Opinion El Paso

Los estadounidenses han tenido momentos difíciles tratando igual a todos los refugiados

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Ruben Navarrette Jr. / The Washington Post

lunes, 30 agosto 2021 | 06:00

San Diego— Hablemos de los refugiados.

No me refiero a esas almas desesperadas de Centroamérica, la gran cantidad de gente que actualmente se encuentran reunidas en la frontera entre Estados Unidos y México. Esas personas buscan un lugar seguro en Estados Unidos, esta fabulosa nación de inmigrantes a la que nunca le han agradado los mismos. Si ellos logran ingresar al país, es casi una certeza que van a beneficiar a la sociedad estadounidense.

Mi mente también acompaña a esas desesperadas almas de Afganistán, esas masas que actualmente están abarrotando el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai. 

A pesar de las obvias similitudes que hay entre esos dos grupos de náufragos, hay personas tanto de la derecha como de la izquierda que van a encontrar las diferencias (las que podrían ayudarnos a justificar su trato de manera diferente). Por lo menos de esa manera, podemos asegurar que nuestra decisión de discriminar es de ellos y no de nosotros.

Algunos estadounidenses piensan que deberíamos permitir la entrada a los centroamericanos porque eso es lo que hacen los buenos vecinos y porque hemos causado la mayoría de las penurias que han hecho que los países como Honduras y El Salvador sean lugares en los que no se puede vivir.

Aunque algunos de esos mismos estadounidenses no sienten la obligación de darles la bienvenida a los afganos que vienen del otro lado del mundo.

Otros argumentan que deberíamos recibir a los afganos porque muchos de ellos fueron útiles para las fuerzas militares de Estados Unidos en los últimos 20 años y ahora están en peligro de ser asesinados por el Talibán debido a esas acciones.

Pero al mismo tiempo, quieren mantener fuera a los migrantes centroamericanos, ya que temen que si se acelera ese proceso, Estados Unidos se convertirá mayormente en latino.

Hablemos acerca de lo positivo. 

Los afganos tienen por lo menos una cosa a su favor. Existe un sistema vigente para manejar a los que desean solicitar asilo. Es probable que tengan la oportunidad de presentar su caso a los jueces en una corte de inmigración.

Ése no es el caso de los probables refugiados de Centroamérica. La administración Biden (que habla acerca de darles la bienvenida a los inmigrantes y refugiados al mismo tiempo que los está rechazando) planea emplear el debido proceso para aquellos que están reunidos en la frontera entre Estados Unidos y México. 

La gente de Centroamérica no tiene que ir a la corte, aseguran los funcionarios de la administración. Ellos tienen la oportunidad de que decidan su suerte en el mismo lugar en donde se encuentren por los mismos agentes de la Patrulla Fronteriza que tienen la tarea de mantenerlos fuera del país. ¿Cómo es posible tanta eficiencia?.

La política sobre el tema de los refugiados tampoco es tan sencilla. Por ejemplo, en el debate que están teniendo los estadounidenses sobre si deben aceptar a los refugiados afganos en Estados Unidos, encontramos republicanos en ambos lados del argumento. Hay aquellos del Partido Republicano que (siendo leales a su partido) están dándoles entrada a sus instintos nativistas y están levantando el puente levadizo. Aunque otros republicanos quieren ver que los afganos sean rescatados de la crisis debido al colapso de su país y ser trasladados a Estados Unidos.

Una reciente encuesta realizada por CBS News y YouGov encontró que el 76 por ciento de los republicanos podrían aceptar a los refugiados afganos.

Sin embargo, el Talibán está sopesando eso. Esos matones medievales dijeron en esta semana que “no van a permitir la evacuación de afganos”. Eso podría ser debido a que no desean perder a lo mejor y más brillante de su país. O tal vez quieren mantener el poco de control que tienen en el movimiento de los afganos.

O tal vez quieren presionar a los estadounidenses en los últimos días para su retiro pactado para el 31 de agosto.

Por supuesto, el Talibán no vota, pero los estadounidenses sí, y como estadounidense, aquí está mi opinión sobre lo que deberíamos hacer en Afganistán.

Estados Unidos debería aceptar los 100 mil refugiados afganos que están “tomando una bocanada de aire” y están preparados para trabajar arduamente en otro país para construir nuevas vidas. A cambio, deberíamos deportar al mismo número de estadounidenses quejumbrosos y privilegiados que piensan que usar una mascarilla para protegerse de una letal pandemia representa un gran sacrificio personal.

Eso sería un buen trato. Por lo menos, lo podría ser para Estados Unidos. Pero para cualquier país que se llenara con nuestros refugiados no lo sería mucho.

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