Opinion El Paso

Delatora defendió a los humanos en lugar de los algoritmos

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Robin Givhan / The Washington Post

viernes, 08 octubre 2021 | 06:00

Facebook necesita ser menos “retorcido”. Este monstruo digital que ha enseñado la cultura sobre cómo reaccionar excesivamente y perder el control, necesita ser domesticado. Hay que regularlo, hacerlo más abierto, frenarlo y hacerlo más humano.

“Una fuerte intervención es como tomar una parte del contenido de Facebook, y sacar a un usuario de Facebook. Las intervenciones suaves hacen que la opción sea ligeramente diferente —para lograr que la plataforma sea menos viral, menos retorcida—”, comentó Frances Haugen, ex empleada de Facebook que declaró como delatora durante una audiencia en el Senado.

Haugen basó su testimonio sobre la manera en que la estrategia de ganancias de Facebook hace que las vidas de los jóvenes empeoren, cómo manipulan nuestro entendimiento de la realidad y la verdad y cómo siembran división.

Ella llegó al Capitolio para mostrar un panorama detrás de bambalinas del desinterés que ha mostrado Facebook sobre el caos que provocó en nuestra vida cívica y personal. 

Presentó su narrativa y documentos a The Wall Street Journal. Concedió una entrevista a “60 Minutos” y el pasado martes por la mañana, estuvo en el estrado de testigos frente al Sub-Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado —un nombre blando y burocrático para un grupo que recibió una reprimenda sobre la razón por la que la humanidad parece estar colapsándose—.

Durante el tiempo que trabajó en Facebook, Haugen fue encargada de productos, alguien que manejó los algoritmos que usa la compañía para calificar las historias en sus noticias principales. Antes de eso, estuvo empleada en Google, Pinterest y Yelp. Ella tuvo un pleno conocimiento de las maneras en las que la tecnología, que originalmente fue creada para deleitar o hacer la vida más eficiente cegó a los usuarios con consecuencias negativas.

Pinterest, un collage de ideas digitales, provoca envidia con sus extravagantes representaciones de bodas y proyectos de remodelación de casas. Lástima que los negocios y marcas terminan en la tercera o cuarta página de una búsqueda de Google. Yelp se ha convertido en una herramienta para comensales vengativos. La nube de desigualdad racial y sexismo aparece en todas esas plataformas.

Sin embargo, la tecnología de Facebook alienta algo de nuestras peores y más peligrosas tendencias. Haugen no se enfocó en el alcance global de ese gigante digital, que también es dueño de Instagram y WhatsApp, y si debería ser destrozado.

Cualquier senador que quisiera argumentar que el mundo sería un mejor lugar si Facebook dejara una huella más pequeña, Haugen estaría en desacuerdo con eso.

El senador republicano Ted Cruz de Texas, no pudo resistir a utilizar su reclamo frecuente de que el fundador de Facebook Mark Zuckerberg censuró los puntos de vista conservadores. Básicamente, Haugen dejó a un lado su preocupación, equilibrando la divagación que trató de distraer la atención del elefante que estaba en la sala.

El problema de Facebook somos nosotros. Hemos sido armados en contra de nosotros mismos, de nuestra información personal, nuestras inseguridades, nuestras tendencias tribales y temores. Todo eso nos está aplastando. Nos hemos convertido en adictos a una retorcida red social que está preparada para desplomarse o explotar ante la más ligera provocación.

Esa cultura necesita frenarse y dejar de responder a los comentarios, fotos y videos con una reacción visceral de likes, reposts y golpes verbales. Necesitamos dejar de hurgar en los lugares más oscuros de nuestro subconsciente, espacios lúgubres en donde cualquier sentido de moralidad e integridad han desaparecido. Necesitamos dejar de acumular, imitar y tratar de mantenernos al día con todos, desde los Jones hasta la niña de la clase de inglés en la secundaria.

Para hacer todo eso, el Congreso necesita regresar a Facebook al control humano, debido a que en este momento los algoritmos están al mando. Las computadoras están a cargo. Los robots se han convertido en objetos deshonestos. Zuckerberg se ha convertido en un observador tercamente ineficaz en la empresa que él creo.

Facebook “está siendo dirigido por la métrica, no por personas”, dijo Haugen.

“La métrica es la que toma las decisiones”.

En algunas ocasiones, Haugen pareció dolida mientras hablaba. En ocasiones pareció exasperarse mientras detallaba las acciones e inacciones de Facebook. Se apiadó de los padres de familia que están tratando de guiar a sus hijos a través de un campo minado para el que no cuentan con un mapa y no tienen ninguna experiencia.

Ella sonrió y rio ante la sugerencia de que debemos desconectarnos de la red social, que es como desconectarse de la vida. Gesticuló ampliamente, citó cosas y accidentalmente golpeó el micrófono que estaba frente a ella. 

Fue una testigo animada cuya simple humanidad fue un marcado contraste con Zuckerberg, cuyo anterior testimonio fue otorgado con una condescendencia inconmovible. El tranquilo desdén de Zuckerberg hacia sus interrogadores, quienes frecuentemente revelaron lo poco que sabían acerca de la red social, siempre estuvo presente. Cuando él habló de sí mismo, fue con un aire de superioridad.

Haugen usualmente explicó lo que quería decir. Lo hizo con generosidad ante una audiencia que escuchó atentamente y no interrumpió, lo cual es extraño.

Ellos no le exigieron que respondiera a preguntas complicadas con un simple si o no. Los senadores se abstuvieron de dar cátedra y en lugar de eso actuaron como unos estudiantes ansiosos que finalmente tuvieron acceso a una maestra con conocimientos que podía explicar cómo es Facebook y decirles lo que ellos realmente querían saber.

Por primera vez, pareció que un humano estaba hablando sobre el tema de esta red social. Ella les dijo todas las cosas que hace Facebook que son malas para la humanidad, también les explicó cómo las hace y ofreció un consejo sobre cómo impedir que se haga más daño.

Haugen considera que el Congreso debería crear un grupo de reguladores federales integrado por personas que entiendan la economía digital: académicos, programadores y personas como ellos. Ella cree que Facebook tiene que ser forzado a ser más transparente en sus operaciones, debido a que en este momento es “como el Departamento de Transporte que regula a los autos sólo observándoles circular por la carretera”.

Cuando el testimonio de Haugen estaba por concluir después de más de tres horas, los senadores prácticamente le pidieron que investigara, regulara y se hiciera cargo de Facebook. ¿Qué tipo de documentos podrían solicitarle a Facebook para proporcionárselos al Congreso? ¿Cómo podría reescribir los algoritmos? Al parecer nada puede unir al Congreso a lo largo de las líneas partidistas como compartir el disgusto por Facebook.

Los legisladores del país le agradecieron a Haugen por su tiempo y su servicio. Al parecer todos aprendieron mucho. Todo lo que tuvieron que hacer fue escuchar pacientemente, pensar por un momento y no ser tan nerviosos.

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