Opinion El Paso

La liberación de Cosby es una reivindicación del imperio de la ley, pero no de Bill Cosby

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Editorial/The Washington Post

miércoles, 07 julio 2021 | 06:00

La decisión que dio lugar a la liberación de Bill Cosby de una prisión fue una reivindicación del imperio de la ley —pero no del deshonrado comediante—. El sistema de justicia de Estados Unidos está fundado en los principios de una causa justa y el debido proceso y deben ser otorgados —aún o específicamente a— los que menos lo merecen.

Cosby con toda certeza encaja en esa propuesta de ley. Durante el transcurso de muchos años, drogó y violó a mujeres jóvenes que confiaron y acudieron a él. Sus delitos fueron monstruosos y ningún fallo de la corte puede borrar su culpabilidad.

La acusación de ataque sexual contra Cosby en el 2018 fue anulada este miércoles por la Suprema Corte de Pennsylvania, y Cosby fue liberado de una prisión de máxima seguridad en las afueras de Filadelfia, en donde purgó casi tres años de una sentencia de tres a 10 años. En una decisión por 6-1, la corte encontró que el derecho de Cosby en contra de auto-incriminación había sido violado.

El fallo adoptó la decisión tomada en el 2005 por una fiscalía para no perseguir un caso penal en contra de Cosby por ataque sexual en contra de una empleada de la Universidad Temple, Andrea Constand, provocando que él diera declaraciones auto-incriminatorias en una demanda civil entablada por Constand. Esas declaraciones, en las que reconoció que adquirió la droga metacualona para usarla en mujeres con las que él quería tener sexo, fueron usadas por otro fiscal quien revivió el caso penal una década después y obtuvo una condena en la que la corte consideró como un “engaño coercitivo”, escribió la corte.

Más de 50 mujeres de todo el país han acusado a Cosby de ataque sexual y mala conducta, aunque los estatutos de limitaciones en esos casos significan que es improbable que haya otra acusación penal contra el actor y comediante de 83 años.

Algunas mujeres que fueron victimizadas por Cosby sintieron que fueron victimizadas nuevamente, en esta ocasión por un sistema de justicia que no toma en serio los delitos sexuales y la mala conducta de hombres poderosos.

“Me pregunto de qué se trata todo ese calvario por el que pasé durante 43 años”, comentó una mujer que acusó a Cosby de drogarla y atacarla en 1978 y 1980. El que Cosby no fuera acusado penalmente en el 2005 fue una falla de la justicia de la que el entonces procurador de Distrito del Condado Montgomery es responsable.

Sin embargo, la voluntad de las mujeres de delatarlo mientras el movimiento #MeToo tomó impulso y el declarar en contra de Cosby es un legado de progreso que se ha hecho, así como también de su valentía.

Doce jurados encontraron culpable a Cosby más allá de cualquier duda razonable, y nada del fallo de la Suprema Corte cambia la verdad esencial.

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