Opinion El Paso

Por qué cambié de parecer acerca de las Visas de Trabajo Heartland

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Noah Smith / Bloomberg Opinion

miércoles, 03 marzo 2021 | 06:00

Nueva York— La gran propuesta de inmigración del presidente Joe Biden incluye un pequeño programa piloto sobre una idea muy interesante: una visa que podría enviar a trabajadores extranjeros a lugares específicos en Estados Unidos. Cuando las personas empezaron a sugerir esa solución, me opuse a ella, pero ahora la apoyo.

En los últimos años, el concepto de Visa Heartland, nombradas así debido a que más áreas que se están desplomándose están en el centro del país, ha salido del terreno de los expertos y se ha introducido en la discusión de políticas públicas.

La Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos la adoptó, al igual que prominentes directores ejecutivos. La Era Trump convenció a muchas personas que hay que hacer algo acerca de la desigualdad regional y el desplome, y una inmigración calificada es un lugar fácil por dónde empezar.

La razón por la que inicialmente me sentía escéptico acerca de esas visas basadas en lugares fue que me pareció como una restricción a la libertad de movimiento.  Los estadounidenses siempre se han sentido orgullosos de su habilidad para moverse por todo el país para mejorar su situación.  El atar a los inmigrantes a un lugar específico pareció como algo alienígeno y autoritario –una reminiscencia del sistema Hukou de China o hasta un sistema de pasaportes internos de la antigua Unión Soviética.

Cambíé de opinión cuando me enteré de los detalles sobre cómo funcionan las visas provinciales de Canadá. No son como las de China ni la Rusia Soviética. El Programa de Nominados Provinciales de Canadá le otorga visas para trabajar a extranjeros que desean establecerse en ciertas provincias. Aunque con esa visa, deben trabajar en esa provincia, sin embargo, pueden viajar a cualquier parte del país. Después que obtienen la residencia permanente, que es el equivalente a una tarjeta verde en Estados Unidos -–son libres para mudarse a cualquier lugar del país.

Eso no es diferente a la visa de trabajadores H-1B. Aunque las personas que tienen esa visa están nominalmente vinculadas a un empleador específico, y pueden ser transferidas a otra empresa si encuentran a alguien que esté dispuesto a patrocinarlos. De manera similar, los trabajadores de la Visa Heartland pueden ser transferidos a otro lugar si encuentran a alguien que los emplee o pueden cambiar a una visa H-1B si está disponible y de esa manera pueden moverse a cualquier lugar que deseen, eso está explícitamente estipulado en la propuesta de las Visas Heartland, que fue redactada por un Grupo de Innovación Económica (EIG), que es un grupo de expertos.

Así que, el programa de la Visa Heartland no restringiría la movilidad más que el sistema de visas que ya tenemos. En lugar de estar vinculados a una región, eso podría suceder realmente si los trabajadores se animan a vivir allí. Si realmente quieren pasar algunos años en Youngstown, Ohio, y luego son atraídos por las brillantes luces de la Ciudad de Nueva York tan pronto como puedan obtener sus tarjetas verdes, podrían hacerlo, el país no podría tener un peor resultado.

Sin embargo, la propuesta del EIG hizo notar que durante los primeros años, los que obtengan esa visa “podrían construir una relación social y arraigarse en esas comunidades”. Eso podría resultar en un incremento duradero en la población y en el talento local en lugares que mucho lo necesitan.

Y muchos de esos lugares necesitan ese talento. Aunque un pequeño grupo de ciudades costeras grandes están experimentando problemas con el aburguesamiento y el desplazamiento, un número mucho más grande están desplomándose debido a la pérdida de población e inversión.

Debido a que la actividad económica se ha concentrado más en las ciudades súper famosas y ciudades universitarias, muchos lugares han visto cómo sus jóvenes talentos se han ido. Y cuando la mitad de los jóvenes se va, las ciudades de Estados Unidos se vacían, y están llenas de vecindarios medio vacíos y negocios llenos de vacantes, en donde las carreteras, sistemas de drenaje y plantas eléctricas ya no cuentan con los ingresos provenientes de impuestos para darles mantenimiento.

Y debido a que las personas que se van son usualmente las más talentosas, el problemas es mayor, en una época en donde las industrias se basan en el conocimiento, las empresas no quieren invertir en lugares en donde no hay talento.

Ésa es la razón por la que las políticas gubernamentales necesitan ayudar a los lugares, no sólo a las empresas y personas. Las propuestas para hacer eso han incluido ideas tales como mover las oficinas gubernamentales fuera de Washington.

Sin embargo, el motor más poderoso de la actividad económica es la inversión privada, y la inversión privada tiende a ir a donde están los trabajadores. Esta es la razón por la que las ciudades universitarias son tan exitosas. Como lo señala el reporte EIG, los inmigrantes calificados tienden a ser especialmente innovadores y exitosos. Si pueden ser motivados para vivir masivamente en regiones que están en descenso, le darán a las empresas un incentivo para poner oficinas y laboratorios de investigación en esos lugares.

Esa inversión, combinada con bajos costos de las viviendas, podría atraer a las personas talentosas que nacieron allí, y podrían regresar a esas ciudades, generando un círculo virtuoso de revitalización local. El cambio al trabajo remoto podría acelerar esa tendencia.

La propuesta de Biden proporcionaría sólo 10 mil Visas Heartland.  Ese pequeño programa piloto no será suficiente para hacer la diferencia para las regiones de Estados Unidos. Pero nos permitirá verificar si ese programa funciona, y tanto los inmigrantes como esas poblaciones que los reclutan estarán contentos con el nuevo acuerdo y las personas no sólo se dirigirán a las costas tan pronto como obtengan una tarjeta verde.

Si eso funciona, podríamos agrandar el programa.