Opinion El Paso

El país de los 100 mil muertos

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Jorge Ramos / Periodista

domingo, 14 noviembre 2021 | 06:00

Miami— El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quiere ayudar a los más pobres del mundo. Esta semana hizo una atrevida y generosa propuesta en Naciones Unidas en Nueva York. Pero el Presidente quiere cambiar el mundo cuando no puede con el principal problema en su propio país. En México llegamos a los 100 mil asesinatos en sus casi tres años de gobierno.

El recibimiento que tuvo López Obrador en la ciudad de Nueva York fue casi de película. Cientos de inmigrantes mexicanos le aplaudieron y le llevaron mariachis mientras él caminaba por la calle frente a su hotel, alzando las manos y simulando un abrazo a la distancia. Y esta semana –cuando le tocó a México la presidencia rotativa en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas– AMLO aprovechó para proponer un plan de ayuda mundial a los más necesitados.

Su plan de “fraternidad y bienestar” tiene como objetivo darles una “vida digna” a los millones en el planeta que sobreviven con menos de dos dólares diarios. Y quiere financiar este fondo con una “contribución voluntaria anual del 4 por ciento de sus fortunas a las mil personas más ricas del planeta”.

Buena idea. Pero eso nunca va a pasar. Es prácticamente imposible hacer esas listas de las personas más ricas, nadie ha ofrecido regalar su dinero a la ONU y ningún país está dispuesto a donar parte de su presupuesto sólo porque se lo pidió López Obrador.

Son las mismas buenas intenciones que escuchamos en su estrategia –“abrazos, no balazos”– contra la violencia en México. O su desinformada y peligrosa sugerencia a los mexicanos al principio de la pandemia, en marzo del 2020, cuando dijo: “Hay que abrazarse; no pasa nada”.

Sí pasa. Y mucho.

A pesar de los malabares lingüísticos del Gobierno mexicano y de sus estadísticas parciales, México –el décimo país en población– es el cuarto del mundo con más muertos debido al Covid-19. En este país han muerto más de 290 mil personas por el coronavirus. Y muchas de esas muertes podrían haberse evitado con mejor información y más preparación.

Pregunta al aire. ¿Por qué López Obrador sí usó un cubrebocas cuando llegó al pleno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y no lo usa en muchos eventos públicos en lugares cerrados en México?

Las palabras de AMLO no son mágicas. Pero cuando él habla a veces da la impresión de que cree que sus palabras, sólo por pronunciarlas, se van a convertir en realidad. Y ese “wishful thinking”, como le llaman en inglés, ha ocurrido tanto con la pandemia como con la violencia en el país.

En estos días México ha sobrepasado la marca de los 100 mil asesinatos. Y eso que todavía no llegamos a los tres años de gobierno de López Obrador. Hasta septiembre, según cifras oficiales, el número de homicidios dolosos había alcanzado los 97 mil532. Y en algún momento en octubre o a principios de noviembre llegamos por encima de los 100 mil. Están a punto de salir los números del Sistema Nacional de Seguridad Pública que van a corroborar esta tragedia.

Pero el Presidente no quiere escuchar. Está aferrado a una estrategia fallida. En México asesinan, en promedio, a 95 personas diariamente. El sexenio de AMLO está a punto de convertirse en el más violento en la historia moderna de México. De seguir así, ¿cuántos muertos vamos a tener en el 2024?

AMLO no ha sido un presidente efectivo. Le cuesta mucho aterrizar sus conceptos. Se le escapan las soluciones concretas. Es ambicioso y hasta grandioso al proponer utopías –ahí está el sueño de la Cuarta Transformación– pero se atora en la ejecución.

Y como la naturaleza histórica de la presidencia mexicana es aislar al primer mandatario, encerrarlo en una burbuja y no decirle las cosas que no quiere oír, López Obrador está cada vez más alejado de la realidad y de los mexicanos que tanto quiere proteger. Sus largos discursos y ataques en las mañaneras –a feministas, periodistas, empresarios, opositores y a cualquiera que piense distinto– prueban esta desconexión con el resto del país.

Es muy loable que AMLO quiera ayudar a los más pobres del planeta. Su discurso en Naciones Unidas está plagado de buenas intenciones. Pero es muy difícil creer que podrá lograr algo a nivel global cuando recordamos que es el Presidente del país de los 100 mil muertos en tres años.

@jorgeramosnews

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