Opinion El Paso

Los abogados de Trump no pueden ayudarlo a robarse la elección

Un presidente que abarrotó las cortes federales con conservadores, ahora depende del sistema de judicial para que esté de acuerdo con su punto de vista

Adam Winkler / The Washington Post

domingo, 22 noviembre 2020 | 06:00

Washington— La mentira del presidente Donald Trump de que le robaron la elección ha tenido un desafortunado éxito en la corte de la opinión pública: los sondeos muestran que más de tres cuartas partes de sus simpatizantes creen que la carrera presidencial estuvo impregnada por el fraude. Aunque para cambiar el resultado, Trump necesita ganar en la corte de la ley.

Un presidente que abarrotó las cortes federales con conservadores, ahora depende del sistema de judicial para que esté de acuerdo con su punto de vista y proporcionarle una manera de conseguir un segundo término a pesar de la victoria de Joe Biden.

Aunque falló la estrategia legal de Trump, y no por cualquier cosa debido a la ética legal. Aunque usualmente los abogados son considerados como inescrupulosos e inmorales, se les exige que sigan un código estricto de responsabilidad profesional establecida por las barras de abogados estatales.

El famoso deber de los abogados de mantener la confianza de un cliente, por ejemplo, proviene de esos códigos de ética. Los estudiantes de Derecho deben tomar un curso de ética legal, el examen de la Barra de Abogados incluye una sección de reglas éticas, y los requisitos para continuar su educación ponen énfasis en los deberes que tienen los abogados con los clientes y las cortes.

Dos reglas éticas que han sido fatales para las demandas electorales de Trump, estado tras estado: el deber del abogado de ser honesto ante una corte y el de evitar reclamos frívolos.

El presidente puede lanzar todas las teorías que quiera, y sus defensores pueden decir lo que quieran en la televisión, pero debido a esos dos deberes éticos, los abogados de Trump pueden entablar demandas ante las cortes sólo si pueden respaldarlas con una evidencia.

De acuerdo a las Reglas Modelo de Conducta Profesional de la Asociación Americana de Abogados, se le prohíbe a un abogado “hacer declaraciones falsas de hechos o cuestiones legales ante un tribunal”.

Esta regla es tan directa como suena: los abogados están obligados a ser honestos en todo lo que digan ante una corte. Si no lo son, pueden perder su licencia para ejercer su profesión.

La ex procuradora general de Pennsylvania Kathleen Kane, por ejemplo, fue desautorizada después que mintió bajo juramento acerca de que habia filtrado material de un gran jurado sobre un rival político mientras desempeñaba su puesto.

En una audiencia sobre el reclamo de Trump de que su campaña estaba siendo excluida para observar el conteo de boletas en Filadelfia, un juez, un conservador que fue designado por George W. Bush, le preguntó al abogado de Trump si los observadores de la campaña estaban presentes.

“No hay personas en este salón”, respondió vagamente el abogado. El juez, molesto, dijo que “le estaba preguntando como miembro de esta corte” y el juez le pidió “que fuera honesto con él en este momento o le quitaré su licencia para ejercer”.

Debido a ese deber de honestidad ante la corte, el abogado de Trump tuvo que aceptar que los observadores de la campaña estaban en el salón.

En Arizona, en donde Trump dijo que a los votantes republicanos les ordenaron que usaran plumones Sharpie que se supone que si las utilizan sus boletas no son contadas, la ética legal exige que el abogado de la campaña de Trump admitiera que muchas de las demandas de votantes que alegaron que habían resultado afectados fueron probablemente poco confiables y no más que un “spam”.

El deber de los abogados de evitar hacer reclamos frívolos también ha afectado el esfuerzo que ha hecho Trump para usar las cortes para cambiar la elección. Los abogados tienen prohibido hacer afirmaciones en la corte o en sus documentos “a menos que existan bases legales y hechos para hacerlo y que no sean frívolos”, de acuerdo a las Reglas del Modelo de la Asociación Americana de Abogados.

Los abogados tienen que ser especialmente cuidadosos acerca de esto, debido a que los jueces pueden imponer sanciones monetarias en contra de ellos de forma inmediata. Toda una sección de reglas federales de procedimientos civiles especifican los deberes que tienen los abogados para asegurarse que los reclamos factuales están siendo respaldados por evidencia y que las cuestiones legales, también tienen fundamento.

El abogado de la campaña de Trump en Arizona confesó, contrariando nuevamente los tweets de Trump, que él no “había alegado que alguien estaba robando la elección”, simplemente no presentó ningún hecho que fortaleciera esa afirmación.

En Michigan, los abogados de la campaña no pudieron mostrar evidencia de que a los observadores del Partido Republicano les habían prohibido observar el conteo en Detroit y posteriormente retiraron su demanda federal.

La semana pasada, los votantes de Trump tuvieron que retirar demandas en Georgia, Michigan, Pennsylvania y Wisconsin por razones similares.

Hasta ahora, los abogados de Trump no han sido sancionados, tal vez porque están retirando rápidamente sus demandas para evitar eso.  Más de dos docenas de demandas que fueron entabladas por el presidente o sus simpatizantes han sido retiradas o descartadas. En un día, el 13 de noviembre, la campaña de Trump perdió o retiró nueve casos.

El abogado electoral demócrata Marc Elías, quien ha estado involucrado en oponerse a los litigios de Trump en varios estados, publicó en Twitter que el presidente y sus aliados habían perdido en 31 ocasiones en la corte y sólo habían ganado en una ocasión.

La preocupación acerca de violar las reglas de ética explica por qué razón los abogados de Trump están desertando. Dos grandes bufetes legales le retiraron su asesoría sólo días después de entablar demandas. Dos nuevos abogados fueron contratados, pero se retiraron en unos cuantos días.

Abogados de casos de alto perfil en raras ocasiones renuncian a un cliente tan rápido, a menos que teman que su representación podría violar las reglas de ética legal.  Entonces no tienen ninguna opción. De igual manera, la mayoría del equipo legal del partido en el poder que defendió a Trump durante su juicio político ha permanecido alejado de los litigios post-electorales.

Ese éxodo ha dejado las demandas de Trump en manos de Rudy Giuliani, quien hasta la semana pasada no había estado en una corte en décadas.  Aunque ha hecho acusaciones al azar en sus conferencias de prensa acerca de “un fraude masivo” involucrando a los Clinton, George Soros y Hugo Chávez, Giuliani reconoció en la audiencia de una corte federal en Pennsylvania que “esto no es un caso de fraude”.

Y hasta ahora, ninguno de los reclamos más extraños que ha hecho públicamente ha encontrado alguna manera de llegar a una corte. Trump ha tratado de doblegar al mundo hacia su propia versión de la realidad.  Sin embargo, en la corte, sus abogados están obligados éticamente a ser honestos y a presentar únicamente demandas que tengan algún mérito.

El esfuerzo no democrático del presidente para cambiar una elección libre y justa está siendo dejado a un lado, y debemos agradecérselo a la ética de los abogados.