Con los hispanos en EU, Brokaw no entiende de qué trata la historia

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Rubén Navarrette Jr./The New York Times
jueves, 31 enero 2019 | 06:00

San Diego — Hola racismo liberal, mi viejo amigo. Me toca hablar contigo otra vez.

Gracias a Tom Brokaw. El periodista de 78 años escribió un best-seller sobre “La Más Grande Generación”. Pero sus más recientes comentarios sobre la minoría más grande en Estados Unidos no fueron nada buenos.

Brokaw quizás, o quizás no, sea un racista. No lo sé, y no me importa. No es mi trabajo descifrar si el periodista veterano odia a los hispanos, les teme a los hispanos o desprecia a los hispanos.

La telenovela empezó el domingo en el programa de ‘Meet the Press’ de la NBC. Es ahí donde Brokaw —el ex presentador de ‘NBC Nightly News’ quien, como los invitados a la fiesta que se quedan por demasiado tiempo, ahora porta el título de corresponsal de alto rango en el canal— participó en una discusión de mesa redonda sobre inmigración y el muro fronterizo que, sorpresa, no incluía a ningún hispano.

¿Por qué? Porque una de la conveniencias del liberalismo es que se puede celebrar la diversidad sin tener que practicarla.

El moderador, Chuck Todd le preguntó a Brokaw ¿Cómo es que ‘Wyoming y Dakota del Sur piensan que necesitan un muro, pero Texas y Arizona no?’ Brokaw —quien, por pura coincidencia, nació y creció en Dakota del Sur— respondió explicando lo que a algunos anglosajones les resulta tan aterrador sobre el estimado de 58 millones de hispanos en Estados Unidos.

“Y sobre mucho de esto, no queremos hablar”, dijo “Pero, según he escuchado, cuando presiono un poco más a las personas, ‘Bueno, no sé si quiero nietos morenos’. A lo que me refiero, es que eso también es parte de ello”.

Brokaw tenía razón sobre cómo los hispanos tienen mucha experiencia con el matrimonio interracial. Más del 40 por ciento de los hispanos se casan con personas que no son hispanas, y un análisis del 2017 de las cifras del censo, realizado por el Centro de Investigación Pew, encontró que las uniones entre hispanos y anglosajones son el tipo más común de matrimonios interraciales.

Pero eso fue lo único de lo que tuvo razón. Por una parte, debió haber evitado la referencia a los ‘nietos morenos’ —incluso si es que estaba citando a alguien más.

Pero Brokaw aún no terminaba. Aún tenía espacio para meter la pata otra vez. Porque luego sugirió que, con los hispanos, el crisol cultural no está funcionando.

“También creo que los hispanos deberían trabajar más duro en la asimilación de la cultura”, según dijo Brokaw. “Esa es una de las cosas que he estado diciendo por mucho tiempo. Ustedes saben, ellos no deberían estar codificados únicamente en sus comunidades, sino que deberían asegurarse de que sus hijos aprendan a hablar inglés”.

Como pueden ver, esta columna fue escrita originalmente en inglés. Eso es debido a que, casi 100 años después de que mi abuelo entrara a Estados Unidos, de manera legal, desde México, mi español no es lo suficientemente bueno para siquiera escribir un párrafo. ¿Cómo andan en su italiano, o en su alemán?

Brokaw puso el dedo en la llaga de nosotros los hispanos cuando mencionó la palabra con A: asimilación.

Aquí hemos renunciado al español para aprender inglés al grado de que nos rehusamos a escuchar las historias de nuestros abuelos antes de que se mueran. Obtenemos títulos universitarios, trabajamos duro, pagamos impuestos, compramos casas, entrenamos a equipos de la liga infantil y nos unimos a la PTA. Lo asimilamos todo para llevarnos bien con todos, al punto de que algunos en nuestra comunidad nos acusan de “actuar como blancos”.

Y, en medio de esta casa de locos cultural, alguien viene y nos dice —y un narrador profesional ni más ni menos— y nos acusa de que no asimilamos lo suficiente. Esa es la parte racista. Brokaw asume que los hispanos no entienden la importancia de integrarse. Si los hispanos se integraran aún más, seríamos invisibles. Lo cual es, lo entiendo, lo que lagunas personas quieren.

Brokaw no ha sido despedido, ni siquiera fue reprendido. Los llamados medios de elite tienen su propia versión del privilegio anglosajón.

A manera que las críticas se acumulaban, de parte de grupos de defensa hispana y otros, un vocero de NBC ofreció la siguiente amonestación: “Los comentarios de Tom fueron imprecisos e inapropiados, y nos alegra que haya pedido disculpas.”

O sí, la disculpa. El domingo, después de tuitear que lo “sentía” por ofender a los hispanos, Brokaw cerró con otro bizarro comentario: “¡Funcionó! Llamé su atención”.

¿Así que todo este escándalo fue un intento de Brokaw por seguir siendo relevante? Qué irónico que lo hiciera enseñándonos todo eso, en ésta época del aquí y ahora, él ya ha dejado de ser relevante.