Opinion El Paso

Recibí la vacuna Pfizer contra el Covid; es un milagro de la medicina

Era principios de agosto, y yo me inscribí en el ensayo clínico que acababa de reportar unos resultados muy prometedores

Walter Isaacson / The Washington Post

miércoles, 11 noviembre 2020 | 06:00

Washington— “Míreme a los ojos”, me ordenó la doctora, observándome desde detrás de su protector facial de plástico. Sus ojos eran azules, casi tan azules como su mascarilla del hospital. Después de un momento, empecé a girar y mirar a la doctora que estaba a mi izquierda, quien estaba introduciendo una larga aguja en el músculo de la parte superior de mi brazo. “No!”, dijo, “Voltee a verme”.

Luego me explicó la razón. Debido a que fui parte de un ensayo clínico a doble ciego de una vacuna experimental contra el Covid-19, ellos tenían que asegurarse que yo no tenía ninguna pista acerca de si me estaban inyectando la dosis real o únicamente un placebo elaborado con una solución salina.

Era principios de agosto, y yo me inscribí en el ensayo clínico para la vacuna que acababa de reportar unos resultados muy prometedores: la que fue desarrollada por Pfizer con la biotecnología de una empresa alemana. Es un nuevo tipo de vacuna de Ácido Ribonucléico (RNA), que nunca había sido utilizada.

Las vacunas funcionan estimulando el sistema inmunológico de una persona. Una estrategia tradicional es la de inyectar una versión debilitada de un virus peligrosos. Ésta es la manera de poder frenar el sarampión, paperas, rubeola y varicela. Otro método es usar una versión del virus o una parte del virus que está totalmente muerta.

El éxito de la vacuna de Pfizer significa que la plaga del año 2020 será recordada como la ocasión en la que las vacunas tradicionales empezaron a ser suplantadas por vacunas genéticas. En lugar de inyectar una pequeña y segura dosis del virus, las nuevas vacunas proporcionan un código genético que le dará instrucciones a las células humanas para que produzcan sus propios componentes de un virus específico. Esos componentes seguros pueden estimular el sistema inmunológico del paciente.

Es otro asombroso milagro de una revolución biotecnológica en la que el conocimiento del código genético se convertirá en un código digital y molecular que se convertirá en nuevos microchips.

Me inscribí en el ensayo en el Hosptal Ochsner en mi ciudad natal de Nueva Orleans en parte por ser buen ciudadano pero también estoy escribiendo un libro acerca de la herramienta para editar genes conocida como CRISPR y la molécula protagonista del libro es el Ácido Ribonucléico.  La vacuna fue desarrollada por Pfizer y BioNTech y usa las funciones más básicas del RNA: la de servir como mensajero del RNA que lleva instrucciones genéticas del ADN, que se encuentra dentro del núcleo de la célula, a la región de manufactura de la célula, en donde le da instrucciones sobre qué proteína debe elaborar.

En el caso de la vacuna del Covid-19, el RNA instruye a las células a hacer una versión de la proteína que está en la superficie de un coronavirus.  Ese aumento de proteínas puede estimular nuestro sistema inmunológico para crear anticuerpos que nos protegerán contra el verdadero coronavirus.

Además de la versión de Pfizer, la empresa Moderna, que tiene su sede en Cambridge, Massachusetts, también está elaborando una vacuna con RNA.

Cuando me inscribí como voluntario, me dijeron que el estudio podría durar dos años. Eso me generó algunas dudas. ¿Qué pasaría si la vacuna era aprobada antes de eso? Le pregunté a la coordinadora.  Ella me respondió que me dirían si había recibido el placebo y si era así, de inmediato me inyectarían la verdadera vacuna.

¿Qué pasaría si la vacuna de otra empresa era aprobada mientras nuestro ensayo clínico se estaba llevando a cabo? “Eso no se ha decidido”, dijo.

Así que, acudí con los que estaban al mando. Le hice las mismas preguntas a Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), que está financiando y supervisando los estudios sobre la vacuna.

“Usted ha hecho una pregunta que actualmente está involucrando a miembros del Grupo de Trabajo de Vacunas, en un serio debate”, me dijo. Justo unos días antes, “un reporte de consulta” sobre el tema había sido preparado por el Departamento de Bioética del NIH. Aún antes de leer el reporte, me quedé impresionado y confortado de que el NIH tuviera algo llamado Departamento de Bioética.

El reporte era cuidadoso. Si usted forma parte de un ensayo clínico de una vacuna que ha recibido la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), de inmediato recibirá la vacuna real si se encuentra en el grupo que recibió placebos. Si está en un ensayo clínico y la vacuna de otra empresa es aprobada, la nueva vacuna será aplicada a los que estaban en el grupo de placebos.

Ésa es la razón por la que es una buena idea ser voluntario de ensayos clínicos.

La buena noticia acerca de las vacunas RNA es que fácilmente pueden ser reprogramadas. Aun después que derrotemos al Covid-19, nuevos virus aparecerán. Cuando eso suceda, sólo tomará unos días el codificar una nueva secuencia del RNA para elaborar una vacuna para atacar a la nueva amenaza.

Las herramientas elaboradas con el RNA nos permitirán editar nuestro material genético y diseñar vacunas fácilmente reprogramables.

Ha sido una terrible pandemia en medio de un horrible año. Es agradable que ambos terminen debido al RNA, una molécula fundamental que probablemente engendró la existencia de la vida en nuestro planeta hace billones de años, dando a luz a una nueva era de la biotecnología.