Opinion El Paso

La tecnología en el mundo pospandémico

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Kara Swisher/The New York Times

miércoles, 28 abril 2021 | 06:00

Nueva York— El desconcertante video del perro robot del Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York se apoderó del internet hace unas semanas. En el momento en el que DigiDog salió caminando de manera espeluznante de un edificio de viviendas públicas, muchas personas decidieron que el futuro plasmado en “El exterminador” había llegado... y que la humanidad estaba condenada.

La humanidad no está condenada. Sin embargo, el alboroto me puso a pensar sobre cómo evaluar el futuro de la tecnología, tanto lo bueno como lo malo, a raíz de la pandemia.

De manera similar a los grandes cambios que se generaron en la sociedad estadounidense después de la pandemia de gripe española de 1918 (y también después de la Primera Guerra Mundial que concluyó ese mismo año), esta será una época difícil. A continuación, mi opinión sobre cinco de los escenarios clave en los que necesitamos pensar para la pospandemia.

Teletrabajo. El trabajo, y específicamente su transición de la oficina al hogar, ha sido uno de los cambios más significativos del año pasado. Por supuesto que muchos trabajos todavía requieren presencia física, pero el número de trabajadores que no tienen que ser análogos es vasta y continúa su crecimiento.

Los llamados trabajadores del conocimiento se han dado cuenta (incluso con todas las quejas persistentes sobre estar en Zoom todo el tiempo) de que puede ser más barato y más productivo tener una fuerza laboral que sea más flexible en términos de lugar y tiempo.

Ninguno de los directores ejecutivos con los que he hablado en los últimos meses piensa que su compañía tendrá una cantidad significativa de personal en cualquier tipo de sede en el futuro. Facebook dijo esta semana que sus empleados pueden trabajar desde casa de manera permanente; esto se volverá cada vez más común.

Además, a pesar del número de impedimentos al trabajo virtual (incluyendo la necesidad humana básica de conectarse en persona), los datos recolectados durante el año pasado muestran que el trabajo remoto puede ser más productivo. Esta información conducirá a todo tipo de innovaciones y a más trabajo a distancia.

Por supuesto que hay muchos aspectos de esto que generan preocupación, incluyendo el rastreo persistente de los trabajadores y su efectividad, en todas las jerarquías del lugar de trabajo. Además, los gerentes dependerán mucho menos de la evidencia anecdótica que en el desempeño real cuando se trate de evaluar la productividad del trabajador, lo cual puede ser algo bueno.

Telesalud. La atención médica es otra área que estaba lista para una disrupción antes de la pandemia, ya que la industria había resistido a la tecnología durante varios años. Numerosas compañías gigantescas como Microsoft y Google han intentado simplificar la experiencia del consumidor de salud, mientras que muchos otros han sido parte de la digitalización de la parte administrativa, pero es todavía un miasma de confusión. La pandemia solo subrayó el deplorable estado de los servicios de salud del país.

La era de la COVID es la primera ocasión en muchas décadas en que la clase acomodada ha tenido que experimentar los servicios de salud inadecuados que desde hace mucho tiempo ha sufrido la población marginada. Debido al lío que han sido las pruebas de la Covid y la calendarización de las vacunas, entre otros ejemplos, enormes cantidades de personas ahora entienden a través de experiencias de primera mano el costo de nuestro sistema médico lleno de problemas.

Entonces, no es ninguna sorpresa que también ha habido un incremento repentino en el uso de varias empresas emergentes de telemedicina, como aplicaciones de salud mental. Aunque generan inquietudes legítimas y significativas sobre la seguridad y la eficacia de los diagnósticos en línea (existe muy poco espacio para los errores cuando se trata de salud), aquellos que operan nuestros sistemas de salud desesperanzadoramente complejos y caros buscarán maneras más económicas de brindar los servicios.

Venta minorista. La venta minorista física (incluyendo a los restaurantes y bares) ha estado bajo una enorme presión durante años, conforme las compañías tecnológicas se han interpuesto cada vez más entre los bienes y los consumidores. Mientras tanto, las compañías tecnológicas han construido un foso después del otro para solidificar su fortaleza al brindar mejor servicio, agilizar la logística de entrega y ofrecer mejores precios.

Compañías como Amazon (y en menor grado otras historias de éxito como Uber Eats, Instacart y DoorDash) han aprendido durante la pandemia. Los consumidores han sido entrenados durante el año pasado para usar estos variados servicios y continuarán eligiéndolos en lugar de caminar a un minorista o restaurante. Estas compañías se han establecido como marcas de confianza, dado que se han vuelto indispensables.

De nuevo, los datos adquiridos durante el año pasado ayudarán a estas enormes compañías a mejorar su servicio y usar publicidad dirigida a los usuarios. Esto significa que tienen grandes ventajas para seguir desarrollando todo tipo de productos.

Las personas seguramente harán más compras en persona conforme la pandemia desaparezca. Sin embargo, el comercio en línea podría estar ahora arraigado como una práctica cotidiana y las innovaciones relacionadas con ello sin duda lo harán incluso más poderoso.

Si piensas que Apple y Amazon, por ejemplo, no entregarán y administrarán tu próxima vacuna algún día, necesitas pensarlo de nuevo.

Teleeducación. La educación en línea no ha funcionado tan bien durante el año pasado. Una dependencia en la educación virtual ha cobrado la factura en nuestra salud mental y revelado desigualdades en el acceso a internet. Todavía es una experiencia problemática para la mayoría de los usuarios. Todas las personas con las que he hablado están de acuerdo en que ha sido un fracaso para gran parte de los estudiantes.

Como dicen a menudo en la industria de la tecnología, la escalabilidad no fue bien realizada, en términos de tecnología, creatividad y, lo más importante, en inspirar un amor por el aprendizaje. No culpo a los maestros por no poder transformar sus clases al formato digital, la mayoría hizo su mejor esfuerzo.

No obstante, en mi casa, muchísima parte del tiempo mis hijos garabatearon, textearon, disfrutaron de juegos y vieron videos, todo en sus siempre fascinantes teléfonos móviles.

Todo esto, a pesar del hecho de que la educación en línea ha estado disponible por un buen rato. Sin embargo, los desarrolladores se han enfocado en gran medida en hacer más educación accesible para más personas, en lugar de brindar productos y servicios nuevos.

Después de la pandemia, me encantaría ver que una enorme cantidad de inversión sea destinada a hacer el aprendizaje en línea tanto accesible como cautivante. Definitivamente no lo es... y la oportunidad es evidente.

Innovación. Lo más importante que surgió a raíz de la pandemia podría ser un florecimiento de la innovación a lo largo de una amplia variedad de sectores. Después de la pandemia de 1918, la década de 1920 vio una explosión de ideas atrevidas, especialmente con la introducción de la televisión.

Aunque no puedo predecir cuál será el equivalente en la década de 2020, si tuviera que adivinar, diría que veremos nuevos avances relacionados con la tecnología del ARN mensajero usada para desarrollar las vacunas contra la Covid-19. Tal cosa sería tanto irónica como apropiada y es que así funciona la innovación: de las cenizas de una gran angustia surge un importante descubrimiento. Y, como dicen, el resto es historia.