Opinion El Paso

Obama habla de la política del miedo en su nuevo libro

A la mayoría de las personas no le importan las reglas, especialmente las que le parecen inconvenientes

Ruben Navarrete Jr. / The Washington Post

jueves, 19 noviembre 2020 | 06:00

San Diego— En la biografía del ex presidente Barack Obama, la primera parte de la cual saldrá a la venta en esta semana y consta de 768 páginas, parecer ser una interminable carta de amor.  Para él mismo.

El problema, como cada vez más personas se han dado cuenta desde que Obama dejó la presidencia, que no hay mucho amor, o incluso agrado, acerca de las horribles medidas estrictas contra la inmigración del cuadragésimo cuarto presidente.

Por esa razón me quedé sorprendido cuando Obama escribió en su nuevo libro acerca de la manera en que la política puede ser impulsada por el temor.

Ustedes pueden ver que es el temor el que ha motivado el debate sobre la inmigración.

A los estadounidenses les gusta decirles a los encuestadores que su ansiedad acerca de aquel que viene a Estados Unidos es que debe respetar el concepto de jugar de acuerdo a las reglas.

Eso no tiene sentido. A la mayoría de las personas no le importan las reglas, especialmente las que le parecen inconvenientes. El Covid-19 lo demostró de una manera definitiva. La gente no hace caso de usar mascarilla ni de las políticas de distanciamiento social, en algunas ocasiones hasta reaccionan violentamente cuando otros tratan de aplicarles las regulaciones. En Michigan, manifestantes de la derecha estaban tan enojados por las órdenes que giró la gobernadora Gretchen Whitmer de cerrar las escuelas y negocios que desafiaron a los policías estatales y trataron de irrumpir en la capital estatal. Algunos hasta idearon un complot para secuestrar y matar a Whitmer. Eso no es un ejemplo para los que siguen las reglas.

De lo que se trata realmente el debate sobre la inmigración es lo mismo de lo que se ha tratado siempre, desde los años 1700 cuando Benjamin Franklin acosó a los inmigrantes alemanes que se establecieron en Pennsylvania: ha sido el mismo y antiguo temor.

Psicológicamente, es temor al cambio, temor a lo desconocido y temor a aquellos que son diferentes.  Culturalmente, es un temor a que un idioma extranjero se convierta en el idioma nacional, y temor a que los inmigrantes no se integren. Económicamente, es un temor de que los inmigrantes les quiten los empleos a los trabajadores estadounidenses, y temor de que los empleadores puedan contratar a inmigrantes como una excusa para mantener más bajos los salarios que lo que deberían ser. Y políticamente, es un temor de que los inmigrantes, una vez naturalizados como ciudadanos estadounidenses, se registren para votar en contra de su partido y de sus candidatos.

Obama entiende el temor. Pero, sorpresivamente, sólo como un concepto que se relaciona con él y cómo fue víctima de ello.

En abril del 2008, durante las primarias demócratas, Obama les dijo a sus simpatizantes en un evento para recaudar fondos en San Francisco que le podría ir mejor con los anglosajones demócratas de la clase trabajadora en el Cinturón del Óxido si no fuera por el hecho de que muchos de ellos tenían miedo. En declaraciones grabadas que posteriormente fueron utilizadas por Hillary Clinton como un ejemplo del “elitismo” de su contrincante, Obama comentó esto sobre los votantes: “Ellos son más agresivos, se apegan a las armas, religión o antipatía contra las personas que no son como ellos o adoptan el sentimiento anti-inmigrante o anti-comercial como una manera de explicar sus frustraciones”.

Y en su nueva biografía, “Una Tierra Prometida”, Obama supone que fue el temor el que impulsó a casi 63 millones de estadounidenses a votar por Donald Trump en el 2016.

“Fue como si mi sola presencia en la Casa Blanca hubiera provocado un profundo pánico, una sensación de que el orden natural había sido interrumpido”, escribió Obama. “Lo cual es exactamente lo que Donald Trump dejó de manifiesto cuando empezó a afirmar que yo no había nacido en Estados Unidos y era por lo tanto un presidente ilegítimo. A los millones de estadounidenses que estaban asustados de que hubiera un afroamericano en la Casa Blanca, les ofreció un elixir para su ansiedad racial”.

De acuerdo a Obama, Trump detectó ese temor racista que muchos estadounidenses albergaban y lo explotó para resultar electo.

Obama se fija mucho en Trump pero no en sí mismo. ¿Saben quién más explotó los temores racistas para sus fines políticos?, correcto, fue Barack Obama.

Fue temor, específicamente temor a los inmigrantes indocumentados que cometieron delitos, lo cual le permitió a Obama justificar unas medidas estrictas contra los inmigrantes que incluyó más de 3 millones de deportaciones durante los ocho años que estuvo en la presidencia. Cuando fue presionado por esa purga, Obama en repetidas ocasiones, y resultó que lo hizo falsamente, aseguró que sólo estaba removiendo a los “criminales, pandilleros y personas que le estaban haciendo daño a la comunidad”.

¿Por qué?, porque debe haber asumido que los estadounidenses lo excusarían por su estrategia draconiana para la aplicación de las leyes de inmigración si pensaban que sus políticas los protegían de los temibles extranjeros que tienen la piel café.

De hecho, como ustedes recordarán sobre los intentos de analizar la elección del 2016, hubo un considerable grupo del electorado que votó por la reelección de Obama en el 2012 y luego votó por Trump cuatro años después.

Si Obama cree que esos votantes apoyaron a Trump por temor, ¿por qué no puede aceptar la idea de que, justo unos años antes, algunos de ellos también lo apoyaron por la misma razón?

Ahora sí, ya hay una historia que vale la pena escribir.