Opinion El Paso

Huí con los demócratas de Texas en el 2003; ahora me quedé en Austin

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Eddie Lucio Jr./ The Washington Post

lunes, 26 julio 2021 | 06:00

Washington— Más de 50 legisladores estatales de Texas, todos demócratas, tomaron un vuelo para salir del estado en un esfuerzo por bloquear una legislación que, desde el punto de vista de nuestro partido, podría suprimir los votos de nuestro electorado. Esta es una inusual acción en la historia de Texas (aunque de ninguna manera una que no haya sentado un precedente anteriormente).

En el 2003, al tener la posibilidad de que un mapa congresista provocara un fraude electoral y fuera aprobado por la legislatura, 10 de mis colegas en el Senado y yo nos aventuramos a irnos a Nuevo México para ganar ventaja en las negociaciones de redistritación. A principios de ese año, los demócratas de la Cámara de Texas usaron una estrategia similar para consumir el tiempo en el reloj en la sesión legislativa regular al esperar en Oklahoma.

Ambas tácticas fueron una respuesta a los mapas de redistritación que nosotros creímos que podría poner en desventaja injusta a la delegación congresista de nuestro partido en el estado. Sin embargo, al final, nuestros esfuerzos fueron infructuosos. Al romper el quorum y alargar más tiempo de lo esperado y de que un estrecho margen mantuviera vivo nuestro esfuerzo, sólo se necesitó el regreso de un senador para acabar con nuestro intento. Tuvimos que regresar a Austin para aceptar los mapas que estaban sobre la mesa, lo cual dio lugar a que seis congresistas demócratas perdieran sus escaños, justo como nosotros lo habíamos temido.

Actualmente, los demócratas de la Cámara de Texas están intentando nuevamente bloquear la legislación que amenaza con disminuir las voces de nuestros electores, en esta ocasión en la forma de una propuesta de reforma electoral conocida como la Propuesta 1 del Senado.

Las circunstancias que ellos enfrentan son diferentes. Contrario al margen de un voto que determinó el resultado de romper nuestro quorum en el 2003, la Cámara de Texas requiere hoy 17 demócratas que consideren la propuesta.

Los legisladores demócratas están esperando en Washington cada señal para poder consumir el tiempo en el reloj de esta propuesta. Esta es una consecuencia de las recientes elecciones, durante las cuales los demócratas han logrado avances en ambas Cámaras de la legislatura de Texas.

Eso es precisamente la razón por la que los demócratas han tomado esas medidas extraordinarias para proteger los votos en Texas. Para tener un gobierno verdaderamente representativo, debemos asegurarnos que haya una democracia robusta y competitiva, lo cual requiere que a todos los votantes elegibles les den la oportunidad de que sus votos sean contados. Como lo escuchamos durante horas de testimonios, las provisiones de la Propuesta 1 del Senado, bloqueará el acceso a las boletas para muchas personas, especialmente a las personas de color, personas con discapacidades y otras que no tienen la manera de cumplir con las nuevas restricciones en tiempos y métodos en los cuáles deben votar.

Los demócratas de la Cámara están acaparando la atención hacia nuestra causa en Washington siendo una parte importante de nuestro esfuerzo para frenar esta propuesta. Mientras tanto, los que estamos en Austin (que somos veteranos de la salida del estado en el 2003) estamos convencidos de que somos más útiles quedándonos aquí, haciendo preguntas al autor de la propuesta y siendo testigos de los continuos problemas de la propuesta.

En el pleno del Senado, hemos cuestionado al autor de las provisiones que eliminan los métodos para votar tales como el hacerlo a bordo de un auto y la votación nocturna, que fueron usados desproporcionadamente por los votantes de las minorías en ciudades como Houston y es casi un requisito para frenar a los votantes que deben estar solos en el auto mientras llenan la boleta, un requisito que podría demostrar ser prácticamente imposible para algunos votantes con discapacidades.

Afortunadamente, ese último requisito fue eliminado de la propuesta durante nuestro debate. La voluntad para negociar respalda mi creencia de que cada legislador de Texas finalmente quiere que las elecciones maximicen el número de personas que acuden a votar y minimicen el fraude.

En las recientes sesiones, los líderes del Senado de Texas han trabajado para unir a todos los partidos para desarrollar una sólida legislación que solucione las necesidades de nuestro diverso estado. Sigo pensando que, si mis colegas republicanos vuelven a tomar ese enfoque  (y si todos los senadores pueden superar la postura política y deliberar de buena fe) podremos llegar a un acuerdo que atempere las malas provisiones de la propuesta electoral y construya unas buenas.

Es una vergüenza que no se haya podido llegar a ese compromiso durante nuestra sesión regular, cuando la mayoría republicana se enfocó más en debatir las provisiones de la propuesta entre ellos mismos que en contactar a los posibles compañeros en las minorías.

Aquí también, hay una lección útil para las mayorías legislativas, que es que el compromiso bipartidista es posible. Podría ser mejor si en el futuro pudiera forjarse durante una discusión respetuosa durante la legislación regular en lugar de estar bajo una coacción de una salida del estado por parte de las minorías.

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