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Opinion El Paso

Este Día del Trabajo, hay que agradecerles a los inmigrantes

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Ruben Navarrette Jr. / The Washington Post

domingo, 03 septiembre 2023 | 06:00

San Diego— Los estadounidenses tienen que dejar de quejarse de los inmigrantes y decirles “gracias”.

El Día del Trabajo es un momento perfecto para rendirles homenaje.

Gracias por haber escogido Estados Unidos como el escenario para su siguiente acto. Sabemos que ustedes tenían opciones, incluyendo quedarse a trabajar en su país de origen. Nos sentimos honrados de que hayan decidido comenzar una nueva vida en esta famosa tierra de las segundas oportunidades.

Gracias por hacer, sin quejarse, el trabajo sucio y peligroso que muchos nativos de este país no quieren hacer –desde pizcar aguacates arriba de una escalera de 12 pies de largo hasta techar una casa bajo un calor de 100 grados, lavar ventanas en los rascacielos y sacarles la carne a los cangrejos.

Gracias por ser los “trabajadores esenciales” que les enseñaron a los nativos de este país una o dos cosas, como el honor por el trabajo y la importancia de tener un empleo, aun si no es acorde a la misión de vida que tenemos.

Y mayormente por salvar el Día del Trabajo.

Esta festividad  fue establecida por el Congreso en 1894 para honrar al trabajador estadounidense, aunque su relevancia está en duda. ¿Por qué reservar un día de cada año para honrar el trabajo cuando cada vez hay menos y menos trabajadores?

A medida que más personas abandonan la fuerza laboral, la idea de un trabajo constante parece anticuada. En 20 años, los hijos de nuestros hijos van a decirnos “Abuelo cuéntanos acerca de lo que ustedes llamaban trabajo”.

En medio de la pandemia del coronavirus, millones de estadounidenses, muchos de ellos conscientes de su mortalidad y convencidos de que merecían más de la vida –abandonaron la fuerza laboral.

En el 2022, de acuerdo a la información federal sobre empleo, más de 50 millones de personas en Estados Unidos renunciaron a su empleo. Eso superó el 2021, cuando 47.8 millones de personas dejaron sus trabajos e iniciaron la “Gran Renuncia”.

Algunas de esas personas se fueron para encontrar mejores oportunidades, tomando en cuenta que muchos empleadores aumentaron más rápido el salario mínimo que en décadas. Pero muchos quisieron salirse de esa rueda para hamsters.

Aunque muchos empleados que tenían 20 o 30 años y que no se fueron “están renunciando silenciosamente”, dándoles a sus empleadores la suficiente productividad para demostrar que siguen despiertos en sus cubículos.

Ya pasaron esos días en que se dejaba el corazón y el alma en la empresa que podía darnos un reloj de oro tan fácilmente como una papeleta rosa. Mientras los de la generación de los años 1950 trabajaban tiempo extra, la Generación Z –que incluye a los que tienen 18 a 26 años, parece que han desechado la idea de trabajar.

Además, una cosa queda clara: en Estados Unidos, el concepto de trabajo es un asunto triste. Aunque existe un lado positivo: los inmigrantes.

Para los inmigrantes latinos, que representan el 44 por ciento de la población extranjera de Estados Unidos, el trabajo es sagrado. Es parte de la Santísima Trinidad de la mayoría de las cosas importantes en la vida, junto con la familia y comunidad.

El número de trabajadores nacidos en el extranjero que se encuentran en Estados Unidos aumentó el año pasado a 29.8 millones, un incremento respecto a los 27.9 millones del 2021. Es un crecimiento del 6 por ciento. Por el contrario, el número de trabajadores nativos pasó de 133.2 millones a 134.5 millones. Un crecimiento del 1 por ciento.

Como integrante de la Generación X, estoy dividido en el tema del trabajo. Por otra parte, soy un buen empleado porque mis padres y abuelos me dieron un buen ejemplo. Trabajo siete días a la semana en varios empleos.

Pero también hablo fluidamente el idioma nacional: el privilegio. Cuando estoy en el mercado laboral, deseo trabajar el mínimo de horas y obtener una máxima compensación.

Mi abuelo, que era mexicano e inmigró legalmente a EU procedente de Chihuahua cuando era niño hace más de 100 años –le llamaría herejía. Estaba agradecido por tener trabajo, aun cuando era pizcar fruta durante el verano sofocante en la parte central de California.

Se sentía bendecido de poder pagar la hipoteca y poner la comida en la mesa para su familia.

Como un estadounidense que tiene una autoimagen saludable, creo que mis empleadores deberían estar agradecidos de que trabaje para ellos. Espero poder faltar cuando estoy enfermo y disfrutar cuatro semanas de vacaciones cada año. 

Mi abuelo sólo tenía una pregunta para sus jefes “¿Qué tanto trabajo puede darme?

Así que, este Día del Trabajo, disfruten de la parrillada, el juego de pelota en la playa. Actualmente en Estados Unidos, el descanso es el rey y eso no me preocupa. El trabajo que se necesita hacer se hará, gracias a los inmigrantes.

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