Opinion El Paso

Una mochila demasiado pesada

La pandemia nos ha obligado a salir a la calle con miedo: hemos recortado severamente nuestras actividades

Ismael Cala / Motivador

domingo, 14 febrero 2021 | 06:00

Miami— Llevamos muchos meses en estado de alerta. No solo institucionalmente hablando, sino también mental y corporalmente. Los seres humanos estamos preparados para hacer frente a las contingencias de la vida, gracias al cerebro reptiliano. Estamos diseñados para luchar o huir del peligro, según las circunstancias, pero no para vivir tanto tiempo en modo de alerta.

La pandemia nos ha obligado a salir a la calle con miedo: hemos recortado severamente nuestras actividades, prácticamente no existen las vacaciones, trabajamos desde casa (y más que nunca, en algunos casos), apenas podemos encontrarnos con nuestras familias, presentamos problemas económicos y hemos perdido a personas queridas. Todo eso hace que mucha gente esté tiesa, endurecida, segregando permanentemente cortisol, la llamada hormona del estrés.

Según el doctor Luis Montel, experto en tratamientos post-Covid, la enfermedad no transcurre igual en personas atenazadas por el estrés, en cuerpos y mentes debilitados por el exceso de preocupaciones y problemas. El estrés y la ansiedad, como sabemos, no distinguen de clases sociales ni de estatus económicos. Es cierto que, lamentablemente, el Covid-19 ha golpeado con dureza a inmigrantes y trabajadores de servicios o mal pagados, según diferentes estudios.

Sin embargo, podemos intentar sacar el cuerpo y la mente de la «lucha» permanente, y ayudar así al sistema inmunológico. No hay garantías, porque todos somos distintos: algunos ni se enteran del paso del coronavirus por su cuerpo; otros necesitan ingresar en unidades de cuidado intensivo. Pero, podemos trabajar, por ejemplo, en la meditación diaria, en la auto-preparación para recibir la jornada con noticias de todo tipo, algunas de ellas repetidas insistentemente.

No es mi intención criticar a los medios de comunicación, en los que además he crecido personal y profesionalmente. Los medios cumplen su papel de contarnos lo que sucede, pero estamos en la obligación de elegir en qué momento nos informamos. A mí me funciona levantarme sin noticias y prepararme mentalmente, antes de enredar el cerebro con los problemas del mundo. Otros prefieren informarse durante la cena o antes de irse a la cama.

Cualquier momento es bueno para conectarse con la realidad, siempre y cuando entendamos que nos hace bien, que no complica nuestra jornada. Solo te aconsejo poner en orden el cerebro, antes o después. En la mañana, al despertarnos, y en la noche, después de las noticias y justo antes de poner la cabeza en la almohada. Lo primero como preparación y lo segundo como reseteo, para no llevarnos los problemas del mundo al sueño. Esa mochila es demasiado pesada para una sola persona.

Los momentos de vulnerabilidad y cansancio acumulado nos hacen muy manipulables. La tensión no se resuelve con tensión.