Opinion El Paso

La educación de la verdadera libertad

La libertad es el centro de la vida estadounidense

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Rabino Levi Greenberg / Chabad Lubavitch El Paso

sábado, 27 marzo 2021 | 06:00

La libertad es el centro de la vida estadounidense. El dramático discurso de Patrick Henry en la Segunda convención de Virginia, que concluye con la frase “¡Dadme libertad o dadme muerte!”, es considerado un detonante de la Guerra de Independencia. Es evidente que los americanos valoramos la libertad.

La festividad de la Pascua Judía es una celebración de libertad. No solo de una libertad por la que hay que luchar y defender, sino de una libertad que no puede perderse. Los israelitas no pelearon para dejar la esclavitud en Egipto hace 3 mil 333 años. Fueron milagrosamente liberados tras 210 años de sufrimiento opresivo y su libertad nunca ha peligrado desde entonces.         

La verdadera libertad es la liberación del espíritu, no la libertad de expresarse, moverse o realizar actividades, las cuales dependen en gran medida de las circunstancias externas. Aunque durante la mayor parte de lo que la historia registra los judíos vivieron bajo regímenes opresivos, hemos permanecido siempre esencialmente libres. Incluso en los gulags soviéticos y los campos de concentración nazis, el espíritu de fe, empatía y cuidar el uno al otro se las ingeniaron para florecer porque el espíritu siempre es libre.

El Rebe –el rabino Menájem Méndel Schneerson– asumió el liderazgo del movimiento mundial Jabad Lubavitch en 1950, todavía bajo la sombra de los horrores del Holocausto al tiempo que tres millones de judíos permanecían atrapados detrás de la Cortina de Hierro. Él dedicó su vida a reconstruir, rejuvenecer e inspirar a comunidad judía mundial, pero su influencia se extendió a toda la humanidad.

He aquí una lección que recientemente aprendí al escuchar la grabación del evento en honor del cumpleaños 74 del Rebe –cuatro días antes de la Pascua Judía– en abril de 1976. El tema era la libertad y él explicó la diferencia entre la libertad externa y la la verdadera, partiendo de un evento sensacionalistas que acababa de ocurrir.

Una semana antes, el 5 de abril de 1976, los medios anunciaron la muerte de Howard Hughes, el magnate, inversionista y filántropo norteamericano, conocido durante su vida como uno de lo individuos más exitosos en las finanzas a nivel mundial. Su paranoia extra y su aislamiento excéntrico lo llevaron a esconderse y en el momento de su muerte padecía desnutrición y su cuerpo estaba cubierto por llagas.

“Era un hombre con la capacidad de hacer lo que quisiera”, explicó el Rebe. “Pero en su vida personal estaba más aislado que un reo en la cárcel”. Su libertad de expresión, movimiento y actividad estaban seriamente obstaculizadas porque él no podía alcanzar la libertad del espíritu.

Mi abuelo, el rabino Moshe Greenberg, languideció en los gulags de Stalin durante siete años pero de manera terca subsistió a base de cáscaras de papa y cubos de azúcar durante los ocho días de la Pascua, para no violar la prohibición de consumir alimentos con levadura durante la festividad. Siendo adolescente en el campo de concentración de Auschwitz, la abuela de mi esposa, doña Itu Lusting, rechazó el mendrugo de pan que los nazis le dieron en noche previa a la Pascua. “Fue mi momento más orgulloso en Auschwitz”, me contó con una sonrisa. Aunque eran prisioneros en las peores condiciones del mundo, por dentro eran libres.

En conversaciones con educadores, padres y estudiantes, he aprendido que aunque la pandemia ha sido devastadora para todos, particularmente en el campoeducativo ha dejado un impacto terrible. Más allá de la pérdida de conocimiento, las tasas vertiginosas de suicidio y problemas mentales entre niños y adolescentes son terriblemente alarmantes, haciendo que muchos consideren la necesidad crucial de nutrir a las nuevas generaciones con un sentido más grande propósito interno. Hay que proveerles es libertad que no cede ante los confinamientos, cierres de escuelas o trágicas pérdidas de vidas.

Por más de cuarenta años, cada presidente de Estados Unidos ha designado el cumpleaños del Rebe como Día de la Educación y Compartir, en tributo a su capacidad de traer el tema de la educación ética y moral a la mesa de conversación de los grandes problemas nacionales. Esta es la libertad interiores que se logra en salones de clase, en los comedores familiares, en los parques de vecindario y cada interacción que tenemos con nuestros hijos. Para nutrir la concientización de que cada acción individual puede tener un impacto positivo en todo el mundo, otorgándoles la fuerza interior y propósitos que los harán intrínsecamente libres.

 La Pascua comienza al anochecer el sábado 27 de marzo y se celebra hasta domingo 4 de abril. Para aprender más del festejo, visite www.chabadelpaso.com/passover

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