‘Todes’ en lugar de ‘todos’

El principal obstáculo que tienen las propuestas de un lenguaje igualitario es el rechazo, casi automático, de personas que no están dispuestas a experimentar y a considerar alternativas.

Jorge Ramos / Periodista
domingo, 01 diciembre 2019 | 06:00

Miami— ¿Por qué cuando hay un grupo de mujeres con un solo hombre decimos “todos” o “nosotros”? ¿Por qué usamos automáticamente el masculino en lugar del femenino, incluso en los casos en que hay más mujeres? Para tener un lenguaje más igualitario podríamos usar “todes” en lugar de “todos”, aunque no le guste a la Real Academia de la Lengua Española. Y hasta “argentines” y “colombianes” para referirnos a la población de un país. Pero incluso para quienes no tienen la disposición de ir a esos extremos, hay maneras de utilizar un español más incluyente.
En América Latina las presidencias hacen malabares gramaticales para ser inclusivas. Por ejemplo, oímos “mexicanas y mexicanos”. Pero se puede hacer más. Chile es uno de los países que ha tomado la iniciativa con su Guía de Lenguaje Inclusivo de Género (publicado en el 2016 por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes). Estas son algunas de sus propuestas:
Sustituir el artículo “uno” por “alguien o cualquiera” (no decir: cuando uno viene, decir: cuando alguien viene).
Usar un lenguaje que incluya a hombres y mujeres (no decir: el director será nombrado, decir: la persona a cargo de la Dirección será nombrada).
Evitar el uso de “las/los” para incluir a las mujeres (usar palabras como “población” o “personas” en lugar de “los niños y las niñas”, por ejemplo).
Esto requiere de esfuerzo, dedicación y atención. El objetivo, como establece la guía chilena, “es que las personas gocen de igualdad de derechos, constituyendo como principio prioritario la no discriminación”. Se trata, sencillamente, de utilizar un lenguaje que no discrimine a mujeres y minorías.
“¿Es el español un lenguaje machista y sexista”, le pregunté a la periodista y cuidadora de palabras Paulina Chavira. “Yo creo que ningún lenguaje, como tal, es machista”, me dijo. “Es más bien el uso que damos al lenguaje el que puede ser machista o sexista... Una de las peticiones más fuertes para empezar a usar un lenguaje igualitario es no tomar el masculino como el genérico. Nuestro idioma, como muchos otros, toma al masculino como el genérico”.
Paulina, quien trabajó como editora del sitio de The New York Times en Español hasta su reciente desaparición, propone usar los sustantivos femeninos cuando se pueda. “Presidenta” en lugar de “presidente”. También “pilota”, “árbitra”, “fiscala”, “música” e “ingeniera”. Ella reconoce que “nos puede sonar extraño pero sí es una cuestión de costumbre”.
El diccionario en inglés Merriam-Webster acaba de aceptar el pronombre they para referirse a las personas que no se identifican necesariamente con ser hombre o mujer. En español podríamos llamarles “elle” (en singular) o “elles” (en plural) a quienes no tienen una identificación binaria, es decir, masculina o femenina. La frase sería: elles fueron a la playa. ¿Nos podremos acostumbrar algún día a decir “elle” en lugar de “ella” o “él”? ¿Qué tal decir “elles” en vez de “ellos” o “ellas”? Esta es una de las propuestas más claras y polémicas. Pero en otros lenguajes ya se está haciendo por razones distintas.
Otros cambios: cada vez se usa más el signo de la arroba @ para incluir los dos géneros, como en [email protected] El problema con la arroba es que no se puede pronunciar. Pero la equis sí suena y se puede usar en palabras como “latinx”.
El principal obstáculo que tienen las propuestas de un lenguaje igualitario es el rechazo, casi automático, de personas que no están dispuestas a experimentar y a considerar alternativas. Pero el objetivo es más importante: cambiar el lenguaje para cambiar la sociedad.
Paulina quien peleó y ganó una campaña digital para que en México se acentuaran las mayúsculas en los uniformes de la selección nacional de futbol cree que lo importante "es apropiarnos de nuestra lengua para que podamos tener un lenguaje verdaderamente igualitario". Y, como buena maestra, terminó con un ejemplo: “si usamos la frase los astronautas muy probablemente tú no vas a ver en los astronautas a las 13 mujeres que fueron fundamentales para desarrollar el programa (que puso a los seres humanos en la Luna)”.
Palabra por palabra, todes podemos empujar por un mundo más igualitario.