Opinion El Paso

Los Floyd están haciendo historia

En la Oficina Oval, la familia aceptó las condolencias del presidente y la vicepresidenta Harris

Robin Givhan / The Washington Post

jueves, 27 mayo 2021 | 06:00

Washington— La familia de George Floyd vistió Washington para conmemorar el primer aniversario de su muerte. Vinieron a este lugar para alentar al Congreso a que apruebe una legislación relacionada con la reforma policíaca.  También lo hicieron porque el presidente Joe Biden los invitó y porque un año es una eternidad y a la vez nada.

En la Oficina Oval, la familia aceptó las condolencias del presidente y la vicepresidenta Harris. Ellos recibieron la simple preocupación de esos empáticos líderes que les preguntaron sobre el bienestar de la familia, tanto mental como física. La reunión fue privada, a manera de respeto para los Floyd, quienes siguen lamentando su pérdida, pero también fue un recordatorio de una preocupación que tiene la administración por no haber cumplido con la fecha límite que ellos mismos establecieron, con todos sus simbolismos y peso emotivo, al ver que el Decreto de Justicia contra la Policía George Floyd no fue aprobada este día.

La conmemoración de un año fue un momento para evaluar si el país está consciente de su decisión de ser mejor para con sus ciudadanos afroamericanos y latinos. Fue una oportunidad para medir nuestro avance al reconocer el papel que juega el racismo sistémico en la policía.

Fue la oportunidad para declarar el éxito en cierta manera, porque ¿cuál sería la razón de tomarse la molestia de destacar otra falla?  Se han requerido más de 400 años para llegar a este lugar en donde el veneno que corre por la policía ha sido expuesto llana y ampliamente.  ¿Cómo podemos esperar purgar eso tan rápidamente? ¿Y cómo podemos esperar un segundo más para dar por terminado este terrible trauma? Un año es para siempre, y también es un pestañeo.

Este martes por la tarde, los familiares salieron de la reunión en la Casa Blanca, junto con los abogados y personas que los acompañaron por los pasillos de mármol de Washington y sus grupos de políticos, para hablar con los medios de comunicación.

La familia se detuvo en el mismo lugar cubierto de grava en donde los legisladores y diplomáticos se han detenido para hacer sus comentarios después de haber estado con el comandante en jefe, en donde los políticos han balbuceado después de una reunión en donde no les fue tan bien, en donde los magnates corporativos sacan el pecho después de haber tenido un impresionante contacto con el poder.  Los hermanos, sobrino e hija de Floyd y otras personas que lo querían, estuvieron en ese lugar con una tranquila paciencia.

“Sólo queremos que este decreto de George Floyd sea aprobado en el futuro”, dijo Philonise Floyd acerca de la legislación que lleva el nombre de su hermano.

“Eso es lo importante”, dijo mientras tranquilizaba a una muchedumbre que les hacía muchas preguntas.  “Si ustedes pueden hacer leyes federales para proteger a un ave, como es el caso del águila calva, también pueden hacer leyes federales para proteger a la gente de color”.

Antes de la reunión en la Oficina Oval, la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, demócrata por California, recibió a la familia Floyd en el Capitolio. Hubo declaraciones, cámaras fotográficas y la promesa de una reforma policíaca, una vez más.

“Lo que es importante es que cuando llegue al escritorio del presidente Biden sea una pieza legislativa sustantiva y eso es más importante que una fecha específica”, comentó la representante demócrata Karen Bass de California, una de las que diseñó la propuesta.

“Vamos a seguir trabajando hasta concluir esto. Ése es el compromiso que estamos haciendo, y que estoy haciendo personalmente, a la familia”.

La familia Floyd estuvo en el Capitolio debido a que esa ciudad federal necesita dejar en claro que no ha olvidado el video de un testigo, el grupo de manifestantes, la rabia nacional y finalmente, el veredicto de culpabilidad en el juicio del ex oficial de la policía que fue acusado de matarlo.

Ha pasado un año y el hábito humano, el simbolismo político y nuestra necesitad de apresurarnos, darle vuelta a la página y ser testigos del siguiente capítulo en la historia de nuestro país exigieron que marquemos la ocasión para saber si será una de éxito, una falla o un éxtasis.

La presidenta de la Cámara reiteró a la familia que quería que la legislación “reúna sus estándares”.  Philonise Floyd urgió al Congreso a dejar a un lado su intransigencia. “Deberíamos trabajar juntos. Necesitamos asegurarnos que la gente ya no viva con temor en Estados Unidos”.

Y todos citaron a la hija de Floyd, Gianna, quien en cierto momento declaró que su padre cambió el mundo, aun cuando hay suficiente evidencia que la muerte de Floyd ha dejado de manifiesto que la necesidad de un cambio es clara y urgente, hasta ahora el sistema sigue mayormente igual como hace un año. Las negociaciones se han llevado a cabo pero nada ha sucedido.

Al final de cuentas, parece que todos se han asentado en una idea sencilla. La paciencia, optimismo y un tranquilo bálsamo.  Para los políticos, fue un tema de conversación mientras presionaban y siguieron negociando una propuesta bipartidista.  Para la familia, valió la pena apegarse a la esperanza porque la esperanza aclara el camino que está por delante.

Biden “nos hizo saber que él apoya la aprobación de la propuesta de ley pero quiere asegurarse que sea la propuesta adecuada y no una que sea apresurada”, comentó Brandon Williams, el sobrino de Floyd. “Habló de la fecha límite y dijo que no está contento por no haberla cumplido. Pero que después de todo él desea que la propuesta sea la adecuada y significativa”.

Redactar la propuesta correcta lleva tiempo. Los Floyd están preparados para esperar. Tienen mucho tiempo para hacerlo, pero no tienen todo el tiempo del mundo.