Opinion El Paso

Indocumentados con carteras Gucci

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Andrés Oppenheimer / The Miami Herald

martes, 19 octubre 2021 | 06:00

Esto no es una broma: a medida que entramos en la campaña para las elecciones legislativas de Estados Unidos de 2022, el Partido Republicano de Donald Trump está intensificando su histeria antimigrante haciendo sonar las alarmas sobre una supuesta invasión de indocumentados con ropa de marca y carteras de Gucci.

“Tuvimos 40 mil brasileños que vinieron por el sector de Yuma (Arizona) en camino a Connecticut con ropa de diseño y bolsos Gucci”, dijo el senador republicano Lindsey Graham a Fox News el 12 de octubre.

“Esto ya no es migración por motivos económicos”.

Cuando el diario The Washington Post le pidió pruebas de su afirmación, la oficina de Graham entregó una foto de un bolso que el periódico posteriormente concluyó que muy probablemente no era de Gucci.

Cuando le pregunté a un funcionario brasileño sobre los migrantes con carteras de Gucci, se rió y agregó que apostaría a que esos bolsos eran falsificados.

Me explicó que en Brasil, al igual que en Nueva York, mucha gente compra artículos piratas de alguna marca en la calle, o en mercados de pulgas.

Pero la alarma sobre el supuesto crecimiento de indocumentados de clase media es sólo una nueva versión de las tácticas de miedo de los trumpistas para hacer creer a los estadounidenses que están amenazados por una avalancha de migrantes de piel oscura del tercer mundo.

De hecho, como hemos dicho en esta columna muchas veces, EU necesita desesperadamente más migrantes, no menos.

El país norteamericano tiene una población cada vez más vieja y una fuerza laboral cada vez más reducida, lo que significa que necesita urgentemente más jóvenes para pagar las pensiones de quienes se jubilan.

Según el Banco Mundial, la tasa de fertilidad de EU ha caído de 3.65 hijos por mujer en 1960 a 1.73 hijos por mujer en 2021. Eso está por debajo de la tasa de 2.1 hijos por mujer que necesita la nación para reemplazar a la gente que muere anualmente.

Y ahora mismo, hay una escasez de mano de obra en todas partes del país. Un número récord de trabajadores estadounidenses (4.3 millones, para ser exactos) renunciaron a sus trabajos en agosto porque las personas están exigiendo mejores salarios y horarios más flexibles.

Trump y otros aislacionistas antimigrantes dicen que no están en contra de la migración, sino sólo en contra de la migración ilegal.

Pero esa es una gran mentira: durante el Gobierno de Trump, EU redujo administrativamente la migración legal en casi un 50 por ciento, según la Fundación Nacional para la Política Estadounidense (NFAP).

Todo el problema de la migración en el país está siendo etiquetado erróneamente como una “crisis fronteriza”, cuando en realidad se trata de una “crisis latinoamericana”.

A menos que abordemos las causas de fondo de la migración —como la corrupción gubernamental, la violencia relacionada con el narcotráfico y las sequías provocadas por el cambio climático— los latinoamericanos seguirán yendo a territorio estadounidense, legal o ilegalmente.

Incluso en Argentina, el país más alejado geográficamente de EU, 7 de cada 10 jóvenes dicen que preferirían vivir en otro país, preferiblemente en Estados Unidos o España, según una nueva encuesta de la consultora Voices y la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

Frank Sharry, director del grupo de defensa promigración America's Voice, me dijo que “necesitamos un enfoque hemisférico que incluya un intento serio de estabilizar los países que generan migrantes”.

Estoy de acuerdo. Yo solía pensar que la mejor solución para reducir la migración ilegal era una zona de libre comercio hemisférico. Pero eso es políticamente inviable hoy en día, porque han prevalecido los miopes intereses proteccionistas tanto en EU como en América Latina.

Pero hay otra forma en que Washington puede promover el progreso regional: ofrecer incentivos a las multinacionales estadounidenses para que diversifiquen sus cadenas de suministros de China y las trasladen a América Latina.

Eso produciría una avalancha de inversiones estadounidenses en Latinoamérica, y reduciría la necesidad de migrar. Biden debería convertir esta iniciativa en la piedra angular de la Cumbre de las Américas del próximo año, que se celebrará en EU.

No creo que haya muchos indocumentados que crucen la frontera con carteras Gucci. Pero si los hubiera, nunca vamos a resolver la mal llamada “crisis fronteriza” hasta que comencemos a resolver la “crisis latinoamericana”.

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