Momento del mitin de Donald estableció tono de campaña de reelección

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The Washington Post
miércoles, 13 febrero 2019 | 06:00

Washington – Existe una serie de trabajos desagradables relacionados con el apoyo que se le da a un funcionario electo, sin embargo, probablemente existen pocos empleos en la política estadounidenses que son más ingratos que ser la persona que se encarga de escribir los discursos que aparecen en el teleprompter del presidente Donald Trump durante sus mítines de campaña.

Tal vez se trata de una especie de reflexión, es como construir una intrincada figura de arena que se deshace rápidamente. Es como el recuerdo de uno de esos banderines de papel  que los equipos de preparatoria elaboran antes de los partidos de fútbol en casa: llenos de porras y apoyo y creados a sabiendas de que van a quedar rotos cuando el equipo pasa por entre ellos.

Así sucedió este lunes por la noche en El Paso, en donde Trump llevó a cabo su primer mitin de campaña del 2019. Por supuesto que no fue de ninguna manera su primer mitin de la campaña de reelección, eso sucedió hace casi dos años, dependiendo cómo se cuente el tiempo.

Trump empezó su discurso destacando sus éxitos y leyendo sus declaraciones preparadas.

“Estados Unidos está ganando nuevamente. ¿No es una agradable noticia?”, dijo.“Estamos luchando por todos los estadounidenses, sin importar sus antecedentes, edad, raza, religión, lugar de nacimiento, color y credo. Estamos luchando por nosotros mismos, estamos luchando por todos los estadounidenses, y ¿de qué se trata eso? De que Estados Unidos sea el primero. Recuerden, Estados Unidos debe ser el primero”.

“¡USA, USA!” coreó la multitud a manera de respuesta.

“Nuestra agenda no es partidista”, continuó diciendo Trump, leyendo del teleprompter. 

Este también fue un mensaje que dio durante su discurso Estado de la Unión: Que las cosas que desea hacer son simplemente cosas que los estadounidenses quieren que haga, según asegura y tal vez, hasta cree.

Un muro en la frontera con México no es algo que la mayoría de los estadounidenses apoya, aunque uno no sabría eso si sólo observara a los asistentes a los mítines de Trump o a sus medios de comunicación favoritos.

Por lo menos, la persona que le escribe los discursos a Trump, parece entender que enmarcar su posición como bipartidista es una manera de suavizar la ferviente oposición que ha tenido su administración. Por lo tanto, repite la declaración de que la agenda de Trump es simplemente una agenda para la gente y no es partidista.

Luego, Trump empezó a hacer comentarios por su cuenta.

“Aunque algunas personas dicen que lo es”, dijo, sin mirar al teleprompter. “De vez en cuando ha sido de esa manera, ¿verdad?”.

Al decir eso, es como reconocer que estaba, de hecho, dirigiéndose específicamente a su base de electores, a las personas que se encontraban en el salón de al lado, luego, volvió a leer el telepromter.

“Es una gran corriente, una agenda de sentido común para los estadounidenses”, dijo, un tanto incongruente.  “Es en donde queremos estar y a donde queremos ir”.

¿Cómo es que Trump sabe que su agenda es para los estadounidenses? Revisemos una encuesta.

“Y a pesar del hecho de que los medios de comunicación se rehúsan a reconocer lo que hemos hecho y lo bien que lo estamos haciendo”, continuó Trump, “una nueva encuesta que acaba de darse a conocer, mientras llegaba a este lugar, muestra – no sé cómo hacen eso. No creo que yo haya tenido una buena historia en años. La prensa no me trata bien.  Anteriormente tenía una buena relación con la prensa, hasta que decidí postularme para presidente – que juntos hemos hecho un gran trabajo”.

Luego, continuó diciendo: “El nuevo sondeo que acaba de salir hoy es de Rasmussen, uno de los encuestadores más respetados, uno de los sondeos que entendió bien la elección, tengo que recordarles eso. ¿Saben cuál es el ese número?52 por ciento – eso no son buenas noticias! Explíquenme eso! Explíquenme eso! Cómo obtienen ese número cuando uno no recibe un buen trato de la prensa. Creo que el 93 por ciento de los reportajes son negativos. No importa qué hagamos, encuentran la manera de hacerlo negativo”.

Así que, aceptemos esas dos cifras con un poco de retórica.

Primero, el 52 por ciento que Rasmussen reporta: su sondeo diario tiene a Trump en un 52 por ciento, pero eso ha disminuido a un 50 por ciento. Sin embargo, los números del sondeo de Rasmussen, como lo hemos hecho notar en repetidas ocasiones, son consistentemente más amigables con Trump que las demás encuestas.

Durante cada día de la presidencia Trump, el número de aprobación de Rasmussen ha sido más alto que el promedio de las encuestas de aprobación RealClearPolitics.

En cuanto a la precisión de los encuestadores, Rasmussen estuvo cerca de la marca en su última encuesta del 2016, colocando a Hillary Clinton arriba por 2 puntos en una elección en la que ganó el voto popular por aproximadamente un 2 por ciento.

Sin embargo, en las elecciones de medio término del 2018, Rasmussen quedó fuera de rango, ya que esperaba que los republicanos iban a obtener más apoyo en la votación de la Cámara. Los demócratas obtuvieron más votos en la Cámara a nivel nacional por un margen de 8.4 puntos porcentuales.

Luego, está la cifra del 93 por ciento, que Trump ha estado citando desde antes de la elección del 2016. Fox News le dio seguimiento en aquel momento y descubrió que él estaba reportando mal el número del Centro de Medios de Investigación, que es conservador.

Ese análisis estuvo dándole seguimiento a la cobertura de Trump y Clinton desde finales de julio hasta mediados de octubre del 2016, encontrando que el 91 por ciento de la cobertura era baja para Trump.

La cobertura de Clinton, accidentalmente, fue 79 por ciento negativa.

¿Por qué la cobertura de Trump ha sido más negativa? En ese período de tiempo incluyó tanto su prolongada pelea con una familia cuyos integrantes murieron en batalla después de la convención demócrata, sus tres pésimos debates presidenciales y lo más notable, la publicación del video de “Access Hollywood” y los subsiguientes alegatos de manoseos en su contra.

Aunque éste es el patrón que sigue, Trump argumenta que su agenda – la agenda de su base – es el orden natural de las cosas, una agenda que los estadounidense apoyan a pesar de los reportes de los medios de comunicación y a pesar de la implacable atención negativa de la prensa.

Trump se dirigió a su base, como siempre, dijo que están juntos para cambiar a Estados Unidos como ellos creen que debería ser. Ocasionalmente enmarca esto en un arrogante lenguaje de inclusión, la gente lo sabe y aplaude esa retórica.

Aunque ni siquiera puede hacer una breve incursión en el bipartidismo frente a su base sin detenerse para hacerles un guiño – y recordarles que cree que las cosas están en su contra debido a unos medios de comunicación parciales.

Así es como Trump compitió en el 2016 y así es como lo está haciendo ahora.

Diez minutos después que Trump acusó a los medios de comunicación de que nunca han publicado reportajes positivos acerca de su presidencia, un hombre que tenía puesta una cachucha de “Hagamos que Estados Unidos Sea Grande Nuevamente”, empujó a un camarógrafo de la BBC y fue sacado del lugar.