Opinion El Paso

Hemos llegado a esto: ignora a los CDC

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Harold Varmus/The New York Times

sábado, 05 septiembre 2020 | 06:00

Nueva York— La semana pasada, quedamos sorprendidos y consternados al saber que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en una desconcertante serie de comunicados, habían alterado sus lineamientos para reducir la cantidad de pruebas de coronavirus en personas asintomáticas.

Estos cambios de los CDC socavarán los esfuerzos para acabar con la pandemia, detendrán el regreso a las actividades sociales, educativas y económicas, y aumentarán la pérdida de vidas.

Al igual que otros científicos y expertos en salud pública, hemos argumentado que se deben realizar más, no menos, pruebas a la gente asintomática para controlar la pandemia. Ahora, ante unos disfuncionales CDC, los estados, otras instituciones y los individuos deben ser los encargados de actuar.

Para entender qué se debe hacer se requiere la comprensión de los diferentes propósitos de las pruebas. Buena parte de las pruebas actuales son para diagnosticar. La gente debería hacerse este estudio si tiene los síntomas: dificultad respiratoria, pérdida del olfato, fiebre. No hay ninguna discusión sobre este tipo de prueba, y los lineamientos alterados de los CDC no le afectan.

Sin embargo, según estos lineamientos corregidos, los CDC buscan disuadir a la gente asintomática de que se haga la prueba. No obstante, este grupo representa la amenaza más grande para el control de la pandemia y la mayor oportunidad para acabar con ella. El peor fracaso de nuestro país ha sido con este grupo.

Consideremos la lógica. Sin pruebas ni una vacuna altamente efectiva, la única manera segura de evitar una mayor propagación del virus sería aislar a cada persona de los demás. En teoría, esto funcionaría, pero sería insostenible —si no imposible— por las consecuencias económicas y sociales de los cierres de emergencia.

Sin embargo, las pruebas pueden reducir la cantidad de gente que debe estar aislada, y solo durante el tiempo que demuestre estar infectada. Si esas pruebas se realizaran con frecuencia (incluso a diario) y de manera generalizada (incluso universal), sería casi seguro que la pandemia se evaporaría en tan solo unas semanas.

Realizar tantas pruebas diagnóstico no es factible, debido al costo y la logística, así como a la probabilidad de que algunas personas se nieguen a cumplir.

Por lo tanto, tiene sentido modular la estrategia realizando las pruebas a quienes están en mayor riesgo de infección y a quienes pueden propagar el virus con mayor facilidad si se infectan.

Podemos hacer predicciones bien informadas sobre quienes deberían tener prioridad. Sin duda, las pruebas son esenciales para quien ha estado expuesto de una manera significativa a una persona infectada, como lo determina el “rastreo de contactos”. Pero también es importante para quienes se han mezclado o pronto se mezclarán con grandes grupos en espacios reducidos en el trabajo; quienes entrarán en las escuelas y universidades que están reabriendo ahora, y quienes asistirán a eventos públicos como conciertos y partidos deportivos.

Se pueden reducir las exigencias financieras y otras de tipo práctico para realizar pruebas de manera generalizada mediante la toma de decisiones racionales sobre los tiempos óptimos para las pruebas: por ejemplo, días después de haber estado en contacto con una persona infectada o justo antes de congregarse con muchas personas.

La logística y los costos se pueden reducir más simplificando las pruebas: usando muestras de saliva recolectadas en casa, en vez de los incómodos frotis nasales que requieren personal capacitado en lugares específicos, o usando las llamadas pruebas de antígeno, un método rápido y barato pare encontrar proteínas virales, en vez de las caras máquinas de laboratorio para encontrar ARN viral. Aunque estas pruebas son un poco menos precisas, su bajo costo, mayor velocidad y mayor frecuencia de uso lo compensan.

La Administración de Alimentos y Medicamentos ya ha autorizado el uso de algunos de estos nuevos métodos. Además, el Departamento de Salud y Servicios Humanos también se ha comprometido a comprar grandes cantidades de pruebas de antígeno.

Estas son acciones prácticas y esenciales que se deben realizar ahora. Ante la ausencia de lineamientos sensatos de los CDC, ¿qué puede hacer el país para controlar la pandemia? Instamos a tomar al menos tres medidas.

Los líderes locales y estatales deberían animarse a actuar de manera independiente del gobierno federal y realizar más pruebas. Algunos gobernadores y funcionarios locales de salud pública, de ambos partidos, ya lo están haciendo y están ignorando las modificaciones de los CDC. Esta posición es legalmente sensata, pues los CDC son una agencia consultora, no reguladora. Sin embargo, ese tipo de desavenencia socava la confianza en las directrices del sector de la salud pública.

Las aseguradoras, los gobiernos estatales y municipales, así como los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid deberían reconocer los beneficios económicos y sanitarios de realizar pruebas a poblaciones prioritarias y asintomáticas, y brindar reembolsos razonables para esas pruebas. Un impedimento importante para realizar pruebas de un modo más generalizado ha sido la falta de cobertura ante la ausencia de síntomas o el contacto consciente con individuos infectados. El costo de las pruebas se está reduciendo con la introducción de nuevos métodos, como las pruebas de antígeno, y se podría reducir aún más a medida que las muestras puedan agruparse, para que se vuelva más eficiente su realización.

Aunque hacer pruebas de una manera más generalizada en busca del virus es un factor esencial para el control de la pandemia, debemos hacerlo parte de un programa más amplio que ayude a prevenir la transmisión: usar mascarilla, lavarse las manos, ponerse en cuarentena y usar equipo de protección personal.

Los CDC, la agencia federal que debería estar venciendo la pandemia, están promoviendo políticas para prolongarla. Esto quiere decir que los líderes locales, estatales y de organizaciones deberán hacer lo que el Gobierno federal no hará.