Opinion El Paso

¿Respeto humanitario versión ‘lite’?

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José López Zamorano/ La Red Hispana

viernes, 10 septiembre 2021 | 06:00

Washington— A raíz de la decisión de un juez de Texas y de la complicidad de la mayoría conservadora de la suprema corte de justicia de resucitar los polémicos Protocolos de Protección de Migrantes (MPP), mejor conocidos como el programa “Quédate en México”, la administración del presidente Joe Biden está explorando la implementación de una versión “light”, de acuerdo con la publicación Política.

La nueva propuesta, de acuerdo con esta versión, le permitiría a un número más pequeño de solicitantes de asilo esperar en territorio mexicano el procesamiento de sus casos pero ofrecerles mejores condiciones de vida y acceso a abogados. Es obvio que, al margen de las características de un nuevo programa, sea “heavy” o “lite”, sus modalidades tendrán que ser negociadas con el país anfitrión, es decir México.

Tiene razón la administración Biden de apelar legalmente la orden del juez de distrito para resucitar los MPP, pero mientras se concluye el proceso legal, ha dejado en claro que tratará de cumplir con la orden del juez “en buena fe”.

Los gobiernos de Estados Unidos y México tienen previsto reunirse este jueves en Washington para revivir el mecanismo de Diálogo de Alto Nivel (DEAN) México-Estados Unidos, iniciado en 2013 por ambos gobiernos y que había quedado en suspenso durante los últimos cinco años bajo la era Trump.

Es lógico pensar que, dado el alto perfil que han cobrado el tema de la contención migratoria en la frontera sur de México, la asignatura migratoria ocupe un lugar central en la agenda del encuentro, uno de cuyos temas prioritarios será la promoción de un desarrollo económico sustentable en el sur mexicano y en Centroamérica.

La directora del Latin American Advocacy Center, Linda Rivas, me dijo que su recomendación para México es rechazar cualquier versión de los MPP que le proponga el gobierno de Estados Unidos, de tal manera que la administración del presidente Joe Biden no tenga otra opción que cumplir con sus obligaciones constitucionales e internacionales en materia de asilo.

La perspectiva de los grupos migratorios tiene sentido, toda vez que en su momento denunciaron a los MPP, creados en 2019 por el entonces presidente Donald Trump, como un símbolo de la crueldad de las políticas migratorias de esa época, toda vez que más de 71 mil solicitantes de asilo fueron obligados a esperar sus procesos migratorios en territorio mexicano, incluido el año pasado, en medio de la pandemia de Covid-19.

Pero el desenlace de los MPP no resuelve la complejidad del desplazamiento de migrantes desde Centroamérica y el Caribe hacia la frontera sur de Estados Unidos. Bienvenida la participación del sector privado. Pero las inversiones para infraestructura y capital humano demoran en mostrar resultados visibles. Hacen falta urgentemente recursos económicos, logísticos y capital político acordes con la dimensión del problema. Si Estados Unidos pudo hacerlo para Afganistán, con tropiezos y todo, puede hacerlo para Centroamérica.

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