Opinion El Paso

Los votantes latinos dan la sorpresa en noviembre: muchos votaron por Trump

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The Washington Post / Ruben Navarrete Jr.

viernes, 06 noviembre 2020 | 06:00

San Diego—¿Qué pasa con los votantes latinos?¿Qué estuvo detrás de su inesperado –y aterrador– bandazo hacia el presidente Donald Trump en la elección del 2020?

No sé si es emocionante o vergonzoso, o tal vez las dos cosas.

Las encuestas de salida realizadas por The Washington Post encontraron que Trump obtuvo el 33 por ciento del voto latino. Otro sondeo de salida de The New York Times, colocó esa cifra tan alto como en un 36 por ciento.

Y éste fue un fenómeno nacional, no sólo regional. Trump recibió el apoyo latino en el sur de Florida, pero también en el sur de Texas, la parte central de Arizona, el sur de Nuevo México y la parte central de California. Obtuvo el 33 por ciento del voto latino en Arizona, de acuerdo a The Post. Y recibió el 40 por ciento del voto latino en Texas, de acuerdo a The Times.

Luego, está Florida, en donde –de acuerdo a NBC News–Trump recibió el voto de aproximadamente el 55 por ciento de los cubanoamericanos del estado, junto con el 30 por ciento de los puertorriqueños y el 48 por ciento de los “otros latinos”, léase venezolanos, nicaragüenses y colombianos.

Demócratas, ustedes tienen un gran problema. La noche de la elección, el ex vicepresidente Joe Biden recibió el apoyo latino en todas partes.  Aun cuando, a pesar de ser algo raro, Biden también le debe sus aparentes victorias en Arizona y Nevada a un fuerte apoyo latino de esos lugares.

¿Cómo es posible que ambas cosas sean ciertas? Fácil.  La mayoría de los latinos han votado por el nominado demócrata en cada campaña presidencial desde 1980. El que una mayoría de ellos haya votado por Biden nunca ha estado en duda. Él empezó con una enorme ventaja con esos votantes. Sin embargo, Biden no tuvo que darle mucho de ese voto latino a Trump. Algo más que el 30 por ciento fue demasiado. Así que, cuando se trata de los votantes latinos, Biden ha ganado algunas batallas, aunque pudo haber perdido la guerra.

Todo eso sucedió no sólo debido al mágico atractivo que ejerce Trump en muchos latinos, a quienes les gustan los hombres fuertes aun cuando él sea el hombre equivocado. También se debe a que Biden era el perfecto demócrata contra el que Trump podría competir si el republicano quería obtener una gran parte del voto latino.

Biden y los latinos no tienen química.  De acuerdo a los sondeos realizados durante las primarias demócratas, Bernie Sanders, Kamala Harris, Elizabeth Warren y Julián Castro tuvieron mejores resultados con los latinos que Biden. Esa ambivalencia de los latinos hacia el hijo favorito de Scranton, Pennsylvania, fue llevada a la elección general.

Me gustaría pensar que muchos latinos le siguen guardando resentimiento por el hecho de que Biden fue cómplice de un presidente demócrata, Barack Obama, quien deportó a 3 millones de personas, separó a las familias y colocó a los niños en jaulas cuando Trump era el astro de un programa de la televisión.

Ese Biden que tuvo una historia desagradable sobre la inmigración –y de hecho, le dijo a un activista que lo confrontó durante su campaña que “votara por Trump”– se sacó la espina de la acusación de que Trump era anti-inmigrante. Pero resulta que en estos días, la mayoría de los presidentes son anti-inmigrantes.

Conozco todo acerca de la tribu de votantes latinos. Yo he sido un votante latino desde 1988, cuando deposité mi primera boleta presidencial a favor de Michael Dukakis en lugar de George H. W. Bush. Somos tercos, impredecibles, complicados e independientes. Nos gusta hacer las cosas como queremos y nos molesta que alguien nos diga qué hacer o por quién votar  –especialmente por personas que no conocen nada acerca de nosotros, ni les importa lo que nos sucede.

Sin embargo, muchos latinos se consideran a sí mismos como estadounidenses y son tan susceptibles a la rutina del flautista Hamelín que hace Trump, tanto como la clase trabajadora anglosajona en el Cinturón del Óxido.

A los latinos no les importan mucho los inmigrantes mexicanos y pueden ser tan nativistas como el peor racista del Partido Republicano. Ellos votan por la economía, los empleos, atención médica, la ley y el orden y –en este año– por el coronavirus. No por la inmigración. 

Aun así, ¿los latinos están a favor de Trump? ¿En serio? ¿Qué tan seguido el atormentado se enamora de su atormentador? Hay que tener cierto respeto a sí mismo.

Sé que los mexicanos tienen muy poco en común con la gente de Suecia, pero parece como la propia versión bizarra del Síndrome de Estocolmo. Y aunque los latinos no son rehenes de Trump, rutinariamente son insultados, satanizados y marginalizados por él.

Todo eso abona a que los votantes anglosajones piensan que Estados Unidos está siendo invadido por personas inferiores. Qué idea tan original es ésa. Benjamin Franklin dijo algo muy parecido de los inmigrantes alemanes que inundaron Pennsylvania a mediados de los años 1700.

Franklin no tenía nada de qué preocuparse. Y tampoco los votantes anglosajones que forman parte de la base de Trump. Los latinos llegan pacíficamente, excepto los que han estado aquí desde hace tiempo y les han dado la bienvenida a nuestros ancestros.

Si alguien debería estar preocupado, tomando en cuenta la manera como los latinos se comportaron en esta elección, es el Partido Demócrata.