La creación de empleos es el primer trabajo

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Robert J. Samuelson / The Washington Post
lunes, 04 febrero 2019 | 06:00

Washington — El presidente de la Reserva Federal, Jerome (‘Jay’) Powell no perdió tiempo al ir directo al punto en la conferencia de prensa de la semana pasada. “Mis colegas y yo tenemos una metal principal: mantener la expansión economía, con un fuerte mercado laboral y precios estables, para el beneficio del pueblo estadounidense”, dijo.

Fue una declaración de ambigüedad, con la Reserva Federal decidiendo no elevar las tasas de intereses ni estrechar el crédito, medidas que anteriormente parecían posibles. La creación de empleos, según es el caso, es el primer trabajo.

Sin duda, Donald Trump está contento. Por varios meses, el presidente ha criticado muy severamente a Powell y a la reserva federal por elevar las tasas de intereses. Para Trump las tasas altas ponen en riesgo la expansión económica. Bajo el mando de Powell quien se convirtió en presidente de la reserva en el 2018, la Reserva Federal incrementó su tasa en fondos federales en cuatro ocasiones. Hasta ahora, los incrementos extendieron en general las normas que fueron puestas en vigor por los predecesores de Powell, Janet Yellen y Ben Bernanke.

¿Acaso Powell cedió ante Trump? En la conferencia de prensa, Powell negó tal cosa en repetidas ocasiones, aseverando que la Reserva Federal toma decisiones en base a su dictamen profesional y no toma la política en consideración. Aun así las apariencias siendo lo que son, ahora hay una conveniente convergencia de posturas entre el presidente y la Reserva Federal.

Será más difícil para la Reserva Federal aparatarse de Trump, especialmente debido a que Powell sugirió que las políticas de la reserva no deben cambiar de manera tan apresurada. “Nosotros creemos que la mejor manera de dar apoyo a la economía es siendo pacientes en evaluar el panorama antes de hacer cualquier ajuste a futuro a nuestras normas”, dijo.

La Reserva Federal rutinariamente se enfoca en tres objetivos: mantener el crecimiento económico y la creación de empleos: promover precios estables (eso significa, contener la inflación) y vigilar los mercados financieros para evitar una crisis.

El problema es que en ocasiones estas metas colisionan. Si la economía crece demasiado rápido, podría crear una inflación. O si las tasas de intereses se mantienen demasiado bajas por mucho tiempo, los créditos baratos podrían ocasionar burbujas financieras. Las más recientes acciones de la Reserva Federal favorecen el crecimiento económico y la creación de empleos bajo la suposición de que los peligros de una elevada inflación y una inestabilidad financiera ya se han desvanecido

Para ser justos, muchos economistas han cambiado sus posturas en meses recientes, expresando temores de que la expansión de casi una década se estaba tambaleando. Powell mencionó algunos avances adversos: un crecimiento mucho más lento en Europa y China; el cierre parcial del gobierno estadounidense; Brexit si es que, o cómo el Reino Unido dejará de formar parte de la Unión Europea; y negociaciones comerciales entre Estados Unidos y algunos socios comerciales, especialmente China.

Powell citó todos estos factores al justificar las decisiones unánimes del Comité Federal de Mercado Abierto, el cuerpo más poderoso de la Reserva Federal. También señaló que la inflación se ha mantenido cerca al objetivo de la reserva del dos por ciento y que los indicadores de “riesgo financiero” han decaído.

Específicamente, la Reserva Federal hizo dos cosas para dar señales de cambios a sus normas. Primero, no elevó la tasa de fondos federales de su presente rango del 2.25 por ciento al 2.5 por ciento. Segundo, dio señales de que limitará las futuras ventas de bonos; esto, presuntamente relajará las presiones impuestas por las altas tasas de intereses. Aunque los detalles técnicos resultan abrumadores, el punto central está más que claro. La Reserva Federal relaja las condiciones de crédito cuando quiere impulsar la economía y las refuerza cuando quiere que la economía se desacelere.

 Después de la crisis financiera del 2008 al 09, la Reserva Federal adquirió bonos. Esta norma —conocida como ajuste cuantitativo o —inyectar dinero a la economía. Al vender algunos de sus bonos ahora, la Reserva Federal revierte el proceso. Drena dinero de la economía e impone una mayor presión para tener tasas más elevadas. Si estas ventas son suspendidas o frenadas, se detendría el flujo de dinero que es drenado. Los economistas se refieren a esto como una regulación del “balance” de la Reserva Federal.

A final de cuentas, Powell ha alineado a la Reserva Federal con aquellos que temen que una desaceleración de la economía o recesión detendría prematuramente la recuperación de la severa Gran Recesión. En apego a este razonamiento —y a pesar de que hay un índice de desempleo del cuatro por ciento— Aun hay muchos trabajadores potenciales sin empleo y muchos trabajadores con empleos que pagan salarios muy bajos.

Sería un error, desde este punto de vista, desaprovechar la oportunidad de reconstruir las finanzas y la confianza de millones de hogares, especialmente cuando la inflación parece guardar un buen comportamiento. Aun así, existen sus riesgos. Su éxito depende en gran parte de la habilidad de la Reserva Federal para pronosticar el futuro, a pesar de que los economistas —en la Reserva Federal y en otros lugares— muy a menudo son sorprendidos por el comportamiento de la economía en sí.

Powell reconoce esto, advirtiendo (tal como lo hizo Bernanke y Yellen) que las normas de la Reserva Federal, en última instancia, “dependerán de los datos”, lo que significa que éstas son lo que son —hasta que dejan de serlo.