Opinion El Paso

Descartados para ayuda por el Gobierno

La experiencia de una familia con las injustas matemáticas de nuestro país: Cuatro ciudadanos estadounidenses más uno que no lo es, es igual a cero estímulo económico.

Theresa Vargas / The Washington Post

lunes, 18 mayo 2020 | 06:00

Grace Amador es demasiado pequeña para entender por qué no recibió un pastel para su cumpleaños. Ni una fiesta temática. Ni una muñeca Baby Alive que esperaba que sus padres le regalaran.

“¿Cuál va a ser mi regalo en este año, mamá?”. Ivania Amador recuerda que eso le preguntó su hija días antes de su sexto cumpleaños. Amador le explicó que su familia organizaría una comida hecha en casa en este año, pero que la fiesta y los regalos tendrían que esperar.

“Lo siento, cariño, pero no sabemos cuánto tiempo durará la pandemia”, recuerda haberle dicho.

Amador describe a Grace, quien es la mayor de sus tres hijos, como “muy madura para su edad” y está consciente de algunas cosas por las que está pasando su familia. Aunque no entiende totalmente las razones de los problemas actuales, porque para hacerlo, ella tendría que saber el significado de frases que no deberían existir en el vocabulario de ninguna alumna de primaria: crisis financiera, estímulo económico y familias con un estatus mezclado.

Amador espera que esa conversación ocurra posteriormente cuando su hija vea las fotos de su cumpleaños –que sus padres celebraron un reciente fin de semana en su casa situada en la zona Frederick aunque ambos están luchando contra el coronavirus– y le pregunte sobre ese momento en la vida de su familia.

“Va a ser una historia difícil de la cual hablar”, dijo Amador.

¿Cómo le dice uno a una niña que durante una pandemia que ha matado a decenas de miles de personas en el país y ha dejado a millones sin trabajo, el Gobierno decidió que su familia no merecía recibir ayuda?

¿Cómo explicarle que aun cuando ella y sus dos hermanos menores son ciudadanos estadounidenses, que nacieron y crecieron en Maryland, justo al igual que su madre, oficiales federales decidieron no darles un cheque de estímulo económico –porque su papá no cuenta con un número del Seguro Social?

¿Cómo alienta uno a esa niña para que se convierta en mujer y contribuya de una manera significativa en un lugar que decidió que no valía la pena hacerlo aun antes de cumplir los 6 años?

“Soy una ciudadana que nació en este país”, comentó Ivania Amador cuando hablamos una tarde reciente. “Tengo tres hijos que nacieron aquí. Tengo el título de ser “americana”. Pero debido a que estoy casada con alguien que no lo es, fui descalificada. Fui excluida de algo que le dieron a todos los demás”.

Este miércoles, personas de todo el país se apresuraron para cumplir con la fecha límite para solicitar que el IRS les haga el depósito del estímulo económico directamente a su cuenta bancaria. Los que no pudieron acatar esa fecha tendrán que esperar hasta el mes de junio o después para obtener esos cheques de hasta mil 200 dólares para cada persona y 500 dólares por cada hijo que tengan.

Sin embargo, la familia de Amador, junto con otras familias que tienen un estatus mezclado, en el que uno de los esposos no es ciudadano estadounidense, no recibirán ningún importe.

El Gobierno no los incluyó en su Decreto de Protección por 2 trillones de dólares, que hace una excepción: las familias que tienen un estatus mezclado en el que uno de los esposos esté en el Ejército.

Ni Amador, quien tiene 29 años, ni su esposo Eleuterio, quien tiene 35 años, han prestado sus servicios en las fuerzas militares.

Sin embargo, los dos son muy activos en su comunidad, tienen un trabajo de tiempo completo y pagan impuestos. En los seis años que llevan de casados, han realizado declaraciones fiscales conjuntas ante el IRS, usando el número del Seguro Social de ella y el Número Individual de Identificación del Contribuyente, ITIN por sus siglas en inglés, de él, que el Gobierno le asigna a los que no son ciudadanos.

Amador dijo que esperaba que su esposo no recibiera el pago del estímulo económico. “No estoy de acuerdo con eso, pero lo entiendo”. Lo que ella no esperaba era que ella y sus hijos no obtuvieran los 2 mil 700 dólares que otros estadounidenses en su situación económica están recibiendo.

“Mi esposo y yo hemos optado por decir, de buena manera, que ‘estamos en este país, nos beneficiamos de sus calles, de las carreteras, de la recolección de basura’, así que, por lo que sea necesitamos pagar impuestos y lo seguiremos haciendo”, aseguró Amador.

“Pero el que nuestro propio país nos dé la espalda y nos diga ‘eso no es suficiente’ es como una bofetada en el rostro”.

También es inconstitucional, de acuerdo a una demanda entablada por el Fondo México-Americano para la Defensa Legal y Educativa que incluye a demandantes como Amador y a otros cinco ciudadanos de Estados Unidos que fueron excluidos y no han recibido el apoyo económico debido a que sus esposos no cuentan con un número del Seguro Social.

Al negarles a ellos y a otros, en base a con quién estén casados, argumenta la demanda, eso interfiere excesivamente con sus “derechos fundamentales y su libertad, lo cual es arbitrario e injusto y le falta una adecuada justificación”.

Amador, quien cuenta con un título universitario y trabaja como especialista de transición para programas de educación para adultos y de inglés como segundo idioma en un colegio comunitario, dice que incluyó su nombre en esa demanda después de pensarlo mucho y de hablarlo con su esposo.

Durante años, han tratado de obtener la ciudadanía para él, pero ha sido un proceso lento y caro, dijo.

“Uno siempre se siente temeroso”, agregó. “Si el Gobierno nos quita el cheque del estímulo económico, ¿qué más será capaz de hacer?”

Pero al mismo tiempo, dijo que había “guardado silencio durante mucho tiempo”.

“Nunca había compartido mi historia. Nunca le conté a nadie por lo que estaba pasando personalmente. Fue hasta que esto pasó que dije “ya fue suficiente”.

“Los latinos han resultado afectados desproporcionadamente por el coronavirus en Maryland”, se lee en la primera parte de un titular en el sitio en la web del periódico Baltimore Sun, en esta semana.

El artículo detalló la manera en que “los hispanos han tenido la tasa más alta de infección que cualquier otra raza o grupo étnico en Maryland” –un hecho que debería alarmarnos en varios niveles– y hacernos profundizar en algunas de las razones.

Aunque Amador no tuvo que leer el artículo para saber cuál es la razón. Ella ha visto la vulnerabilidad de los latinos y de los inmigrantes a través de su trabajo y vida personal.

“Tengo estudiantes con los que trabajo y al contactarlos me han dicho ‘¿En dónde están ustedes?’. Ellos están enfermos y no les han hecho pruebas para detectar el virus. Una de las razones es porque no cuentan con un seguro médico, otra es porque no tienen los medios económicos y la tercera es porque están aterrados”.

Los padres de Amador vinieron de El Salvador y se establecieron en Maryland antes de que ella naciera, y ahora empezaron a mostrar síntomas del Covid-19. Ella dice que está preocupada porque tal vez enfermaron mientras cuidaban a los dos niños mayores cuando ella y su esposo se infectaron.

Ella ha tenido fiebre durante ocho días y ha perdido el olfato y sabor. Dio positivo para el virus y su esposo empezó a mostrar síntomas poco después de ella y ambos están pasando la cuarentena en su casa.

Antes de que él enfermara, el pequeño negocio de pintura de la familia perdió a sus clientes y también sus ingresos. Aunque después que él se infectó, perdieron aún más.

Ella esperaba utilizar el dinero del estímulo económico para compensar esas pérdidas y pagar las facturas de los servicios.

“Yo nunca pensé en las repercusiones que tendría el haberme enamorado de alguien que no nació en este país”, dijo.

Su esposo vino de Honduras cuando tenía 21 años y los dos se conocieron en la iglesia. Amador relata que fueron novios durante cinco años antes de casarse. Ahora tienen a Grace y a dos niños pequeños de nombre Caleb y Nicolás, que tienen 3 años y 11 meses, respectivamente.

En una foto que fue tomada poco después que Nicolás naciera, los otros dos niños tenían puestas unas camisetas que decían: “El equipo” y la de él decía “Soy nuevo en el equipo”.

Para el cumpleaños de su hija que fue el 26 de abril, Amador dice que esperaba organizarle una fiesta temática porque ella había comentado que quería transformar unas camisetas con diseños brillantes.

Aunque Amador calculó lo que costarían esas camisetas para una familia de cinco integrantes y decidió mejor decorar la casa con globos que quedaron de una celebración anterior.

A pesar de sus circunstancias, ella y su esposo se aseguraron de hacerle sentir a Grace que era un día especial.

Alrededor de ese tiempo, la familia también recibió ayuda financiera y apoyo de otras personas de su iglesia. Amador se emocionó al hablar de la manera en que ellos ayudaron a que su familia permaneciera en su casa bien alimentada.

La gente les llevó plátanos, leche y huevos, durante el momento en que su familia más lo necesitaba.

“Es muy triste que mi propio Gobierno no sea parte de esa cadena de apoyo que recibimos”, finalizó.