Opinion El Paso

¡E.T., llámame!

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Maureen Dowd/The New York Times

miércoles, 09 junio 2021 | 06:00

Washington— Aquí en la Tierra, existen un sinnúmero de fenómenos que no tienen explicación.

¿Qué tiene que estar pensando Mike Pence para contemplar entrar a la contienda presidencial de 2024 mientras se humilla ante el presidente que antes parecía estar encantado de que lo colgaran?

¿Por qué están Donald Trump y los republicanos tan desesperados por convertir a Anthony Fauci, uno de los chicos buenos de la pandemia, en uno de los chicos malos?

¿Acaso Barack Obama no escucha lo arrogante que suena cuando habla con diversos medios de comunicación y dice que el gobierno de Biden, que se encuentra en un punto de partida más grande y más hacia la izquierda, está “terminando el trabajo”?

¿Quién diablos quería una reunión del elenco de “Friends”? ¿Y por qué, por caridad de Dios, nadie del gobierno de Biden me devuelve las llamadas?

Debemos observar a los terrícolas que hay entre nosotros y que parecen muy extraterrestres. En sentido estricto, Mitch McConnell y Marjorie Taylor Greene no son terrícolas, en ningún sentido estricto de la palabra.

Además, desde que el Klaatu de Michael Rennie y su robot todopoderoso, Gort, aterrizaron su platillo volador en la Explanada Nacional en la película de 1951 “El día que la Tierra se detuvo”, la capital no se había visto tan fascinada por la posibilidad de que sobrevuelen alienígenas.

Las formas de vida a base de carbono esperan con ansias un informe de los funcionarios de inteligencia sobre los fenómenos aéreos que han resplandecido en el cielo durante los últimos años, esos objetos misteriosos observados y registrados por los pilotos de la Armada.

Tras leer el reportaje de The New York Times sobre lo que dirá el informe, Luis Elizondo, quien solía dirigir el programa secreto del Pentágono relacionado con los ovnis, tuiteó: “Si el reportaje de The New York Times es veraz, los objetos que están observando los pilotos de todo el mundo están mucho más avanzados que cualquier tecnología terrestre que conozcan nuestros servicios de inteligencia”.

Tal vez no debería sorprendernos que un gobierno que no logró prepararse bien para evitar que una muchedumbre primitiva atacara la sede del Congreso el 6 de enero no pueda descifrar una serie de encuentros cercanos.

¿Será posible que no seamos el centro del universo? Es seguro que la verdad, si es que la hay, no esté en ese informe.

Como escribieron Julian Barnes y Helene Cooper en el Times, los funcionarios de inteligencia afirman que no han encontrado pruebas de que los avistamientos misteriosos sean naves espaciales alienígenas. Pero tampoco han hallado evidencias de que no lo sean.

“Los funcionarios afirmaron que el informe establece que la gran mayoría de los más de 120 incidentes durante las últimas dos décadas no procedieron de ningún ejército estadounidense ni de ninguna otra tecnología avanzada de Estados Unidos”, de acuerdo con el Times. “Esa resolución, al parecer, podría eliminar la posibilidad de que los pilotos de la Armada que informaron haber visto naves aéreas enigmáticas quizás hayan encontrado programas que el gobierno pretendía mantener en secreto”.

A los funcionarios de inteligencia y del ejército les preocupaba que China o Rusia estuvieran participando en maniobras hipersónicas.

Además, puesto que ya antes Estados Unidos ha mentido sobre la tecnología indetectable, no podemos descartar la posibilidad de que nuestro gobierno esté jugando con nosotros.

Según el Times, los pilotos de la Armada que vieron las naves aéreas estaban atemorizados e informaron que “los objetos no tenían un motor visible ni columnas de escape infrarrojas, pero que podían alcanzar una altura de 9100 metros y velocidades hipersónicas”.

Ryan Graves, un piloto de Boeing F/A-18 Super Hornet, le dijo al Times que “estas cosas podían estar ahí todo el día” a una velocidad tan alta que “12 horas en el aire significan 11 horas más de lo que esperaríamos”.

¿A qué punto hemos llegado que lo único en lo que todos podemos estar de acuerdo en Washington es en algo que solía ser la definición de demencia?

A diferencia de Jimmy Carter, quien, en 1969, afirmó haber visto un ovni en Georgia, los expresidentes Obama y Trump no tienen ninguna experiencia de primera mano. No obstante, están abiertos a esa posibilidad.

“Toda mi política se basa en el hecho de que somos organismos diminutos en un puntito que flota en medio del espacio”, le dijo el hombre bautizado como Spock a Ezra Klein.

En fechas recientes, Trump le dijo esto a Dan Bongino: “Yo no creo tanto, pero algunas personas sí. Así que no quiero perjudicar sus sueños ni sus temores”. Tierra llamando a Donald: después de cinco años de avivar temores y perjudicar sueños, ya es un poco tarde.

Algunas personas sostienen que, si hubiera alienígenas, tendrían la tecnología para llamar a nuestros aviones sin ser detectados.

Un usuario de Reddit, SentientHotdogWater, no está de acuerdo: “Si voláramos drones sobre un santuario de vida silvestre para observar a los monos, no nos identificaríamos ante ellos, pero al mismo tiempo, en realidad no nos preocuparía demasiado que los monos vieran alguno de los drones”.

En las películas de ciencia ficción, casi siempre a los alienígenas les interesan tres cosas: quieren aparearse con nosotros, comernos o advertirnos. En “Especies” y “Hey, ¿dónde está mi auto?”, los extraterrestres adoptan la apariencia de una mujer fatal.

En el episodio “Servir al hombre” de la clásica serie “La dimensión desconocida”, los alienígenas que declaran la paz les regalan a los funcionarios un libro muy grande llamado “Servir al hombre”. Pero luego resulta que, después de que organizan un vuelo para viajar a su planeta, “Servir al hombre” es en realidad un recetario.

En “El día que la Tierra se detuvo”, el extraterrestre les da a los terrícolas un ultimátum: terminen con su belicosidad o “La Tierra será reducida a cenizas”.

Si cada vez están más cerca de aterrizar, solo podemos especular lo que los alienígenas desean de nosotros.

Quizá quieren saber por qué, al parecer, Joe Manchin y Kyrsten Sinema tienen tanto poder sin merecerlo. O tal vez les preocupa oír que Trump vaya a ir de nuevo al Despacho Oval en agosto.

Corroboré con uno de nuestros verdaderos expertos vivos, David Duchovny de “Los expedientes secretos X”, para ver cómo se desarrollaría. “Yo no sé nada ;)”, me contestó por correo electrónico con un guiño.

Si los alienígenas nos están observando y aún no nos han exterminado, tal vez estén dispuestos a descender para ayudarnos.

Yo les digo: Extraterrestres, manifiéstense. ¡Teletranspórtense! ¡Es momento de servir al hombre!