Opinion El Paso

Debate sobre inmigración sigue fracturado

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Ruben Navarrete Jr. / The Washington Post

lunes, 08 febrero 2021 | 06:00

San Diego— El debate de inmigración está de regreso con su acostumbrada mezcla de promesas y obstáculos. La buena noticia es que nuevamente estamos teniendo una conversación adulta acerca de quién debe ser admitido en Estados Unidos, y lo que se debe hacer con los que están viviendo actualmente en este país y que no tienen documentos. En un país en donde muchos sistemas no están funcionando bien en este momento, el sistema de inmigración está más fracturando que la mayoría, y la gente está pagando un precio muy alto.

La mala noticia es que este capítulo de nuestro diálogo nacional que se está llevando a cabo sobre las promesas de inmigración son deshonestas y disfuncionales como las anteriores. Algunos siguen proponiendo soluciones simplistas a problemas complicados. Otros siguen manteniendo en secreto sus verdaderas intenciones. Otros más están permitiendo que la política y los intereses partidistas los guíen.

En esta semana, el presidente Biden firmó una serie de órdenes ejecutivas. Una de ellas revocó la cruel política del ex presidente Donald Trump de separar a las familias y la creación de un equipo para localizar a los padres de los niños que están bajo la custodia de Estados Unidos.

Una segunda orden cambió el proceso por el cual los posibles refugiados puedan solicitar asilo sin requerirles que permanezcan en México mientras son evaluadas sus peticiones. Una tercera trató de apoyar la inmigración legal al eliminar las políticas de la Era Trump que buscó que fuera más difícil la migración para las personas, aun cuando acataran las reglas.

Ésta fue la segunda ronda de órdenes ejecutivas de Biden sobre la inmigración. La primera ronda ocurrió el primer día de su mandato, cuando trató de proteger a los Dreamers, que son inmigrantes indocumentados que fueron traídos a este país a una temprana edad, también dio por terminada la prohibición para los inmigrantes de países musulmanes, y detuvo la construcción del “grande y bello” muro de Trump en la frontera entre Estados Unidos y México.

Otra orden ejecutiva de ese grupo inicial –que hizo un llamado para una moratoria de 100 días en las deportaciones– tuvo un obstáculo cuando un juez federal de Texas consideró favorable el desafío legal del procurador general de Texas, Ken Paxton, quien insistió en que el Gobierno federal tiene que alertar a los estados antes de avanzar cualquier cambio significativo para aplicar las leyes de inmigración.

En el otro extremo de la Avenida Pennsylvania, el Congreso recibió una propuesta de inmigración el primer día del mandato de Biden que fue menos que integral. La legislación pide mucho, por ejemplo, un camino para obtener la ciudadanía estadounidense para unos 11 millones de inmigrantes indocumentados. Pero eso no da mucho a cambio, no propuso nada acerca de incrementar la seguridad en la frontera, los trabajadores invitados, las sanciones a los empleadores que contraten a inmigrantes ilegales, etc.

Las omisiones generan la posibilidad de que el plan de inmigración de Biden –que será regateado en los próximos meses– podría ser una “propuesta espectáculo” que no pretende ser aprobada, sino sólo para ponerle a la administración una estrella dorada por tratar de que se apruebe algo.

Biden asegura que desea remediar los abusos que ocurrieron durante la administración Trump. Pero no sabemos si tiene serias intenciones de mejorar un sistema fracturado a menos que ahonde más y también solucione las fechorías que ocurrieron antes de que Trump asumiera la presidencia –durante la administración Obama, en la que Biden fue el vicepresidente.

Por otra parte, el secretario de Seguridad Interna Alejandro Mayorkas, hijo de refugiados cubanos, fue confirmado. Los activistas que están a favor de los inmigrantes están contando con Mayorkas para que tome un enfoque más amable sobre la seguridad fronteriza y la aplicación de las leyes de inmigración.

Pero no hay que ir tan rápido. En lugar de que Mayorkas cambie la burocracia del Departamento de Seguridad Interna, es probable que la burocracia del Departamento de Seguridad Interna va a cambiar a Mayorkas. No se sorprendan si el nuevo secretario decide silenciosamente mantener algunas de las políticas más estrictas de Trump para ayudar a controlar la frontera, frenar la inmigración ilegal y desalentar a los refugiados centroamericanos de buscar asilo en Estados Unidos.

De acuerdo a CNN, la administración Biden está abriendo la Casa Blanca y los medios de comunicación están haciendo un llamado para que haya unas “instalaciones” para albergar a niños migrantes que son aprehendidos en la frontera. No hay que confundir esto, con la práctica que hizo popular Trump –y antes que él, el ex presidente Barack Obama– de poner a los niños en “jaulas”.

Hay que evitar el juego de palabras. Una celda en una cárcel de la frontera, aunque tenga cualquier otro nombre, les va a quitar la libertad –usualmente sin el debido proceso, una audiencia justa o hasta el acceso a un abogado.

Por supuesto, tenemos que arreglar la situación en la frontera entre Estados Unidos y México, y también necesitamos cambiar el sistema de inmigración en su totalidad. Pero lo primero que necesitamos solucionar es la manera en que hablamos acerca de la inmigración en general.

Cuando los políticos encajan el diente en ese asunto, no se trata de una historia de buenos y malos. Frecuentemente, es un caso de malos y peores.