Opinion El Paso

Cualquiera puede boicotear las Olimpíadas de Pekín

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Charles Lane / The Washington Post

domingo, 02 enero 2022 | 06:00

Washington— El presidente Joe Biden anunció que Estados Unidos no protestará por la campaña patrocinada por China en contra de si minoría étnica de Uyghur por rehusarse a enviar atletas de Estados Unidos a la Olimpiada de Invierno en Pekín.

Sin embargo, Estados Unidos, mantuvo a los funcionarios del gobierno alejados de los Juegos, que empezarán el 4 de febrero. Otros cuatro países dijeron que harán lo mismo.

Eso no es el gesto más sólido, pero es mejor que nada. La buena noticia es que boicoteando un espectáculo patrocinado por uno de los regímenes más represivo del mundo es algo que cada estadounidense puede hacer.

Es fácil: cuando la transmisión de NBC inicie, no la vean. Al igual que el streaming de NBC. En lugar de eso, lean un libro o salgan a caminar.

Cualquier cosa que hagan, no contribuirá a tener una alta audiencia para la empresa filial, NBCUniversal, que confió en el 2014 y le pagó al Comité Olímpico Internacional, IOC por sus siglas en inglés, 7.7 billones de dólares por los derechos de transmisión para Estados Unidos de seis Olimpíadas entre el 2022 y 2032.

Y por lo tanto, eso les enseñará una lección sobre el costo que tiene colaborar con el régimen chino —a la televisora y los patrocinadores corporativos que pagan cientos de miles de dólares por 30 segundos de anuncios durante los Juegos, anticipando el acceso a sus ojos.

Boicotear los Juegos en la televisión también es una manera de protestar por una amplia corrupción del “movimiento” olímpico, que llevará a cabo el evento en un país que es culpable de rampantes abusos a los derechos humanos, el acoso militar a sus vecinos es sólo un síntoma. Otros incluyen escándalos con drogas, jueces deshonestos, abuso sexual contra los atletas y la inevitable corrupción relacionada con la selección y construcción del lugar.

La evidencia más reciente de esa putrefacción sistémica fue Brasil, en donde el mes pasado el ex presidente del Comité Olímpico del país fue sentenciado a 30 años en prisión por sobornar a los oficiales del IOC para que apoyaran la propuesta de Río de Janeiro para que fuera el anfitrión de los Juegos Olímpicos de Verano del 2016.

Durante la investigación de ese caso, salió a la luz que un miembro del Comité Olímpico de Brasil intentó alertar a los oficiales del IOC, incluyendo al presidente actual Thomas Bach, años antes pero resultó infructuoso.

Un portavoz del IOC dijo, a través de un correo electrónico, que el IOC recibió la queja del denunciante en el 2012 y le dijo que constatara sus preocupaciones a través del Comité Olímpico de Brasil.

El mismo Thomas Bach dio la noticia recientemente al intervenir en la crisis sobre las acusaciones de ataque sexual presentadas por Peng Shuai, una tenista china, en contra del ex vice premier de China, Zhang Gaoli.

Peng desapareció de la vista del público después de publicar las acusaciones en las redes sociales el 2 de noviembre, dando lugar a unos temores generalizados —y razonables— de que había sido sujeta a una represalia oficial.

El 21 de noviembre, Bach tomó parte en lo que pareció ser una videoconferencia protagonizada por el gobierno con Peng, después de lo cual, el IOC emitió un comunicado asegurando que ella estaba “a salvo y bien”, una propaganda caída del cielo para China.

Las colegas de Peng en el tenis profesional exigieron una prueba directa de que ella no estaba bajo ninguna coerción, la Asociación Femenil de Tenis valientemente suspendió futuros eventos en China. Oficiales del IOC sostuvieron otra llamada con Peng el 1 de diciembre, y al día siguiente pronunció que “ella se encontraba bien y a salvo, tomando en cuenta la difícil situación en la que se encuentra”.

Bach y el IOC han defendido esa estrategia, diciendo que “una silenciosa diplomacia” es más efectiva. En una conferencia de prensa del 8 de diciembre, Bach dio a conocer ambos lados de la controversia de derechos humanos: “Si empezáramos a optar por algún lado político, esto sería la politización de los Juegos Olímpicos, y pensando más adelante, podría ser el fin de los Juegos Olímpicos”.

Como una nota al calce sobre la imparcialidad del IOC, es que hasta su retiro en el 2018, Zhang Gaoli estuvo a cargo de las preparaciones oficiales de China para los Juegos del 2022, y conoció a Bach en una reunión que se efectuó en el 2016.

Lo que realmente afecta a las Olimpiadas es la continua colaboración con gobiernos represivos hambrientos de legitimidad, aceitados por billones de dólares de corporaciones multinacionales.

“La reputación olímpica está estropeándose en todo el mundo, ya que cada vez menos ciudades tratan de ser las anfitrionas. Muy pronto, NBC podría mantener una propiedad un tanto tóxica en las Olimpiadas”, le comentó recientemente Jules Boykoff, ex olímpico quien actualmente imparte la clase de Política en la Universidad Pacífico en Oregon, a Variety.

De hecho, el nexo corporativo de IOC fue sacudido por la debacle de los Juegos de Verano de Tokio 2020, que fueron pospuestos por la pandemia del coronavirus hasta el 2021, cuando se llevaron a cabo en estadios vacíos y la más pequeña audiencia televisiva en Estados Unidos para una Olimpíada de Verano desde 1988.

Pekín 2022 podría ser más aburrido que Tokio, ya que no se permitirán espectadores, ostensiblemente debido a la preocupación por el coronavirus, aunque probablemente también se deba a las protestas sobre derechos humanos. 

Todo será básicamente como un show de televisión en un estudio, con por lo menos un evento estelar, el hockey en hielo varonil, que no se llevará a cabo porque los jugadores de la Liga Nacional de Hockey están en casa debido a un brote de Covid.

Sin embargo, hay opciones alternas de entretenimiento en los videos de streaming, lo cual fue la razón principal por la que la gente no sintonizó las Olimpiadas de Tokio en este verano.

Así es, boicotear a Pekín podría significar fallar en la batalla por el bronce en luge. Pero ¿a quién le importa si podemos volver a ver cada temporada de “Los Sopranos” o “Mad Men” en lugar de eso?

En otras palabras, nunca había habido una manera menos dolorosa de repudiar a los dictadores de China y los intereses especiales que los han permitido.

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