Opinión

47 años de obra social de la UACJ y 36 mil luces de esperanza

En las épocas más oscuras de la humanidad, el conocimiento es la luz que nos guía en la penumbra

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 11 octubre 2020 | 06:00

En las épocas más oscuras de la humanidad, el conocimiento es la luz que nos guía en la penumbra. En estos momentos de nuevas incertidumbres y crisis globales -que retumban en el viejo caos local-, las y los alumnos de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez son la luz de la esperanza frente a las crisis por la pandemia del Covid-19 (que se suma a otras pandemias como la pobreza, la violencia y la corrupción).

En esta crisis histórica, la educación se ha puesto a prueba. Desde el nivel básico hasta los posgrados, han cambiado de golpe el sistema de enseñanza, transitando al modelo de la virtualidad. Este paso indispensable se ha convertido en el principal reto de las escuelas públicas y privadas.

Han pasado seis meses del cierre total de los centros educativos, que tuvo como efecto la migración del sistema presencial a un modelo de virtualidad. La comunidad ha sorteado todas las barreras, demostrando que la voluntad es más grande que cualquier vicisitud. 

Esto nos ha hecho reflexionar sobre nuestra realidad. Una de las conclusiones más evidentes es que, entre las miles de políticas públicas que implementa el Estado, la única acción que tiene efectos positivos comprobados es la educación, porque genera mejores oportunidades. Por lo tanto, cada peso que se invierte en educación, tendrá un efecto positivo en la sociedad, eso nadie lo duda.

Con esa lógica, las familias juarenses hacen un esfuerzo monumental por mandar a sus hijos a la escuela, sabedores de que están invirtiendo en la mejor apuesta, que es la apuesta por la educación. Lo mismo sucede con los gobiernos de los tres órdenes que priorizan el gasto público y la educación aparece en primer lugar. Aun así, la tarea de educar en México es titánica, porque implica abatir el rezago educativo y la otra gran batalla, la calidad en las aulas.

Entonces, la educación es la luz que guía a las familias que buscan romper el ciclo de pobreza y marginación. En ese sentido, la única escalera que permite la movilidad social de forma ética está en las escuelas y las universidades.

En la crisis global que vivimos hoy en día sucede lo mismo. La luz que guía a la sociedad juarense es la educación y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, es una institución líder en educación de calidad en la región; la UACJ es el cerebro de la comunidad, puesto que aquí se crea y difunde el conocimiento, pero es también el corazón, porque aquí están las y los jóvenes que se forman como profesionistas para transformar la realidad social, comenzando con su propia realidad que se ve favorecida por obtener un título profesional y, con ello, mejores oportunidades. 

En la UACJ, el dinero público se invierte en el mejor proyecto: la obra social. Sin embargo, el reto que enfrentamos es evitar la parálisis por la pandemia del Covid-19. No podemos permitir que gane el miedo y las instituciones se queden estáticas, hay que seguir moviéndonos con el mismo dinamismo y, como el viajante que pasa por el cruel desierto, necesitamos mantener el ritmo, tal como lo hicieron nuestros ancestros que llegaron a fundar la Villa del Paso del Norte, según lo narra Fray García de San Francisco; precisamente, como esos trashumantes que venían siguiendo el Camino Real, tenemos que atravesar por la espesa niebla de la pandemia, unidos, en comunidad, con la esperanza de que esto pasará y, como dice el poema de Antonio Machado, “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar”.

En esta misión, de guiar a la comunidad por el trasiego de la crisis, la UACJ enfrenta los retos de la nueva realidad y de los viejos problemas. Uno de los retos más próximos, es adaptarse a la vida digital y a la educación a distancia. A pesar de los vaivenes de la política sanitaria, la UACJ ha logrado mantener el ritmo de las clases en línea sin menoscabo de la calidad y de las actividades de investigación que le hacen referente de éxito en la educación superior a nivel regional. Las actividades académicas no se han detenido.

Pero los retos no son solamente al interior de la organización. Hay la amenaza de una nueva política educativa del Gobierno federal que provoca más incertidumbres, hace apenas unos días, se cancelaron por decreto 109 fideicomisos, la mayoría relacionados con la investigación, lo que provocó el debate entre la comunidad científica sobre el futuro de la política educativa.

El recorte presupuestal federal y la crisis financiera que tiene en un “coma inducido” a la Hacienda estatal, han provocado estragos en la operación de la UACJ, el viernes pasado, después de presentar su segundo informe, el rector Juan Ignacio Camargo Nassar, afirmó que “no pedimos más pero tampoco menos, porque es mucho lo que nos falta por hacer”, en una entrevista para El Diario de Juárez.

La UACJ es un ejemplo a nivel nacional por sus finanzas sanas, pero los recortes del presupuesto y los adeudos de pagos han provocado que se implemente con más rigor las políticas de austeridad, con el fin de cumplir con los propósitos de la institución, además, como lo dijo el rector Camargo Nassar en su discurso “en tiempos de incertidumbre económica generalizada, la administración de recursos financieros exige mayor eficiencia y total pulcritud”.

Sin claudicar ni un minuto, la UACJ sigue adelante. Estamos ciertos que cada uno de los alumnos y las alumnas son una esperanza para Ciudad Juárez, porque representan 36 mil posibilidades del cambio social en nuestra comunidad. Ese es el compromiso de la Máxima Casa de Estudios. Y si a eso le sumamos que la mitad de las alumnas y alumnos de la UACJ tienen alguna beca, podemos dimensionar el tamaño de la obra social de la universidad.

Entonces, a pesar de la crisis financiera, se ha mantenido la calidad educativa y las becas, asimismo, la UACJ cuenta con más de la mitad de todos los docentes que pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores en el estado, casi todos los programas de licenciatura están acreditados por órganos externos que certifican la calidad académica.

Esta gran comunidad universitaria está presente en todas las empresas del sector privado y en todas las oficinas del gobierno como profesionistas que provocan el cambio social, esa gran comunidad universitaria que se ha formado durante 47 años, junto con las y los estudiantes, son la gran esperanza de esta ciudad, son la luz que alumbra el camino de Ciudad Juárez.

En ese sentido, ahora son 36 mil estrellas que iluminan la noche y señalan el camino que debemos seguir, son las y los estudiantes que nos impulsan a seguir adelante en este trágico pasaje de la historia que nos ha tocado vivir. Concluyo con una estrofa del himno de la UACJ que nos recuerda: “El universo sabrá de ti y con tu luz caminaré yo te juro que tu nombre al firmamento elevaré”.