Opinion El Paso

¿El FBI está preparado para luchar contra el terrorismo doméstico?

Necesitamos preguntarnos si los oficiales están usando todas las herramientas legales que tienen disponibles

Chuck Rosenberg / The Washington Post

jueves, 08 abril 2021 | 06:00

Washington— Hace tres meses, manifestantes irrumpieron en el Capitolio buscando anular violentamente los resultados de una elección presidencial válida. No todos los manifestantes eran terroristas domésticos, aunque los que sí lo eran estaban mezclados entre la muchedumbre.  Los malvados extremistas han levantado los puños y las antorchas en varias partes, incluyendo en Charlottesville, Va., en el 2017.

El terrorismo doméstico es una grave amenaza para la seguridad nacional en Estados Unidos.

Debido a que el FBI y el Departamento de Justicia son los responsables de protegernos de esa amenaza, necesitamos preguntarnos si los oficiales están usando todas las herramientas legales que tienen disponibles, si el FBI está adecuadamente preparado para esa amenaza y si la cultura del FBI ayuda o frena ese esfuerzo. Un ejemplo histórico es muy revelador.

Antes del 11 de septiembre, oficiales de inteligencia del FBI, especialmente en casos de contra-terrorismo, no compartieron totalmente la información que surgió de sus investigaciones con sus colegas que investigaban casos criminales debido a una “pared” que existe entre sus operativos.

Los orígenes de esa “pared” son nebulosos, aunque impidió que se compartiera la información dentro del FBI y entre la comunidad de inteligencia y el Departamento de Justicia.  Esa obstrucción se encuentra enraizada en las políticas y la ley, aunque fue algo más que eso.  Fue reforzada por el hábito burocrático, la agitación y confusión dentro del Departamento de Justicia, y provocó que el FBI fuera menos efectivo.También reveló una terca inhabilidad para corregir esa fallida estructura. Actualmente esa “pared” ya desapareció.  Pero ¿existen otras barreras?

El FBI es enorme y complejo y es una misión difícil, el contraterrorismo, contra-inteligencia, ciberdelitos, crímenes violentos y corrupción pública, para los principiantes. El flujo de amenazas es rápido y fuerte y es desafiante navegar por entre muchas corrientes.Como lo declaró recientemente el director del FBI Christopher Wray, el FBI tiene 2 mil investigaciones abiertas de terrorismo doméstico, el doble que hace cuatro años.

El Buró es una buena agencia, pero su cultura no es tan buena ni mala. Está llena de profesionales diligentes y talentosos, encabezados por un director detallista. A esas personas les importa profundamente protegernos de todo tipo de amenazas y han tenido un éxito abrumador en ello.  Ésa es la buena parte de la cultura.

Sin embargo, los factores que han contribuido a esa pared, los hábitos, agitación y confusión, siguen existiendo en una organización grande.  Y si eso se manifiesta en una enloquecedora e ingenua mentalidad de “ya la hicimos” o la inhabilidad de ver sus propias limitaciones, ésa es la parte mala de esa cultura.

Después del motín del 6 de enero, Wray proclamó que un “reporte de información sobre la situación” que se produjo en la oficina de campo del FBI en Norfolk  advertía de una posible “violencia” y que se la trasmitieron a la policía del Capitolio el 5 de enero, un día antes del motín.  El FBI también lo publicó en “un portal en la web de las autoridades” e informó a sus compañeros. El FBI sugiere que eso es compartir la inteligencia de una buena manera y a tiempo.

Pero yo no estoy de acuerdo con eso.

Si saliera humo de la casa de mi vecino, yo tocaría a su puerta y llamaría al 911. Y estaría adecuadamente preocupado si hubiera enviado por correo electrónico “el reporte de información sobre la situación” y hubiera publicado mi preocupación en un blog del vecindario. Si yo no hiciera eso, su casa quedaría reducida a cenizas. Las cosas urgentes requieren que se hagan con urgencia.

La urgencia del ataque del 6 de enero era obvia el 6 de enero. ¿Fue obvia antes para un FBI que tiene miles de casos, pistas y amenazas? Si lo fuera, uno esperaría una advertencia directa, alguien que fuera a tocarnos la puerta.

Tal vez, el FBI fue institucionalmente “afortunado” debido a que el reporte de Norfolk fue transmitido a la policía del Capitolio un día antes del motín. Si eso hubiera sido el juego musical de las sillas, el FBI estaba sentado cuando la música se detuvo y ganó. La policía del Capitolio estaba de pie y perdió.

Independientemente del alcance y duración de las investigaciones del FBI, los lineamientos internos están atascados y son confusos. Los agentes especiales del FBI debe entender los límites, y la distinción que existe, entre una “evaluación” y una “investigación declarada” y la diferencia entre “preliminar” contra una investigación declarada “completa”.Diferentes métodos de investigación son utilizados en cada categoría.  En las evaluaciones, por ejemplo, “se requiere un propósito autorizado pero ninguna declaración factual en particular”, ¿Si entienden eso?

Así que, un agente especial del FBI necesitan un “propósito autorizado” para evaluar algo en las redes sociales que uno, sentado en la mesa de la cocina, puede revisar libremente en su laptop.¿Estamos utilizando el adecuado equilibrio de la Primera Enmienda en todo esto?  ¿Los lineamientos de investigación del FBI son muy laxos o muy restringidos?  Aun cuando el equilibrio sea adecuado, ¿la confusión y agitación frenan los esfuerzos de la investigación?  Por lo tanto, los autores del reporte de Norfolk, de acuerdo a The Post, estaban preocupados de que personas y organizaciones que ellos identificaron podrían estar “participando en actividades protegidos por la Primera Enmienda”. ¿Fue eso una línea descartable? Su preocupación, tomando en cuenta los eventos que ocurrieron en el Capitolio, parece extraviada.

Finalmente, debido a que tiene más de 2 mil investigaciones abiertas de terrorismo doméstico, ¿el FBI sabe verdaderamente qué es lo más urgente?  Ha asignado recursos adecuadamente y de una manera sostenida?, ¿Ha pedido ayuda para abarcar completamente los asuntos más urgentes?

El pedir ayuda es una señal de fortaleza, aunque usualmente es percibida en la burocracia como una señal de debilidad.¿En eso se aplica la mentalidad de “ya la hicimos”?

Antes del 11 de septiembre, no pudimos desmantelar esa pared. Eso fue un error. ¿Actualmente existen vulnerabilidades similares, los hábitos, confusión y agitación, que le estorban al FBI en sus esfuerzos para frenar el terrorismo doméstico?