Opinion El Paso

Este Año Nuevo es diferente

Mis mejores deseos para un año nuevo bueno y dulce

Rabino Levi Greenberg / Chabad Lubavitch of El Paso

domingo, 13 septiembre 2020 | 06:00

Algunas veces me preguntan por qué las fiestas judías no tienen una fecha fija en el calendario gregoriano. Janucá puede caer en cualquier punto alrededor de diciembre –de manera notable, comenzó el Día de Acción de Gracias algunos años atrás– y la Pascua Judía te tiene adivinando desde finales de marzo y todo abril.

El calendario judío incorpora los ciclos lunar y solar, lo cual explica la razón por la cual los festivales ocurren cada año siempre en diferentes fechas del calendario gregoriano. Fue adoptado por primera vez durante el éxodo de Egipto, 3 mil 332 años atrás, pero el número de años en el Calendario Judío es la sumatoria acumulada desde la Creación, hace 5 mil 781 años.

El libro de Génesis señala que Adán fue creado en el sexto día de la Creación y, de acuerdo con la tradición judía, el aniversario de ese evento se conmemora en la fiesta de Rosh Hashaná: el año nuevo judío.

En la noche del viernes 18 de septiembre, judíos de todo el mundo celebrarán el año nuevo con oraciones, contemplación, comidas festivas y alimentos tradicionales. El elemento central de los dos días de la fiesta de Rosh Hashaná es el sonido del shofar –cuerno de carnero–, que representa un símbolo de nuestra sumisión al Creador, nuestra celebración de la vida hasta el presente y nuestra súplica para un año nuevo bueno y dulce.

Estos últimos seis meses han sido tumultuosos y perturbadores de muchas maneras y, mientras nos preparamos para el año nuevo, nuestro deseo de salud, estabilidad y paz se vuelve más intenso de lo que habíamos experimentado por varias generaciones. Encuentro irónico y oportuno que una parte central de nuestra experiencia global del Covid se refleja en las circunstancias únicas de Rosh Hashaná este año.

En tiempos anteriores al Covid, saludarse de mano era considerado una muestra básica de etiqueta social. Extender tu mano en un saludo era aceptado universalmente como una primera muestra de amistad y cooperación. Ahora ha desaparecido prácticamente con el propósito de preservar nuestra salud y ayudar a detener la pandemia.

Tocar el shofar en los dos días de Rosh Hashaná es la observancia esencial del festival, pero este año, debido a que caerá en sábado y domingo, el shofar no sonará el sábado debido a las restricciones del Shabbat, el día del reposo judío. Esto resulta más extraordinario ante el hecho de que la filosofía y el misticismo judíos exaltan la necesidad crucial de hacer sonar el shofar cada día de Rosh Hashaná y a la vez, con tal de preservar la santidad del Shabbat, nos abstenemos de tocarlo el primer día.

Esto nos deja sólo un día de Rosh Hashaná para observar tan importante ritual, por lo cual exhorto a todos los judíos de El Paso para que hagan el esfuerzo de escuchar el sonido del shofar en persona en algún momento del domingo 20 de septiembre.

Más que ser  una aspiradora de energía positiva,  la ausencia del sonido del shofar en el primer día del año representa reconocer la energía altamente superior que representa el Shabbat. Algunas veces el abstenernos de ciertos actos es una ventana a oportunidades más grandes y más nobles, de la misma manera que las molestas medidas para frenar el Covid, en vez de crear un vacío de interacción social, han traído consigo oportunidades para muchos de fortalecer las relaciones familiares y comunitarias.

El Shabbat es un día de serenidad y tranquilidad. Al dar la bienvenida al nuevo año en el Shabbat, rezo para que la serenidad permee cada detalle del nuevo año y que todos experimentemos un año de renovada fuerza y mucho crecimiento.

Usted puede introducir la experiencia del Shabbat en su vida diaria al reservar un tiempo al principio del año para reflexionar de manera callada en algo que considere significativo en su vida. Dedique una alcancía en su hogar u oficina para dar caridad cada día a los pobres o una causa u organización que valga la pena. Estas rutinas matutinas marcan el tono para un día lleno de propósito, claridad y gozo.

Mis mejores deseos para un año nuevo bueno y dulce.