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Opinion El Paso

Cinco argumentos de que Beto O’Rourke es el antiTrump

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Greg Sargent/The Washington Post
viernes, 15 marzo 2019 | 06:00

Washington – La mayoría de los candidatos demócratas a la presidencia están enmarcando sus candidaturas alrededor de algún tipo de percepción sobre el profundo daño que el presidente Donald Trump está haciéndole al país, y por ende, una serie de premisas acerca de las cuales, los votantes – por ahora, particularmente los electores de las primarias demócratas  – ansían más a manera de antídoto contra eso.

Beto O’Rourke, el ex congresista de Texas, acaba de ingresar a la competencia presidencial, y a juzgar por el video en donde hace su anuncio, le está apostando a que los votantes demócratas, sobre todo, desean alguna forma de alivio contra el odio, división y degradación de todo lo que Trump ha provocado.

A continuación se mencionan cinco argumentos.

O’Rourke se presenta a sí mismo como un demócrata “muy moral” y alguien que se caracteriza por su actitud de “sí podemos”. El anuncio que hizo incluye un esfuerzo para recuperar el optimismo de la unidad y la promesa generacional personificada en la candidatura del 2008 de Barack Obama.

Se ha hablado mucho acerca de la manera en que O’Rourke va a competir con el ex vicepresidente Joe Biden para apoderarse de una parte del legado de Obama.

Sin embargo, Biden está prometiendo la restauración del liberalismo de los grandes sueños aunque funcional e incremental de la era de Obama, y apelará a los demócratas moderados de más edad, mientras que O’Rourke podría hacer una jugada para los progresistas más jóvenes que tal vez Biden no pueda hacer, a través de un estilo juvenil e inspirador como el de  Obama, que O’Rourke desplegó en su candidatura al Senado de Texas que perdió por un estrecho margen.

Aunque esto va a ser complicado por el hecho de que O’Rourke es más moderado que muchos de los jóvenes progresistas de la actualidad, y en política, él es mayormente una página en blanco.

Por ahora, O’Rourke parece ser básicamente la promesa para recapturar un sentimiento parecido a lo que experimentaron muchos demócratas acerca de Obama en el 2008 – la sensación de estar totalmente inmerso en hacer historia generacional.

O’Rourke no tiene una gran idea política. Los candidatos como Bernie Sanders y Elizabeth Warren han ofrecido un claro diagnóstico de lo que nos duele a todos – una movilidad estancada, creciente desigualdad y la concentración del poder económico y político.

En la lectura que han hecho, Trump representa primordialmente la consolidación de una plutocracia corrupta y su respuesta ha sido una plataforma descarada, ambiciosa y progresiva de la economía.

El anuncio de O’Rourke es notable por lo poco que tiene qué decir acerca de esas cuestiones.  Casi no menciona a las “corporaciones”.  Tanto O’Rourke como Sanders prometen ordenar el levantamiento sin precedentes de las bases, pero sólo Sanders lo hace como una manera de oprimir el poder de la plutocracia.

El diagnóstico de primera línea de O’Rourke – la “crisis interconectada en nuestra economía, nuestra democracia y nuestro clima” – da una pista sobre el punto de vista de que nuestra economía política necesita una importante reforma en múltiples frentes.

Sin embargo, en cierta manera, también demuestra que ningún desafío importante lo preocupa en particular. Aunque existe el tiempo suficiente para que O’Rourke agregue esos detalles. Pero por ahora, le falta una gran idea política alrededor de la cual construir su candidatura.

O’Rourke se encuentra en la tierra de la fantasía respecto al Partido Republicano de la actualidad. Los esfuerzos que ha hecho para recapturar la unidad, la actitud de “sí podemos” orientada al cambio generacional de Obama lo lleva a tomar un enfoque similar ante nuestra división partidista.

En una entrevista que concedió a Vanity Fair, O’Rourke asegura que “su habilidad para escuchar a la gente” y su experiencia “de trabajar con los republicanos” le permitirá encontrar un “terreno común” como presidente.

Los candidatos siempre sienten la necesidad de decir esto, pero todos sabemos que no tiene sentido y pocas cosas lo confirman más claramente que la presidencia de Obama.

Los objetivos que O’Rourke señaló en el video – atención médica universal, reforma de inmigración más humanizada, combatir el cambio climático – con toda certeza van a generar poco o ningún consenso entre los republicanos.

Siendo justo, ninguno de los demás demócratas ha encontrado la manera para hablar acerca de este problema. Sin embargo, los candidatos que parecen proclamar como una virtud que van a acabar con la división partidista al calor del optimismo y el positivismo – como lo está haciendo O’Rourke – conlleva una obligación adicional para explicarse a sí mismo en ese frente.

O’Rourke desea tender un puente entre la brecha del “Cinturón del Sol y el Cinturón Industrial”. En el video de O’Rourke hay una yuxtaposición interesante: “Todos nosotros, en donde quiera que vivamos, podemos reconocer que si la inmigración es un problema, es el mejor posible problema que tiene este país. Y deberíamos asegurarnos que existan caminos legales para trabajar, para estar con la familia y para huir de la persecución”.

“También podemos escuchar e impulsar a la parte rural de Estados Unidos”.

“Podemos trabajar sobre una verdadera reforma de justicia y confrontar las verdades difíciles sobre la esclavitud, segregación y supresión en Estados Unidos”.

Un gran y excesivamente publicitado debate entre los demócratas es sobre si el camino para derrotar a Trump pasa por recuperar a los Estados que conforman el Cinturón Industrial que Trump resquebrajó, o a través de los Estados del Cinturón del Sol que el cambio demográfico está inclinando hacia la columna demócrata.

Ese debate es una consideración sobre si los demócratas deben darle prioridad a ganarse de nuevo a los anglosajones obreros, rurales y culturalmente conservadores y si eso requiere retroceder en la defensa de los derechos de las minorías, o movilizar a los jóvenes y personas no caucásicas, duplicando la inmigración y los problemas raciales.

O’Rourke podría ser el candidato a la presidencia que más enfáticamente está a favor de la inmigración. Declaró a El Paso Times que su experiencia personal en la frontera lo posiciona mejor para ganar el argumento en contra del nacionalismo xenofóbico y nativista de Trump.

Al yuxtaponer estas discusiones sobre la inmigración y la justicia racial junto con una promesa de escuchar los lamentos de la zona rural de Estados Unidos, O’Rourke apoya la propuesta de que la división entre el Cinturón Industrial y el Cinturón del Sol puede solucionarse fácilmente, o por lo menos puede ser eliminada a través de una gran fuerza posltiva y de energía inspiradora.

O’Rourke tiene su propia respuesta al problema del “hombre anglosajón”, ya que enfrenta una obvia dificultad, ya que el diverso electorado demócrata no desea que exista el estándar del hombre caucásico.

O’Rourke se refirió a ese tema en la entrevista que concedió a Vanity Fair, reconociendo que “el gobierno en todos los niveles está excesivamente representando por hombres anglosajones” y que eso podría ser “una base muy legítima” para optar por personas de color o mujeres.

En efecto, O’Rourke acepta que tomar una opción impulsada por la identidad es una respuesta razonable para el dominio de los hombres caucásicos en nuestra política.

Eso se diferencia del enfoque de Bernie Sanders, que ha dicho que los demócratas necesitan “ir más allá de la política de identidad”, aunque hablando con justicia, Sandes ha dicho que apoya una visión económica que una a la gente de la clase trabajadora de todas las razas, y ha hablado acerca de la necesidad de tener una representación racial más justa.

La idea de O’Rourke es la de: “Estoy lo suficientemente despierto para entender por qué ustedes escogerían a alguien que no sea caucásico o una mujer de acuerdo a ese razonamiento, pero por favor, tomen en cuenta que voy a actuar de esa misma manera como presidente”.

Lo cual no es necesariamente una mala respuesta. Pero, sin más detalles políticos, una vez más, esto se refiere mucho a lo que O’Rourke hace, en la promesa de trascender las divisiones y solucionar los problemas intrincados a través del poder de la “moral” y de la actitud optimista del “sí podemos”.