Opinion El Paso

Niños de la frontera

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Jorge Ramos / Periodista

lunes, 12 abril 2021 | 06:00

Está solo.

Es un niño perdido en la frontera, en una zona desértica del sur de Texas. Tiene 10 años de edad y es de Nicaragua, según medios. La piel alrededor de sus ojos está morada, supongo que de miedo, hambre y de tanto llorar. Se nota muy angustiado. Lleva una camiseta de Batman y una chaqueta negra contra el frío. Eso es todo. Nada para beber ni comer. De pronto, el niño se acerca a la camioneta de un agente de la patrulla fronteriza de Estados Unidos, que ya había terminado su turno, y él lo empieza a grabar en su celular.

-"¿Me puede ayudar? ¿Me puede ayudar?", le pregunta sollozando dos veces el niño al agente.

-"¿Qué pasó?".

-"Es que yo venía en un grupo de personas y me dejaron botado y no sé dónde están. Me dejaron botado."

-"¿Te dejaron solo? ¿No vienes con mami o con papi?".

-"Nadie. Yo venía en un grupo y al final me dejaron botado".

-"¿Te dijeron que vinieras a pedir auxilio?".

-"No. Yo vengo porque, si no ¿por dónde me voy a ir? Me pueden robar, secuestrar o algo. Yo tengo miedo".

He visto varias veces el video y no deja de impactarme. Por lo vulnerable del niño. Porque mis hijos han tenido esa edad y no me los podría imaginar solos, así, en un desierto lleno de serpientes y animales salvajes.

Unos días antes, dos niñas ecuatorianas –de tres y cinco años de edad– fueron lanzadas desde un muro fronterizo de cuatro metros de altura y cayeron del lado estadounidense. Esto lo sabemos por las imágenes de una cámara de vigilancia de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. Los dos coyotes que llevaban a las niñas huyeron del lado mexicano.

"Cuando vi el primer cuerpo caer al piso y no vi a esa niña moverse, pensé lo peor; pensé que se había pegado en la cabeza", me dijo en una entrevista Gloria Chávez, jefa de la Patrulla Fronteriza de El Paso, Texas. "Cuando vi los videos, dije: esto tiene que salir a los medios de comunicación para que entiendan los riesgos que estos niños están tomando cuando las familias aseguran el contrato para que organizaciones criminales los traigan hasta la frontera".

Más de 18 mil 700 niños cruzaron solos la frontera de México a Estados Unidos y fueron detenidos el pasado mes de marzo. Esta cifra es muy superior a los 4 mil 635 menores de edad que hicieron lo mismo hace un año (en marzo del 2020). ¿Qué ha cambiado?

Mucho. Ha terminado la "crueldad" -según la descripción del Secretario de Seguridad Interna, Alejandro Mayorkas– con la que el Gobierno de Donald Trump trataba a esos niños. Trump, a muchos de estos niños, los deportaba a México o los metía en jaulas. El nuevo Presidente, Joe Biden, ha decidido no deportar a esos niños y no meterlos en jaulas. Sin embargo, muchos han tenido que pasar más de 72 horas en centros de detención de la Patrulla Fronteriza -y eso es ilegal- o en lugares hacinados a cargo del Departamento de Salud (HHS). Ninguno de esos sitios son apropiados para niños. No importa de donde vengan.

La pregunta más difícil es por qué los padres arriesgan a sus hijos y los empujan a cruzar solos -o con coyotes- la frontera. Y la dura respuesta es que para miles de familias centroamericanas es mucho más arriesgado que sus hijos se queden en su país –y enfrenten hambre, pandillas, corrupción, violaciones y violencia– a que se aventuren a cruzar solos hacia Estados Unidos.

Es una decisión dificilísima. ¿Qué harías tú?

Estos niños de la frontera son los nuevos dreamers. Dentro de una década, o un poquito más, los veremos en la universidad o hablando en inglés sin miedo por televisión y en las redes, o lanzándose como candidatos a un puesto importante o creando una nueva empresa.

Por eso vienen. Por eso tantos niños están cruzando la frontera. Aunque sea tan peligroso. Yo sé que este es un gravísimo problema político y que muchas vidas jóvenes se están poniendo en riesgo. No se lo recomiendo a nadie. No vengan así, por favor. Pero creo entender por qué lo hacen, qué los expulsa de su país y qué los atrae a este. Estas familias centroamericanas tienen más fe en Estados Unidos que muchos estadounidenses.

Sospecho que algunos de estos niños de la frontera nos dirán un día que todo valió la pena. Mientras tanto, hay que cuidarlos como si fueran nuestros hijos. Sea como sea, ya son parte de nuestro futuro.

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