Opinion El Paso

Incluso una buena acción puede tener impacto

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Rabino Levi Greenberg / Chabad Lubavitch of El Paso

domingo, 05 septiembre 2021 | 06:00

Internet | Granadas elementos simbólicos en la festividad

En esta época del año los judíos necesitan granadas y unos queridos amigos nuestros siempre invitan a mi familia a cosechar granadas de su árbol. Los niños se divierten encontrando los fruto más grandes y maduros y nosotros salimos con bolsas rebosantes del fruto y recuerdos invaluables de un gran tiempo en familia.

Nuestra salida anual para recolectar granadas usualmente ocurre unos días antes de la festividad judía de Rosh Hashaná —el año nuevo judío—, ya que uno de los alimentos simbólicos en la cena conmemorativa son las granadas. Pero este año nuestra aventura exterior se pospuso ya que Rosh Hashaná ocurre mucho antes y la mayoría de las granadas no están maduras todavía, así que tendremos que agenciárnoslas con unos cuantos frutos tempranos.

Aunque el año judío comienza siempre en el otoño, no tiene una fecha fija en el calendario gregoriano. Este año comenzará el 6 de septiembre al atardecer y se extenderá durante el 7 y 8 de septiembre, cuando por lo general ocurre a finales del mes o principios de octubre.

Las complejidades del calendario judío fueron comunicadas por Dios a Moisés hace más de 3 mil años, durante el éxodo de Egipto, y sus dos principales componentes son meses lunares alineados con estaciones solares. Puesto que 12 meses lunares suman un total de 354 días —11 menos que en el ciclo solar anual—, las fechas de las festividades judías nunca coincidirán, año con año, con las mismas fechas del calendario gregoriano.

Aunque Rosh Hashaná es una festividad judía que marca el comienzo del año judío, su contexto histórico, mensajes y significado son universales ya que conmemora la creación. Más específicamente, el aniversario de la creación de Adán y Eva —los primeros seres humanos— como lo registra la Biblia.

También fue el día en que ambos pecaron al ingerir el fruto prohibido y fueron juzgados por Dios por hacerlo. Aunque se arrepintieron y fueron perdonados, el mundo no ha sido el mismo desde entonces. El aniversario de ese día se conmemora como un día de juicio para la humanidad y es aquí cuando las granadas entran en escena.

La actividad central de la festividad consiste en hacer sonar el shofar —cuerno de carnero— en ambos días, en tanto que las comidas simbólicas que ingerimos en Rosh Hashaná nos instruyen lecciones importantes para mantener en mente durante el año.

Las granadas están llenas de semillas, y en Rosh Hashaná nos recuerdan que debemos buscar que nuestros días, meses y años estén llenos de buenas acciones. Pero la analogía de las semillas de granada y las buenas obras va más allá. Si colocamos tan sólo una semilla de granada en un hermoso mantel blanco, o en una camisa recién planchada, dejará una mancha muy visible.

Al igual que las semillas de granadas, nuestras acciones dejan una marca indeleble en nosotros mismos y el mundo que nos rodea. Si una acción negativa de Adán y Eva cambió la trayectoria del mundo, ciertamente un acto de bondad y benevolencia puede hacer lo mismo, incluso más.

Nunca hay que subestimar el impacto que incluso una sola buena acción puede dejar en usted y el universo. Un acto simple de caridad, un saludo gozoso hacia un extraño y animar al mundo puede tener un impacto de largo alcance. Considere mantener una alcancía —para obras de caridad— en su casa u oficina, destinando unas cuantas monedas cada día. Añada un dólar extra al cheque de sus empleados para animarlos a que también hagan actos caritativos.

Las granadas guardan el secreto de cómo transformar al mundo en un mejor lugar: al acumular muchas acciones de impacto. Una persona a la vez. Una buena acción a la vez.

Juntas se sumarán para crear el mundo perfecto que todos deseamos para nosotros y las futuras generaciones.

¡Feliz Año Nuevo!

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