Opinion El Paso

Eliminación de tiendas minoristas 2020, un problema permanente

Julio y agosto trajo una serie de quiebras: Lucky Brand, Brooks Brothers y la empresa matriz de Ann Taylor, se acogieron a la bancarrota

Sarah Halzack / Bloomberg Opinion

sábado, 26 diciembre 2020 | 06:00

Nueva York— Ha sido un año difícil para todo tipo de negocios. Para las tiendas de ropa, el 2020 ha sido extraordinariamente desalentador.

Por supuesto que los cierres durante la primavera cobraron una increíble factura. Sin embargo, aun en el mes de junio, las tiendas de venta al detalle no esenciales empezaron a reabrir sus puertas y en algunos casos, reportaron señales de que los clientes presenciales habían regresado, pero lo peor no había terminado para las cadenas de moda. De hecho, apenas y estaba empezando.

Julio y agosto trajo una serie de quiebras: Lucky Brand, Brooks Brothers y la empresa matriz de Ann Taylor, se acogieron a la bancarrota, al igual que la empresa matriz de New York & Co’s, y la famosa tienda departamental Lord & Taylor, aunque eso pronto dio como resultado que las dos cadenas se fueran a la liquidación.  Pero el problema continuó:  Francesca’s, una cadena de 558 tiendas para ropa, se acogió a la bancarrota en este mes.

Las 10 empresas más grandes de Estados Unidos que se dedican a la venta de ropa o tiendas departamentales, en conjunto perdieron 38 billones de dólares de ingresos en este año, un hueco que representa el 23 por ciento de sus ventas totales del 2019, de acuerdo a las estimaciones compiladas por Bloomberg.

Las cifras del Departamento de Comercio muestran que las ventas de las tiendas de ropa en el mes de noviembre se desplomaron en un 28.5 por ciento respecto al año anterior, siendo el peor descenso en cualquier segmento de ventas al detalle, incluyendo los restaurantes.

Aunque los consumidores no van a estar en casa vestidos con pantaloneras todo el tiempo. Cuando Estados Unidos pueda detener el distanciamiento social, la demanda de ropa se va a incrementar. Aunque los efectos de este dañino año tendrán una prolongada duración.

Los centros comerciales de la vieja escuela y las tiendas de ropa al detalle son altamente dependientes una de otra, y cada una siente las penurias de la otra. Los productos ofrecidos en las tiendas de ropa no han tenido una alta demanda en medio de este período en que nos hemos quedado en casa, que ha afectado a los clientes de esos centros comerciales.  Aunque el formato cerrado de los centros comerciales no representa un atractivo de seguridad en medio de la pandemia, que sí tiene el comercio en línea o los centros comerciales al aire libre, que han mantenido el interés de un grupo de personas que está dispuesto a detenerse y escoger los productos.

El resultado es un ecosistema de compras que se está convirtiendo en más frágil después de años de sufrir una erosión en medio del incremento de las compras en línea.  En un solo día del mes de noviembre, dos inversionistas inmobiliarios importantes que son dueños de centros comerciales, Pennsylvania Real Estate Investment Trust y CBL & Associates Properties Inc., se acogieron a las leyes de bancarrota.

Ellos tuvieron problemas después que arrendadores como JC Penney Co., se acogieron a la protección contra sus acreedores y cerraron sus tiendas.  Mientras que otros operadores de centros comerciales más lujosos tienen algunas ventajas para soportar la pandemia, aunque siguen enfrentando desafíos significativos.

De acuerdo a un reciente reporte de S&P Global Intelligence, otros dueños de centros comerciales han experimentado un descenso similar de clientes, en algunos casos hasta peor, que los que cayeron en bancarrota. También ellos tienen una desfavorable proporción respecto al total de arrendatarios en bancarrota:

Las cadenas al detalle que están en centros comerciales y han sobrevivido podrían apropiarse de una parte del mercado, ya que tienen una postura más fuerte en las negociaciones de las rentas con los dueños. Dicho eso, es indeseable ser un arrendatario en un lugar que está lleno de tiendas vacías y con más problemas en camino.

Jay Sole, analista de tiendas al detalle de UBS, quien hizo una investigación en el mes de diciembre, hizo notar que las pésimas ventas navideñas podrían dar lugar a una oleada de cierres y liquidaciones de tiendas entre los vendedores de ropa y accesorios en el primer trimestre del 2021.

Aun para las tiendas al detalle de ropa que lograron sobrevivir lo peor de la crisis de salud pública, me preocupa que algunas sigan teniendo problemas debido a las maneras en que los consumidores estadounidenses se han frenado a sí mismos durante la pandemia.

Por ejemplo, Target Corp., registró un incremento del 10 por ciento en las ventas comparables con el año anterior en su negocio de ropa en el trimestre más reciente. Eso ciertamente representa que esta gigante de las tiendas departamentales se apoderó de una parte del mercado de tiendas como Macy’s y Kohl’s Corp mientras los clientes se enfocan en hacer compras en una sola parada para reducir la potencial exposición  al coronavirus.  Sospecho que algunas personas que empezaron a comprar ropa en Target, que tiene una alineación confiable de marcas privadas, no van a regresar a sus antiguos lugares preferidos.

Aunque la distribución de una vacuna promete traer cierta normalidad, yo pronostico que algunas cadenas seguirán sufriendo debido a que las necesidades de tener un guardarropa que tienen muchos compradores ha cambiado permanentemente. La demanda de vestidos de fiesta, pantalones de piel y caftanes de playa regresarán tan pronto como los bailes de graduación, primeras citas amorosas y las vacaciones lo hagan.

Sin embargo, el vestuario para oficina es probable que no regrese. El trabajar desde casa será una práctica más generalizada entre los oficinistas, reduciendo la demanda para ese tipo de ropa.

Ese cambio será claramente doloroso para una cadena como Banana Republic, que tuvo una caída de un 30 por ciento en comparación con las ventas del trimestre más reciente. The Gap Inc, que es una cadena que está cambiando su inventario hacia sudaderas y pantaloneras, aunque será difícil que pueda competir con empresas parecidas como Nike Inc o Lululemon Athletica Inc, que gozan de años de lealtad a la marca construida con sus categorías.

Cuando uno mire hacia atrás a sus opciones de vestimenta para el 2020, probablemente recordaremos que fue el Año de las Pantaloneras. Cuando la industria de ventas al detalle mire hacia atrás a este momento, van a ver un punto de inflexión para el sector de la ropa, un año en que el destino desafortunado para las cadenas con problemas y los centros comerciales quedó sellado, aun cuando de hecho no haya sido el año en que se desplomaron.