Opinion El Paso

El presupuesto de Biden muestra por qué sigue siendo un presidente popular

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Paul Waldman / The Washington Post

sábado, 29 mayo 2021 | 06:00

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“El presupuesto es un documento moral”, como dice un antiguo adagio. Cada decisión que toma el Gobierno federal para gastar dinero y recortar dinero involucra decisiones acerca de lo que importa y por qué debemos tomar un camino en lugar de otro, y cuánto valemos como sociedad.

Qué deberíamos tener en mente ahora que la Casa Blanca del presidente Biden va a dar a conocer el primer presupuesto de su presidencia. Éste es un resumen que hizo The New York Times de lo que contiene:

“Los niveles de gravámenes y gasto en los planes de Biden podrían expandir la huella fiscal federal a niveles raramente vistos en la era de la post-guerra para financiar inversiones que su administración dice que son cruciales para mantener competitivo a Estados Unidos.

Eso incluye recursos para carreteras, tuberías de agua, internet de banda ancha, estaciones para cargar vehículos eléctricos y una investigación avanzada sobre manufactura. También considera el financiamiento para la atención infantil asequible, un programa universal para pre-kinder y el pago a nivel nacional de permisos para ausencias laborales. El gasto para la defensa nacional también aumentaría, aunque podría descender como parte de la economía”.

En la cuestión de la defensa nacional, yo haría notar que en este año vamos a gastar más que tres cuartas partes de un trillón de dólares en el Ejército, es tanto que el Pentágono ni siquiera podría darle seguimiento a dónde se destinará el dinero. Aunque eso no impedirá que los republicanos se quejen de que sin ese enorme incremento en el gasto militar, vamos a ser terriblemente vulnerables ante una invasión extranjera.

Sin embargo, mayormente, la oposición quedará espantada con el presupuesto de Biden, no debido a que no gastará lo suficiente en cosas que a ellos les gusta, sino porque podría gastar demasiado en cosas que les disgustan. Lo cual podría ser cierto.

El presupuesto del presidente es realmente para dar un espectáculo. El Congreso redacta el presupuesto real y aunque toma en consideración los deseos del presidente y lo negocia con la Casa Blanca, la gente del Capitolio es la que realmente decide.

Sin embargo, el hecho de que el presupuesto del presidente es algo como una lista de deseos lo convierte en algo útil. Nos dice qué haría su partido no estuviera restringido por la política o no tuviera que pasar por las complejidades de aprobar una propuesta en el Congreso.

Lo vimos durante la más reciente administración republicana, ya que cada año la Casa Blanca del presidente Donald Trump daba a conocer una versión presupuestaria después de hacerle muchos recortes. La Seguridad Social, el Medicare, Medicaid, la ayuda para vivienda, los vales para comida, la protección ambiental –todo eso hubiera sido recortado al máximo si lo hubiera presentado como él quería.

Probablemente, Trump no podría haberle dicho lo que tenía en sus presupuestos si su vida dependiera de ello. Aunque reflejó el consenso republicano sobre lo que harían si pudieran.

Crucialmente, fue la política más que nada lo que los frenó. Aun cuando tuvieron el control completo del Congreso durante los primeros dos años de la presidencia de Trump, ellos no recortaron la Seguridad Social ni el Medicare y trataron de socavar el Medicaid sólo de manera marginal. Aunque los presupuestos de Trump propusieron revertir la expansión del Medicaid en el Decreto de Atención Asequible, después de su dramática falla para anular el ACA en el 2017, nunca volvieron a intentarlo nuevamente.

En otras palabras, los mismos republicanos tenían mucho miedo a un fracaso político si lograban que muchos de sus propios deseos se convirtieran en realidad. Así que no lo intentaron realmente. No puede decirse lo mismo del presupuesto de Biden, sus temas importantes provienen de las dos fases de su plan de infraestructura, una parte para la infraestructura física como educación, cuidado infantil, etc.

Esa legislación podría caer –aunque mucho depende de si el senador demócrata Joe Manchin III de West Virginia, permite que se apruebe– aunque el Partido Demócrata no tiene miedo de lo que podría sucederles en la próxima elección si llega a ser aprobado.

Siendo justos, el presupuesto de Biden menciona algunos objetivos en los que no tienen ninguna prisa para avanzar, incluyendo disminuir la edad de elegibilidad para el Medicare y crear una opción pública. No le colocó un precio a eso, que es la manera de decirle a la base del partido, “sigo queriendo hacer eso, pero no en este momento”.

Sin embargo, el presupuesto de Biden es un reflejo muy claro de lo que le ha dado la saludable popularidad de la que disfruta, aunque no es una popularidad abrumadora. Eso nos dice que necesitamos un sistema mucho más vigoroso de apoyo social para los trabajadores, padres de familia, niños y adultos mayores. También dice que tenemos que hacer inversiones en este momento para permitir que la economía siga creciendo y se convierta en más equitativa.

De igual manera dice que en el corto y mediano plazo, los déficits realmente no importan. Es algo que ambos partidos creen: a juzgar por su comportamiento, los demócratas y republicanos están de acuerdo en que está bien incrementar el déficit, siempre y cuando se gaste el dinero en algo que valga la pena. 

La diferencia es lo que ellos consideran que vale la pena: los republicanos incrementan el déficit para financiar recortes fiscales para los ricos y las corporaciones y las guerras ocasionales, mientras que los demócratas aumentan el déficit para el gasto social.

En el panorama general, los demócratas tienen una agenda mucho más popular: no hay nada en la lista de deseos de Biden que alguien de su partido quiera ocultar. El lograr que se promulgue es la parte difícil.