Opinion El Paso

Rittenhouse encontrado no culpable; no significa que sea moralmente inocente

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James Hohmann/The Washington Post

domingo, 21 noviembre 2021 | 06:00

El fiscal Thomas Binger comentó en sus argumentos finales durante el juicio por homicidio de Kyle Rittenhouse. “Puedes alegar defensa propia por un peligro que tú generaste”.

Resulta que uno puede hacer eso, por lo menos en Wisconsin. Pero el que un adolescente de 18 años haya sido encontrado no culpable de los cinco cargos que enfrentaba, no significa que sea moralmente inocente.

Tomando en cuenta los hechos del caso y los estándares legales que estuvieron en juego, la decisión del jurado después de cuatro días de deliberaciones no fue ni sorpresivo ni necesariamente una farsa de la justicia. La doctrina de la defensa propia se ha extendido en muchos estados en las últimas décadas.

La ley de Wisconsin permitió que Rittenhouse disparara su arma para “impedir una muerte inminente o un grave daño corporal”, a él mismo. La carga de la prueba estuvo en la fiscalía para que demostrara, más allá de una duda razonable, que Rittenhouse no actuó en defensa propia.

Al primer hombre que Rittenhouse le disparó estaba enfermo mentalmente y trató de quitarle el arma. El segundo hombre al que le disparó le lanzó una patineta contra él. El tercero al que le disparó, sobrevivió, y apuntó un arma hacia él.

Rittenhouse no mostró arrepentimiento ni remordimiento por quitarle la vida a dos seres humanos ni de herir gravemente a un tercero. Sollozó durante su testimonio, no por lo que hizo, sino por el peligro que dijo haber sentido. “Yo no hice nada mal”, declaró Rittenhouse.

Pero por supuesto que lo hizo. Rittenhouse no tenía por qué tener ni poseer su Smith & Weson M&P15 ni estar en Kenosha, Wisconsin, esa noche. Un amigo le compró el arma, que Rittenhouse pagó usando un cheque de estímulo del Gobierno, porque era demasiado joven para comprar un rifle de asalto.

El rifle le dio al muchacho –porque eso es lo que era el año pasado– una inmerecida arrogancia. Wisconsin es un estado en donde se puede portar un arma “a la vista”, pero su comportamiento fue innecesariamente provocador. Rittenhouse cruzó los límites estatales desde su casa en Illinois y tontamente se puso en una situación de peligro. Fue la única persona que jaló el gatillo esa noche.

No hay que subestimar el poder que las lágrimas de Rittenhouse –ni los audibles sollozos de su madre en la corte– tuvieron en el jurado integrado por siete mujeres y cinco hombres. Tampoco hay que descontar el significado de la proximidad de la corte con el lugar del tiroteo. 

El edificio estuvo en el centro de las manifestaciones de ese verano después que la Policía mató a Jacob Blake, quien blandía una navaja. La fiscalía se salió de su trayecto para asegurarle al jurado que era razonable que los residentes tuvieran miedo en medio de los motines y el pillaje que siguieron.

Dicho esto, una serie de decisiones del juez Bruce Schroeder pudieron haber empujado la balanza a favor de Rittenhouse.  Prohibió a la fiscalía llamarle “víctimas” a los tres hombres que Rittenhouse baleó. El juez lo catalogó como un “término cargado” y dijo que deberían ser llamados “difuntos” o “testigos quejosos”.

Lo más significativo, es que Schroeder impidió que la fiscalía presentara tres piezas de evidencia que ilustraban lo propenso que es el acusado a la violencia. Un video grabado 15 días antes de la masacre en Kenosha muestran a Rittenhouse lamentando que no hubiera tenido un arma mientras observaba lo que él creyó se trataba de ladrones de objetos en las tiendas, saliendo de una farmacia CVS. “Hermano, me hubiera gustado tener mi AR. Yo les hubiera disparado”.

Segundo, Rittenhouse apareció en el mes de enero con miembros de los Proud Boys, un grupo que adopta la política de la violencia.

Tercero, el juez no permitió que la fiscalía presentara la evidencia que demuestra que Rittenhouse atacó a una mujer en junio del 2020 cuando ella estaba peleando con su hermana. El juez decidió que ninguna de las pruebas era relevante para lo que sucedió la noche del tiroteo. El jurado hubiera tenido la oportunidad de decidir si el estado mental de Rittenhouse significa que estaba buscando problemas.

Fue decepcionante que el juez descartara el sexto cargo, citando cuestiones técnicas, en contra de Rittenhouse: posesión de un arma peligrosa para una persona menor de 18 años. Ese comportamiento podría haber conllevado hasta nueve meses en la cárcel. Sin embargo, existe una excepción para armas de largo alcance, que ostensiblemente permiten que los adolescentes vayan de cacería con sus padres.

Desde el inicio del juicio, no he dejado de pensar acerca de lo que decía Johnny Cash en su canción “No lleven sus armas al pueblo”. Esa balada, que salió a la venta en 1958 pero al parecer no tiene vigencia, cuenta la historia de un joven vaquero de nombre Billy Joe quien creció en una granja. Su madre le rogaba que dejara su arma en casa. Él sonríe, la besa y dice “Tu Billy Joe ya es un hombre”.

Él le asegura a su madre que nunca disparará sin tener alguna causa. Luego, Billy Joe participa en una pelea en un bar cuando un vaquero empolvado se mofa de él. Lleno de ira, trata de desenfundar su arma, pero el extraño dispara primero.Mientras una muchedumbre se acerca al lugar, se preguntan sobre las últimas palabras que pronuncia el joven “No traigan sus armas al pueblo”.

Rittenhouse es muy afortunado de no haber compartido el destino de Billy Joe. Después que los dos primeros hombres quedaron heridos, Gaige Grosskreutz apuntó una pistola Glock a Rittenhouse, percibiéndolo como el tirador activo, pero Grosskreutz dijo que ni siquiera pudo jalar el gatillo, Rittenhouse no tuvo ningún escrúpulo en hacerlo.

Grosskreutz, quien actualmente tiene 27 años, declaró que estuvo en Kenosha como un observador legal de la Unión Americana de Libertades Civiles. El capítulo de ACLU en Wisconsin emitió un comunicado un día antes de que Rittenhouse disparara diciendo que el despliegue de la Guardia Nacional a Kenosha que ordenó el gobernador demócrata, en medio de las protestas masivas, era “innecesario”.

Esta saga desaprueba el antiguo punto de vista que la única manera de parar a un hombre malo armado es un buen hombre armado. Todos aquellos que tontamente gritan pidiendo “dejar de financiar a la Policía”, este desastre debería servir como la prueba más reciente de la razón por la que existe un abrumador interés público para que unos oficiales entrenados y uniformados mantengan la paz –en lugar de vigilantes armados que son de otra ciudad–.

Rittenhouse ya se convirtió en un héroe en la derecha radical, y la exoneración impulsará esa falsa narrativa. Lo que es más aterrador acerca del veredicto de este viernes es que envalentonará a otros Billy Joes, Gaiges y Kyles para llevar armas al pueblo. 

Al hacerlo, ellos se van a poner a sí mismos en riesgo –y también a todos nosotros–.

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