Opinion El Paso

El plan irreal de ‘los 3 amigos’

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Jorge Ramos / Periodista

domingo, 21 noviembre 2021 | 06:00

Washington— Detrás de las promesas, las sonrisas, los anuncios y las buenas intenciones de los llamados “tres amigos” –los presidentes Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau– hay una terrible realidad: su plan para detener y disuadir la migración desde Centroamérica hacia Estados Unidos no funciona. Ni funcionará.

Empecemos con lo bueno. La primera reunión de los líderes norteamericanos en cinco años fue, en sí misma, un éxito. Indica que lo peor de la pandemia quedó atrás, que los tres países se llevan bien y que hay muchas cosas que pueden hacer juntos. Pero el tema central de la relación entre Estados Unidos y México –la migración de indocumentados– no tiene solución a corto plazo.

Esta es la verdad: hay más inmigrantes que nunca cruzando ilegalmente hacia Estados Unidos y habrá muchos más.

Las cifras oficiales del 2021 son exorbitantes. En este año fiscal fueron detenidas un millón 662 mil 167 personas entrando sin documentos a Estados Unidos, según la Patrulla Fronteriza. Esta cifra es superior a cualquier otro año del que se tenga registro. Son muchísimos más migrantes, por ejemplo, que los 405 mil que entraron en el 2020.

¿Qué ha cambiado? Donald Trump y la pandemia.

El principio básico de la migración es que siempre hay algo que te expulsa de tu país y algo que te atrae de otro. Es lo que en inglés le llaman “push and pull factors”. Y actualmente el “pull factor”, lo que atrae de Estados Unidos a los inmigrantes, es muy fuerte.

Por principio, el antiinmigrante Donald Trump ya no es Presidente. Y eso ha enviado el mensaje al sur de la frontera de que la era de la crueldad contra los extranjeros en Estados Unidos ha terminado. El nuevo presidente, Joe Biden, no es Trump. Los inmigrantes lo saben. Y el río que separa a México y Estados Unidos no es tan grande ni tan bravo.

A pesar de que miles han sido deportados o regresados a México (por cuestiones de sanidad con el llamado Título 42 y por el programa “Quédate en México”), niños solos y familias con menores de edad suelen quedarse en Estados Unidos.

Trump ya no está y la pandemia se está controlando. Esto último ha generado en el país un vigoroso crecimiento económico con millones de trabajos disponibles, particularmente en el sector de servicios, agricultura y construcción. Y esas son áreas que ocupan a muchos recién llegados. Centroamericanos y mexicanos que ganaban cinco dólares al día o menos, pueden conseguir lo mismo en Estados Unidos en media hora.

Biden prometió como candidato presidencial invertir 4 mil millones de dólares en la región centroamericana. Y López Obrador ha promovido con energía su programa “Sembrando Vida”. Ambos esfuerzos –que se unirán en el proyecto Sembrando Oportunidades– tienen como propósito atacar las causas y el origen de la migración. El problema es que se trata de programas a largo plazo y cuya efectividad es cuestionable. El mismo Biden, como vicepresidente, solicitó mil millones de dólares al Congreso para Centroamérica en el 2015. Hoy está claro que eso no pudo evitar la nueva ola de migraciones al norte.

Mientras todo esto ocurre, el “push factor” sigue expulsando a miles de centroamericanos de sus países debido a la pobreza, las pandillas, el crimen y el cambio climático. ¿Cómo condenar a una familia que viaja a pie hacia Estados Unidos y que quiere vacunarse, darles universidad a sus hijos y evitar que acaben en manos de las pandillas? Además, ¿a quién van a darle el dinero cuando Nicaragua, El Salvador y Honduras se alejan de la esfera de influencia de Estados Unidos?

Por todo lo anterior, el plan de los amigos –Biden y AMLO– no va a bajar significativamente la cantidad de inmigrantes cruzando territorio mexicano para llegar a Estados Unidos. En lugar de rechazarlos, reprimirlos y culparlos por colaborar con los coyotes, hay que cuidarlos y prepararse para recibirlos. Este es un momento en que Estados Unidos necesita muchos inmigrantes.

Pero eso no es lo que yo escuché aquí en Washington. Oí discursos muy bonitos y planes grandiosos. Al tiempo que dos caravanas llenas de niños, y miles de inmigrantes por su cuenta, se preparan para cruzar el río o el desierto. Su argumento está cargado de lógica: si más de un millón lo hizo este año, ¿por qué yo no?

@jorgeramosnews

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