Opinión

48º Aniversario UACJ, para muestra un programa académico

Tiempo en el que se ha consolidado como un referente no sólo a nivel estatal, sino de la región norte del país

Jorge Breceda
Analista

sábado, 02 octubre 2021 | 06:00

En un par de días la máxima casa de estudios de nuestra ciudad cumplirá 48 años de vida, tiempo en el que se ha consolidado como un referente no sólo a nivel estatal, sino de la región norte del país. Lo anterior, se basa en que la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez se ha desvinculado de la política utilitarista al no autogestionarse como una empresa. Para la UACJ, no importa el número de egresados sino la cantidad de vidas que cambiarán por medio del elevador social que representa la Universidad y una formación integral.

Es dable recordar el adagio “para muestra un botón” (argumento inductivo), para el caso de la presente opinión, se ejemplificará con un programa de pregrado, esto debido a que los programas de licenciaturas en las universidades son sin duda la plataforma en la que se funda el quehacer universitario.

El programa académico que se usará representa una insignia de la Universidad, no sólo porque es pionera en la génesis institucional: una tradición per se, sino porque encuentro en la Licenciatura en Derecho un perfecto símil del quehacer universitario.

En este sentido, la responsabilidad y obligación de la Licenciatura en Derecho hacia la sociedad es transcendental para el quehacer de la sociedad juarense, por lo que, dicho compromiso se ha transformado en la necesidad de implementar proyectos de mejora continua que se ha visto a lo largo de estos 48 años; particularmente en los últimos tres, se puede enunciar la siguiente reingeniería implementada:

 

1ª Diversidad y pluralidad 

El programa de Derecho por muchos años se caracterizó por ser una licenciatura con un alto porcentaje de varones: profesores y estudiantes. Recuerdo a las pocas maestras: Ortiz, Ochoa, Royval, Ramírez y Torres, cinco mujeres dentro de una planta conformada por más de 80 varones. 

Hoy en día, la mayoría de las estudiantes del programa son mujeres y contamos con más del 30% de profesoras, aunque con toda presunción no sólo se trata de la dualidad entre hombres y mujeres porque se cuenta con profesores pertenecientes a la comunidad LGBTQ+ y bajo la obligación de estandarizar la política inclusiva: docentes y estudiantes con algún tipo de discapacidad. 

Lo anterior, permite establecer un diálogo constante al interior de las aulas lleno de riqueza intelectual porque se conversa en la pluralidad: las ideas sufren un constante debate basado en las diversas cosmovisiones, lo que ha permitido extinguir la enseñanza dogmática.  

2ª Vigencia y certificación de calidad 

La obligación del programa de Derecho es mantenerse actualizado dentro de sus contenidos, tanto es el compromiso que al inicio de la pandemia se implementó el rediseño curricular: materias que exigen el tiempo y los contextos en los que se encuentra el mundo. 

Por otra parte, en próximos meses se certificará como un programa de alta calidad, dicho proceso es bajo la evaluación de un órgano dedicado a identificar programas académicos de Derecho que cuenten con la excelencia en cada una de las áreas que integran el proceso de enseñanza-aprendizaje. 

3ª Adaptación y flexibilidad académica. 

La pandemia que sufrió el mundo permitió observar la fortaleza académica y administrativa de las instituciones, lamentablemente las universidades no pudieron trasladar su actuar a la virtualidad, lo hicieron lentamente o lo realizaron por medio de prueba y error. 

En cambio, la planta docente del programa de Derecho comprendió a la perfección el tiempo en el que se estaba viviendo, por ende, se capacitaron en medios electrónicos, pedagogía virtual y enseñanza telemática, logrando que no se desperdiciara un solo día de clase, se mudaron con inmediatez y eficiencia. Así como los y las estudiantes lograron adaptarse a los medios digitales. 

La adaptación fue tal, que se ha logrado vencer a las frías pantallas, por medio de llevar los ritos, las costumbres y los procesos pedagógicos a las aulas virtuales en una completa armonía en el proceso pedagógico. 

Lo anterior, sólo es un ejemplo de muchos: un programa académico, pero refleja lo potente que es la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y cómo desde su actuar modifica la realidad de la comunidad, al interior y exterior de las aulas. 

Por último, se debe reconocer que todo producto humano es perfectible: la universidad, sus programas académicos, sus políticas internas, entre otros. Esta idea es, sin duda, un reconocimiento institucional del que emerge la directriz institucional de permanecer en el camino de la excelencia, por lo que, seguramente en los siguientes 48 años disfrutaremos de los frutos –profesionistas– de una mejor UACJ.

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