Por qué Moore no es el indicado

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Robert J. Samuelson/The Washington Post
viernes, 05 abril 2019 | 06:00

Washington – La verdadera razón por la que Stephen Moore no pertenece al Consejo de la Reserva Federal no es que no esté calificado para desempeñar ese puesto, sí lo está.  Tampoco se debe a que ha sido una figura altamente partidista y divisivo durante muchos años, aunque sí lo ha sido.

La verdadera razón es que, si es confirmado por el Senado, Moore podría convertirse en el presidente de la Reserva Federal. Y ésa es una temible posibilidad, ya que podría generar una calamidad financiera global.

Justo hace una década, Estados Unidos y las economías mundiales sufrieron el peor de los desplomes desde la Segunda Guerra Mundial. Lo que nos salvó en esa época fueron las habilidosas intervenciones de la Reserva Federal bajo la dirección del presidente Ben Bernanke y el Departamento del Tesoro bajo los secretarios Hank Paulson y Timothy Geithner.

¿Realmente queremos que Moore sea el último dirigente que tenga que lidiar con un colapso económico?

Al ser uno de los 12 miembros que votan en el Comité Federal de Mercado Abierto, FOMC por sus siglas en inglés, la influencia de Moore en tiempos ordinarios podría ser modesta.

Sin embargo, en una crisis, todo cambia. Las decisiones deben ser tomadas rápidamente. El poder gravita hasta la presidencia de la Reserva Federal, quien enfrenta un doble desafío:  aumentar la confianza y diseñar una estrategia para terminar con la crisis. 

La idea de que Moore juegue ese papel es aterradora.

Ya no podemos asumir, como lo hicimos durante años, que un importante colapso económico sea impensable. Aunque, ustedes dirán que Moore no está siendonominado para presidente de la Reserva Federal, y que seguramente el presidente Trump no le confiará mucho poder a alguien tan inexperto, tan ideológico y tan partidista.

Eso es lo que deseamos todos. Aunque después de todo, el mismo Trump es quien siente placer al destrozar las normas, insultar a sus contrincantes e ignorar la opinión de los “expertos”.

Hace unos meses, Moore le urgió a Jerome Powell, el actual presidente de la Reserva Federal, que renunciara. Ahora, Moore dice que lamenta esa provocadora sugerencia.  También ha negado que sea un “adulador” de Trump.

Todo este alboroto implica que la Reserva Federal bajo el mando de Moore sería caótica, inestable e impredecible, precisamente lo opuesto a lo que se desea.

Nadie debería sorprenderse de que la decisión de Trump de nominar a Moore – quien actualmente es un académico de la Fundación Heritage – provocara una efusión de incredulidad. A continuación se dan ejemplos.

Benn Steil, director de Economía Internacional del Consejo de Relaciones Exteriores comentó:  “El comentario monetario de Moore ha sido por más de una década implacablemente partidista, ilógico y de hechos amañados. Eso es espantoso”.

Justin Wolfers, economista de la Universidad de Michigan dijo: “Llamen a su economista favorito. Aunque sea de izquierda, derecha, libertario o socialista, ninguno de ellos apoya a Stephen Moore para la Reserva Federal. Está manifiestamente descalificado”.

Bradford DeLong, economista de la Universidad de California en Berkeley y sub-asistente del secretario del Tesoro de Estados Unidos durante la administración Clinton dijo: “Él no tiene absolutamente nada que ver con la supervisión de la política monetaria de Estados Unidos”.

Para mayor prueba, lean por favor las agudas y bien reportadas columnas de mi colega del Washington Post, Catherine Rampell. Allí se demuestra que Moore distorsiona los hechos para que encajen en la situación política. 

Un ensayo largo y técnico del economista George Selgin del Instituto Libertario Cato presenta un punto de vista similar.

Reitero, si sólo un puesto del FOMC estuviera en juego, la importancia de todo esto sería mucho más reducida.  Sin embargo, en la práctica, Moore, el gobernador de la Reserva Federal, podría convertirse en el presidente de la misma.

Habría que considerar cómo sería.  Powell se podría enfermar y tendría que renunciar. O tal vez, Trump va a provocar un problema con Powell y lo forzaría a renunciar.  

De acuerdo a la Sección 10.2 del Decreto de la Reserva Federal, el presidente puede descartar a cualquier gobernador de ese organismo por una “causa”, aunque aparentemente eso nunca ha sucedido y en otros contextos legales, la “causa” es considerada como una actividad ilícita, una negligencia o ineficiencia – y no una diferencia política.  Así que no se sabe si Trump podría actuar legalmente en contra de Powell.

En cada uno de esos casos, el presidente podría nominar a Moore como el nuevo presidente de la Reserva Federal. Tomando en cuenta el récord de Trump con otros funcionarios de alto rango – muchos han renunciado o han sido presionados para que lo hagan – nada puede ser descartado absolutamente.

Una hipótesis que funcionaría es que Trump piense que él mismo debería encargarse de la Reserva Federal. Simplemente, Moore se convertiría en su hombre de confianza en esa dependencia.

Al parecer, el que Trump haya elegido a Powell como presidente fue que asumió que sería más fácil de influenciar que Janet Yellen, la anterior presidenta de la Reserva Federal.

Ahora, esto parece que fue una falla de cálculo. A pesar de la severa crítica de Trump, Powell ha tratado de mantener su libertad de acción. Así que, Trump está buscando una nueva solución.

La solución es que el pleno del Senado, si le presentan la nominación de Moore, no debería tratarla como una simple decisión que involucra sólo el puesto de gobernador.

Los senadores deberían tratar a Moore como si estuviera nominado para presidente de la Reserva Federal.  Eso es lo que realmente está en juego, y eso genera un obstáculo mucho más grande para su aprobación.

No sabemos qué ocurrirá en el futuro. Pero a manera de prudencia, deberíamos asumir un retroceso económico. Si es así, el jefe de la Reserva Federal se convertirá en un administrador de la crisis.  Esa persona no debería ser Stephen Moore.