Opinion El Paso

¿Podrá durar la disminución de las deportaciones masivas?

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Editorial/The Washington Post

miércoles, 24 noviembre 2021 | 06:00

Washington— Desde mediados de septiembre, Estados Unidos ha expulsado a más de 8 mil 500 haitianos a su país de origen a bordo de más de 80 vuelos, disuadiendo a otros migrantes haitianos de intentar ingresar al país, eso ha ayudado a reducir la oleada récord de cruces ilegales en la frontera en los últimos 12 meses.

Sin duda, la disuasión ha funcionado –por ahora–. El que eso continúe dando resultados depende en parte de si la administración Biden va a apegarse a lo que representa una política de complacencia para el país más pobre del hemisferio.

Decenas de miles de haitianos que aspiran a ingresar a Estados Unidos se encuentran varados en México, algunos a lo largo de la frontera, otros en un pequeño poblado cerca de la frontera con Guatemala. En el mismo Haití, que se encuentra atrapado en una espiral económica, política y crisis de seguridad, algunos están tan desesperados que están tomando rutas cada vez más riesgosas para escapar, incluyendo hacia Puerto Rico.

Oficiales estadounidenses que han visitado esa nación del Caribe han enviado el mensaje que equivale a encogerse de hombros, diciendo que Haití tiene que resolver sus propios problemas.

Eso representa una no-política, tomando en cuenta la ausencia de una autoridad política legítima y la impotencia de la Policía de Haití, que está diezmada y superada en armamento por las pandillas criminales y grupos de secuestradores, que han paralizado al país.

La inercia de Washington parece extenderse a solucionar el secuestro de un grupo de 17 misioneros –16 estadounidenses y un canadiense– que han sido retenidos a cambio de una recompensa durante más de un mes. 

El secuestro de ese grupo de estadounidenses es extremadamente rara y podría ser tratada como una emergencia nacional en otro lugar. Sin embargo, en Haití apenas y ha merecido la mención por funcionarios de la administración.

Por supuesto, los haitianos no son los únicos que han provocado 1.7 millones de aprehensiones a lo largo de la frontera suroeste durante el año fiscal que terminó el 30 de septiembre, un número récord que incluyó a muchas personas que en repetidas ocasiones han cruzado a este país.

Migrantes no autorizados de Centroamérica y de otras partes también se vieron atraídas por la mezcla de señales de la nueva administración, que incluyeron pronunciamientos oficiales que advertían a la gente de no venir al país, junto con una relajada aplicación de la ley que permitió que decenas de miles de familias con niños, junto con otros más, ingresaran a EU sin documentos.

Las aprehensiones en la frontera, que reflejan un número de cruces ilegales, llegó a su punto álgido en julio y agosto, cuando más de 200 mil personas fueron tomadas bajo custodia, y desde entonces han disminuido en un 20 por ciento, a unas 164 mil el mes pasado.

El descenso en el número de migrantes haitianos arrestados ha sido especialmente dramático, después que casi 18 mil fueron aprehendidos en septiembre, muchos en Del Río, Texas, en donde miles establecieron un campamento de tiendas de campaña bajo un puente internacional. El mes pasado, sólo 992 haitianos fueron interceptados por agentes fronterizos.

Haití está intentando ignorar sus problemas debido a que son polémicos, y hay pocas maneras fáciles de luchar contra ellos. Desafortunadamente, su complejidad, así como la realidad de que Haití es un estado fallido, no sugiere una situación estática que pueda avanzar. 

La preocupación por el sufrimiento de los haitianos debería ser suficiente para generar la ayuda de Estados Unidos. Pero el egoísmo también es un argumento en contra del actual letargo.

Desde hace tiempo, la volatilidad del país ha provocado que los migrantes busquen una salida, en muchos casos, es encontrar una manera de llegar a EU.

Esa volatilidad se está intensificando en medio del desplome a una anarquía y caos que son extremos aun para los estándares de Haití. 

La administración Biden está ignorando eso y su riesgo.

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