese proyecto sirviera para resolver un problema ambiental, y además de generar recursos tener la satisfacción de hacer algo por el planeta y sus habitantes. El ambiente se volvió positivo, retador, con motivación a la trascendencia personal, académica y profesional. La calificación pasó a un segundo término.

La actitud de alumnos y maestros en entornos educativos pueden estar orientadas a obtener un papel o certificado, aunque no haya aprendizaje; o también puede orientarse para potenciar las capacidades de estudiantes y profesores buscando soluciones o desarrollando ideas o productos productivos, sin que lo importante sea el título.

La actitud y mentalidad de maestros y alumnos puede preparar generaciones de estudiantes que sólo quieran “pasar” sin necesariamente aprender, lo que los puede llevar a que busquen trabajos donde su actitud los lleve a “pasar”, viviendo con el miedo a ser despedidos, o con la frustración de mantenerse en el mismo trabajo sin posibilidades de desarrollarse.

Igualmente la actitud contraria, donde lo importante no es “pasar” sino aprender o resolver problemas puede llevar a que las personas ni siquiera busquen conseguir “chamba”, sino que estén en la búsqueda constante de producir soluciones, riqueza o innovaciones, lo que a su vez les permitirá una independencia en su trabajo, ya sea por autoempleo, o porque su capacidad y preparación los hace ser buscados por múltiples empresas o socios.

En la actualidad se presenta otro dilema en el ámbito de la educación superior: la excelencia o calidad en la enseñanza contra el acceso y la inclusión de todos a ese nivel de educación. Si quienes no tienen oportunidades de formación adecuada por su entorno de pobreza no pueden entrar a las universidades por su bajo rendimiento, quedan excluidos del desarrollo; al mismo tiempo el acceso universal obliga a bajar los estándares de certificación de la calidad de la enseñanza. Lo que limita el desarrollo de toda una generación.

Por ello es que se deben buscar alternativas creativas que den acceso e inclusión sin reducir la calidad educativa, para lograrlo es necesario cuestionar el modelo educativo actual escolarizado y homologado a través de currículos y certificaciones académicas, antes de crear nuevas universidades bajo el mismo modelo que tendrán menores índices de graduación y calidad.

Algunos centros educativos buscan rebasar el modelo escolarizado de certificación por créditos, a través de modelos duales donde se mezcla teoría en aulas y práctica en empresas; o en centros de laboratorio y experimentación con aprendizaje autodidacta a través de cursos en línea seleccionados por los alumnos en función de los proyectos a desarrollar. La educación individualizada es también una aspiración, para que cada estudiante se realice haciendo lo que le gusta. 

Jack Ma, cofundador de Alibaba y exprofesor universitario, visualiza un desarrollo de la robótica y la inteligencia artificial que hará obsoleto el aprendizaje de ciertas materias escolares, por lo que recomienda fortalecer capacidades y habilidades que no pueden ser realizadas mejor por las máquinas, tales como: valores, fe, pensamiento independiente, trabajo en equipo, cuidar de los demás, eso no se aprende a través del conocimiento acumulado, sino a través del deporte, la música, la pintura, y el aprendizaje de las artes en general.

Si no sabemos para qué queremos la educación, es fácil que terminemos haciendo más de lo mismo o empeorando lo que hacemos actualmente. ¿Queremos ser más humanos? ¿Queremos vivir en paz? ¿Queremos ser innovadores para poder tomar decisiones con libertad y solidaridad? ¿Queremos ser más incluyentes? ¿Queremos reducir la exclusión? Entonces pensemos: ¿para qué queremos la educación y cómo estamos educando?