Opinion El Paso

Los gobernadores republicanos están interviniendo rápidamente en la frontera

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Ruben Navarrette Jr./ The Washington Post

martes, 13 julio 2021 | 06:00

San Diego— El Monte Rushmore se encuentra a más de mil 300 millas de retirado de la frontera entre Estados Unidos y México.

Aunque la gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, piensa que el camino hacia la Oficina Oval pasa por el Río Grande. Pronto, esta republicana desplegará 50 soldados de la Guardia Nacional a Texas para ayudar a asegurar la frontera sur. En esta semana, Noem comentó que enviaría otros 125 integrantes en los próximos meses.

Y aquí hay otra ruta alterna. Para pagar el costo de este espectáculo político, la originaria de Dakota del Sur está aceptando una donación de un mega-donador billonario del Partido Republicano que ni siquiera vive en Dakota del Sur sino en Tennessee.

¿Alguien más cree que ellos necesitan un mapa de Estados Unidos para darle seguimiento a esta historia?.

Mucha de la culpa de este caótico asunto estatal, que involucra a varios estados, es del “Alarmista en Jefe” del Partido Republicano: el gobernador de Texas Greg Abbott.

Es Abbott quien sigue catalogando irresponsablemente como una “invasión” la llegada a la frontera de miles de mujeres, niños y familias desesperadas que quieren escapar de la violencia en Centroamérica en busca de un refugio y un nuevo comienzo en Estados Unidos.

Y es el mismo Abbott quien recientemente emitió un llamado a las armas, pidiéndoles a sus compañeros los gobernadores republicanos un refuerzo para las autoridades y la Guardia Nacional para mejorar la seguridad fronteriza. Además de Noem, el gobernador de Florida Ron DeSantis y el gobernador de Idaho Brad Litten también se comprometieron a enviar tropas a la frontera.

El gobernador de Ohio Mike DeWine está tomando una estrategia diferente para enviar a policías estatales de Ohio. Así que, si alguno de esos presuntos refugiados roba un auto y maneja a exceso de velocidad en una carretera de Texas, DeWine se hará cargo de eso.

Dentro de poco, la frontera se va a ver como una fuerza de las Naciones Unidas para mantener la paz. ¿Cuándo arribarán los belgas?.

Además, creo que para asegurar la frontera les pagan a más de 19 mil agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.

En los 30 años que llevo escribiendo acerca de la inmigración, he entrevistado a muchos de esos agentes. Les he escuchado solicitar la construcción de mejores caminos a lo largo de la frontera, el equipo más reciente para la detección de túneles, un mejor sistema de vigilancia electrónica y una tecnología más sofisticada.

En ninguna ocasión los he escuchado pedir el apoyo de los policías estatales ni de la Guardia Nacional. Eso no es lo que ellos quieren. Pero eso es lo que los arrogantes e ignorantes políticos les dicen que necesitan.

Sin embargo, al igual que los otros probables candidatos presidenciales republicanos para el 2024, Noem parece apostarle a esa postura de línea dura a favor de la seguridad fronteriza que la ayudará a catapultarla al principal grupo de contendientes del Partido Republicano.

La gobernadora de Dakota del Sur desconoce lo primero que hay que saber acerca de la frontera entre Estados Unidos y México, de la política de inmigración de Estados Unidos y de las jurisdicciones de las autoridades competentes. Ella piensa que todo se trata de dinero. Asume que la única razón por la que los estados que están interviniendo en la protección de una frontera internacional es controvertida en cuanto al precio.

Su solución fue depender de un donador privado para apoyar esa propuesta. El dinero para el despliegue de tropas proviene de la Fundación Willis y Reba Johnson, una organización no lucrativa con sede en Tennessee que hace donaciones a varias causas de la derecha y grupos conservadores.

De acuerdo a The Washington Post, Willis Johnson ha donado a las campañas del Partido Republicano durante años, incluyendo a las del ex presidente Donald Trump.

Johnson le comentó al periódico que el dinero que le está donando a Dakota del Sur —que otros medios de comunicación reportan como 1 millón de dólares— se destinarán al “100 por ciento” para financiar el desplegué de la Guardia Nacional a la frontera. Y como él lo dijo “quiero proteger a Estados Unidos y punto”.

Lo siento, así no son las cosas. Existen razones por las que los estadounidenses no permiten que ciudadanos civiles —aun los más acaudalados— se hagan cargo de los oficiales que aplican la ley o de las tropas de la Guardia Nacional para servir a causas pequeñas. Existen inquietudes éticas, temas de responsabilidad y conflictos jurisdiccionales. Incluso, ¿esto es legal?.

¿Qué ha sucedido con todo ese espectáculo que a los republicanos les gusta hacer acerca del imperio de la ley?, ¿qué sucedió con el argumento que Trump y el ex procurador general Jeff Sessions presentaron, para oponerse al estatus de California como un llamado “estado santuario” y acerca de la manera en que los estados deberían de dejarles las políticas de inmigración a los agentes federales?.

Y finalmente, si los gobernadores republicanos como Noem están tan entusiasmados por luchar contra los inmigrantes ilegales, ¿por qué no imponen medidas estrictas a los empleadores que los contratan, incluyendo a los que llenan las arcas de las campañas de los republicanos?.

¿Este despliegue de la Guardia Nacional por los gobernadores republicanos es para proteger a la frontera, o para tratar de llegar a la Casa Blanca?.

Ustedes saben la respuesta, y también saben por qué los estadounidenses nunca logran ningún avance para solucionar el tema de la inmigración. Porque los políticos lo impiden.

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